martes, 26 de noviembre de 2019

POLOS OPUESTOS II C. V


Capítulo V


 Durante las horas siguientes Taylor se encargó de evitar hablar del tema y se lo agradecía.
Nos pasamos la tarde viendo películas de nuestra infancia, comiendo palomitas y bailando al son de la música mientras imaginábamos que éramos cantantes profesionales.
Después de cenar volvimos a mi habitación y estuvimos planeando qué hacer durante el poco tiempo que me quedaba en la ciudad hasta que el sueño se apoderó de nosotras y decidimos que ya era hora de dormir.

Al día siguiente decidimos ir a desayunar al Roscoking, un local donde vendían donuts, tortitas, gofres, batidos, bebidas calientes y un montón de cosas más.
Era nuestro sitio favorito desde que lo abrieron y durante estos años lo había echado mucho de menos.
Yo me pedí unas tortitas con sirope de fresa y un zumo de naranja mientras que mi amiga se pidió unas tostadas y un café con leche.
-¡Wow! Sí que está rico después de tanto tiempo sin probarlo…-Dije tras llevarme un trozo a la boca.
-Siempre está rico.-Rió mi amiga.
Después de ser unas gochas decidimos ir a dar un paseo por uno de mis parques favoritos.
Íbamos charlando cuando de repente un joven de 13 años se acerca a mí muy nervioso.
-Hola, ¿eres Ariel?
Me quedé extrañada al ver que conocía mi nombre, me fijé más en él para ver si lo conocía.
-¡MARVIN!-Sonreí feliz dándole un abrazo fuerte.
-Sí, sí eres tú.-Me devolvió la sonrisa.
-¡Qué grande estás! Y guapo por supuesto.-Le guiñé el ojo.
-Gracias…-Se sonrojó.
-Por cierto, ¿tus hermanas están aquí?
-No, están en casa, yo iba a ir ahora para allá. Si quieres puedes venir y así saludas a todos.
-¡Claro, me encantaría!
-Lo único que Eddy y Aria no están, se independizaron hace un año.
-¡Oh, vaya! ¿Pero están en la ciudad?
-Eddy no, pero Aria sí.
-¿Y me podrías dar la dirección de tu hermana?
-Claro, se pondrá muy contenta de verte.
Los dos sonreímos y tras presentarle a mi amiga Taylor nos pusimos de camino a casa de los Cooper.
Cuando llegamos me quedo observando a  mi alrededor esperando encontrar algún cambio pero todo seguía igual.
Marvin sacó sus llaves y abrió la puerta, se hizo a un lado para que pudieramos pasar y cuando él entró la cerró.
-¡Mamá, papá tenemos visita!-Gritó el chico mientras dejaba las llaves en el mueble de la entrada.
-¿Quién ha…?-Comenzó a decir Jessica.- ¡ARIEL!-Avanzó rápido hasta mí y me dio un fuerte abrazo.
-¡Cuánto tiempo!-Dijo Ezra esperando su turno para saludarme.
-¿Qué tal estás?
-Bien, llevo una semana en la ciudad pero dentro de poco tendré que volver a León.
-Vaya, ¡qué pena que tengas que irte tan pronto!-Dijo Jessica.-Por cierto cariño, avisa a las niñas de que Ariel está aquí.
-Claro mamá.
Taylor se quedó mirándonos sin saber qué hacer ni que decir así que les presenté y fuimos todos al salón donde segundos después aparecieron 3 niñas corriendo.
-¡ARIEEEEEEEEL!-Me dieron un abrazo grupal.
-Hola chicas.-Sonreí.- ¡Qué grandes estáis las tres! Se nota que habéis comido muy bien.
-¡Sí!-Dice Rosie.
-¡Y ya no tenemos ningún diente de leche! ¡Somos muy mayores!-Continua Jodie.
-¡Y el ratoncito Perez nos ha traído muchas cosas!-Termina Lilith.
-¿Sí? Tendréis que enseñármelo entonces.
-¡Claro!

Estuvimos como una hora poniéndonos al día entre todos, Jessica me dio la dirección de Aria y me contó que Eddy seguía con Thalía y que se mudaron a Londres.
De Aria no me contaron mucho pues decidieron que sería mejor que me lo contase ella en persona, así que me fui con intriga de saberlo.
Taylor y yo nos despedimos de todos y les prometí que los visitaría antes de volverme a León.
Después de la visita a la familia Cooper volvimos a mi casa aunque mi amiga se quedó un rato más y después se fue con su novio a pesar de que ella insistía en quedarse conmigo, yo le animé a que fuera con él y le dije que no se preocupara por mí.

Haber visto a los niños que cuidé me subieron el ánimo y por suerte no estaba Byron en casa por lo que terminó siendo una buena mañana.


POLOS OPUESTOS II C. IV

Capítulo IV


Durante los tres días siguientes cada vez que salía a tomar un poco el aire me encontré con Byron.
Al principio el ambiente era muy tenso pero a lo largo del tiempo parecíamos muy buenos amigos, incluso se atrevió a invitarme a su bar.
Yo acepté encantada olvidándome de todo lo malo que sucedió en el pasado.
Al día siguiente salí a propósito para ver si me lo encontraba, pero tuve tan mala suerte que durante varios días no me lo volví a encontrar, así que decidí acercarme por fin por el local donde trabajaba y aceptar su invitación.
Sonreí al ver lo guapo que estaba con ese uniforme blanco y negro.
-Buenos días.
-Buenos días señorita, ¿qué desea?-Me guiñó un ojo y me devolvió la sonrisa.
Con esos pequeños gestos mi corazón comenzó a latir deprisa y me recorría ese cosquilleo que años atrás había llegado a sentir.
-¿Estás bien?-Se preocupó el chico.
-¡Oh, sí, perdón! Me estaba acordando de algo.
-¿De qué? Si se puede saber…
-De…-<<Tierra trágame por favor>>
-¿De lo bien que lo pasábamos juntos?-Dijo ¿sonrojado?
-Sí.-Terminé confesando mientras mis mejillas se encendían de nuevo.
Él se quedó en silencio por unos segundos hasta que con voz temblorosa me preguntó que quería tomar.
En seguida me preparó mi café con leche y me regaló una galleta de chocolate.
-¿Cuánto es?
-Nada, invita la casa.-Me sonrió.
-No hace falta…
-Sí hace falta.
-Gracias entonces.
Los dos nos quedamos mirando por unos segundos hasta que alguien lo llamó.
Era una chica morena con el pelo rizado, ojos marrones y grandes, un piercing en la nariz y unos hoyuelos que se le marcaban al sonreír.
-Hola amor.-Dijo inclinándose hacia la barra para darle un pico.
<<Espera, ¿QUÉ?>>
Mi cara palideció por un momento y dejé de escuchar y ver nada más que como esa chica sonreía y miraba con ternura a Byron.
Sin embargo él estaba poco receptivo y eso en seguida lo notó.
-Que no me pasa nada, solamente estoy algo cansado a penas dormí anoche.
-Ya claro…
-Es verdad, Shana, además tenemos mucho jaleo aquí.
La chica miró a su alrededor y comprobó que de verdad había mucha gente y entonces fue cuando se percató de cómo los estaba mirando.
Aparté mi vista de ellos y la fijé en mi café, el cual lo bebí de un trago y me marché al servicio.
Cuando volví Shana ya no estaba y Byron tampoco.
¿Habrían discutido por mí?
Suspiré y tras despedirme de la camarera que ocupaba el lugar del chico me volví a casa.
Llegué, saludé a mi tía con un simple hola y subí hacia mi antiguo dormitorio.
Y no sé por qué me entraron muchísimas ganas de llorar, pero el sonido de la puerta abriéndose hizo que me contuviera.
Era mi tía, preocupada se acercó hacia mí y me abrazó.
Y ahí fue cuando mis lágrimas empezaron a salir sin parar durante media hora mínimo.
Kim no decía nada pues sabía que primero debía calmarme y después hablaría.
Sin embargo no tenía ganas de contárselo a nadie pues ni yo comprendía por qué actuaba así.
Lo único que me podía distraer eran los chistes malos de Dave, pero estaba muy lejos y seguramente estaría trabajando, además que no me apetecía que descubriera que me encontraba mal.
Decidí llamar a Taylor y como en los viejos tiempos trajo una tarrina de helado para comerla mientras veíamos una película de comedia.
Me reí bastante, pero en el fondo seguía mal y ella lo sabía.
-¿Qué es lo que te pasa realmente?
-Nada.
-Mira, sé que en estos últimos años no he sido la mejor amiga que alguien pueda tener, que la distancia y el tener a Trevor como novio no han ayudado nada, pero sigo aquí a tu lado y no puedes mentirme diciendo que estás bien porque me he criado contigo y te conozco perfectamente.
>>Sé que te pasa algo y no voy a parar hasta que te desahogues conmigo.
-¿Te podrías quedar a dormir hoy conmigo?
-Claro que sí, había quedado con Trevor pero que le den, prefiero estar contigo.-Me sonrió.
-Gracias.-La abracé.

En ese instante me di cuenta de lo mucho que la había echado de menos, y de lo tonta que había sido por haberme alejado tanto de ella.
Taylor había sido mi amiga desde el colegio y aunque nuestros caminos se separaban de vez en cuando seguíamos estando igual de unidas que siempre, incluso más.

Decidí contarle lo que había sucedido con Byron desde mi vuelta a la ciudad, y ella me escuchaba atenta.
-¡Pues qué le den! Es así de fácil.
-¿Fácil? No, no lo es.
-¿Por qué no? Ya lo dejaste escapar una vez, él se lo pierde. Vuelve a León con tu querido Dave y cásate con él.
-¡Ala la otra! Dave y yo solo somos mejores amigos.
-¡Oh no! ¡No me digas que también te gusta él!
-¿Dave? ¡No!
-Ya, ya…
-¡Es verdad! Además que estábamos hablando de Byron.
-¡Niña tienes un cacao mental…!
-No, no lo tengo. Vuelvo a sentir algo por Byron, eso lo tengo claro, pero está ocupado así que no me queda de otra que evitarlo.
-No se pueden evitar los sentimientos así como así, además por unas se dejan a otras…
-Yo no quiero estropear una relación, me comería la culpa después.

POLOS OPUESTOS II C.III


Capítulo III


Resopló.
-Desde hace un año casi…Estábamos tomando un café en mi casa cuando de repente su expresión cambió, yo me asusté y le dije que si le pasaba algo, pero ella en vez de contestar cogió su bolso y se marchó sin despedirse si quiera.
>>Yo me asusté mucho pues mi madre sufría de lo mismo, así que la seguí, ella andaba rápido cuando de repente se cayó al suelo. Rápidamente llamé a una ambulancia y la trajeron aquí, te quise llamar pero cuando abrió los ojos me dijo que no lo hiciera, que solo había sido un pequeño susto.
-¿Y desde entonces le ha pasado muchas veces?-Dije con la cara pálida.
-Muchas no, pero sí en otra ocasión.
-¿Y  por qué tampoco me avisó?
-Yo la insistía pero no me dejaba, sin embargo le dije que como volviera a pasarle te avisaría y eso hice.
-Gracias supongo…
-Irá todo bien.
Asentí intranquila y continuamos el camino hacia la habitación.

Poco después Kim abrió los ojos y sonrió al verme allí aunque se puso seria al ver lo enfadada que estaba con ella.
Supuso que lo había descubierto e intentó disculparse pero hasta después de unos minutos mi enfado no se había marchado.
Sin embargo pensé en que no merecía la pena estar así con ella y mucho menos cuando temía que solo le quedara poco tiempo de vida, a pesar de que todos me decían lo mismo, que iba a salir todo bien y que era muy fuerte.
Yo asentía intentando convencerme de que ellos tenían razón.
Y la tuvieron, puesto que dos días después ya estábamos en su casa.
La fecha de vuelta a León era incierta pues quería aprovechar los días libres que me quedaban para estar con ella, sin embargo Dave tuvo que volver al trabajo y su ausencia la notaba ya que necesitaba sus ánimos…
Aunque Kim parecía estar cada vez mejor, yo no paraba de pensar que en cualquier momento podría volver a tener otro infarto.
Ella intentaba seguir las recomendaciones que su médico le daba pero alguna que otra no conseguía, como por ejemplo salir a tomar el aire de vez en cuando, porque decía que como mejor estaba era tumbada en el sofá viendo la televisión.
Yo no quería abandonarla en ningún momento pero tantas horas encerradas en casa me estaban agobiando así que decidí salir a dar un paseo a la manzana, pequeño pero suficiente.
Así que cogí mi bolso y comencé a andar.
Sin embargo me arrepentí más tarde de haber salido pues esos ojos azules que tanto me hipnotizaron en el pasado, volvieron a mirarme de nuevo.
-Ariel…
-Byron…
Nos quedamos en un silencio incómodo.
Habían pasado cinco años desde que me alejé de él y no sabía que hacer al tenerlo de frente.
-¿Qué tal estás?-Se atrevió a preguntar.
-Bien, ¿y tú?
-Bien también.
Los dos medio sonreímos por unos segundos.
-Hacía mucho que no te veía por aquí.
-Sí, es que ya no vivo aquí…Solo que he venido a pasar unos días.
-Pues espero que los disfrutes.
-Sí…
Otra vez en silencio.
-Bueno tengo que seguir mi camino si me disculpas…
-Oh claro, y yo… Me alegro de volver a verte.
-Lo mismo digo.
Ambos nos pusimos nerviosos sin saber si darnos dos besos, abrazarnos o… no hacer nada.
Me despedí con un movimiento de mano y continué mi camino.

POLOS OPUESTO II C. II


Capítulo II 

Los minutos y las horas parecían ser eternas pues cada vez que miraba el reloj tan solo habían pasado 5 minutos y mi tía Kim seguía como la había encontrado.
Mis ojos cada vez se me hacían más pesados pero temía que me durmiera y le pasara algo malo.
Sin embargo hubo un momento en el que el sueño me venció.
Cuando me desperté Dave me miraba con una sonrisa tierna.
-¿Por qué me miras así?
Mi amigo se percató de que me había dado cuenta y se puso serio.
-No te miraba de ninguna forma.
-Ya claro, y voy yo y me lo creo.-Le saqué la lengua.
-Me alegro de que vuelvas a estar contenta.
-No lo estoy, pero ya sabes la capacidad que tengo de sonreír aun estando rota por dentro.
Él asintió, me rodeó con sus brazos y me dio un beso en mi cabello.
Ese pequeño gesto siempre me había encantado e incluso hay momentos en los que llego a pensar que me estoy enamorando de mi mejor amigo.
Sin embargo nunca se lo he confesado por miedo a ser rechazada.
-¿En qué piensas ahora?-Me preguntó él con una sonrisa.
-En la suerte que tengo de tenerte.
-¿Y eso?-Abrió mucho los ojos.
-Porque estás aquí cuando más te necesito.
-Siempre lo estaré y lo sabes, no te librarás de mí tan fácilmente.
Nos intercambiamos miradas pero que fueron interrumpidas por una voz femenina.
-¿No pensabais avisarme de vuestra llegada?-Dijo Taylor frunciendo el ceño.
-¡TAYLORRRR!-Fui rápidamente a abrazarla.
-¡Cómo te echaba de menos!-Me dijo entre lágrimas.
Tras unos minutos de achuchones y besos saludé a Trevor con dos besos mientras Dave saludaba a mi mejor amiga.
-Perdón por no haberte avisado, lo único en lo que pensaba era en mi tía.
-Tranquila mi niña, ya me lo imaginé… ¿Cómo está?
-Pues dormida, parece que está estable pero debe permanecer aquí unos cuantos días para ver como evoluciona.
-Saldrá de esta, tu tía es muy fuerte.
-Espero…-Suspiré.- ¿Y cómo te has enterado de qué estábamos aquí?
-Avisaron a mi madre primero, y ella les dijo que te avisaran a ti también.
-¿Y por qué a ella primero?
-Según me dijo tu tía cuando te fuiste puso el número de ella como prioridad ante emergencias pues no quería asustarte en caso de que fuera algo menos grave, y mi madre sería quien diría a los médicos que te avisaran después.
-Pero… ¿le ha pasado más cosas durante estos años y yo no me he enterado?
-Que yo sepa no.
Pero su mirada escondía algo.
¿Le había pasado más veces? ¿Por qué no quería que me enterase?
-Taylor…
-¿Seguro que ha estado bien hasta este momento?
-Eh…
Justo en ese momento vino una celadora que nos mandó salir un momento de la habitación.
-¿Y tu madre por qué no ha venido todavía?
-Sí lo hizo, pero se tuvo que ir a trabajar, estará a punto de volver.
Asentí con la cabeza.
Taylor me había preocupado al decir eso y no dejaba de darle vueltas.
Tras unos minutos más pudimos entrar de nuevo en la habitación.
-Oye voy a comer algo, ¿te vienes?
-No Dave, prefiero quedarme aquí…
-Pero debes comer algo, llevamos aquí mucho tiempo y no has comido nada desde este mediodía.
-Cariño puedes bajar, Trevor y yo nos quedaremos aquí, si pasa algo te llamo.
-¿Segura?
Mi mejor amiga me dio una sonrisa de confianza que me convenció para ir a comer algo.

Después de comer un sándwich vegetal y beber una Coca-Cola cada uno, Dave y yo volvíamos a la habitación cuando apareció la madre de Taylor.
-Hola Ariel, ¡cuánto tiempo!-Me dio dos besos.
-Hola Silvia.-Le sonreí.
-¿Despertó tu tía?
-No, al menos hasta que he bajado yo seguía durmiendo.
-Ah.
-Taylor me ha dicho que te avisaron primero, ¿por qué?
-Porque tu tía no quería preocuparte demasiado estando tú tan lejos.
-Así es como más me ha preocupado, ¿es la primera vez que le pasa?
Su silencio me confirmó lo que yo sospechaba.
-¿Cuándo?
-¿Cuándo qué?
-No te hagas la loca, no es la primera vez, ¿verdad?



POLOS OPUESTOS II C.I.


Capítulo I

Era un día caluroso y alegre a pesar de estar en otoño; llevaba una camiseta de tirantes en color rosa con letras formando dos palabras “Ibiza Beach” alrededor de una palmera blanca y unas mallas negras.
Me encontraba leyendo “Antes de ti” de Jojo Moyes en mi balcón a la luz del sol, cuando Dave me pasó mi móvil pues tenía una llamada de Kim.
-Hola tía, ¿qué tal?-Saludé con una gran sonrisa.
Sin embargo mi cara palideció al escuchar que no era mi tía, sino una médica del hospital donde estaba ingresada Kim tras un infarto.
Dave al percatarse de cómo mi expresión cambió preguntó preocupado qué es lo que pasaba, aunque hasta que no colgué no se enteró de la noticia.
En seguida hicimos una pequeña maleta y cogimos el primer avión hacia nuestra antigua ciudad.
Iba demasiado nerviosa a pesar de haber llorado con Dave, y que él, me abrazara fuerte me había aliviado un poco.
En cuanto pisé el hospital pregunté en que habitación se encontraba, subí corriendo hasta la 2ª planta pero el médico no me dejaba pasar a verla todavía.
Me puse como loca gritando que me parecía injusto y que iba a entrar en ese momento con o sin su permiso.
Sin embargo, Dave me paró antes de tiempo y el médico avisó a los guardias que no hacía falta que vinieran ya.
Me pasé un buen rato llorando en la sala de espera, pero gracias a la compañía de mi mejor amigo pude tener la suficiente paciencia para aguantar otro poco más sin ver a mi tía, mi único familiar.
-¿Familia de Kim Cooper?-Preguntó una enfermera.
Rápidamente me levanté y fui hacia la habitación.
Cuando entré la vi allí con los ojos cerrados, con miles de cables y tubos por todos lados, y me asusté más que nunca.
La abracé con todas mis fuerzas intentando contener las lágrimas pero me era imposible.
-Está en estado estable aunque ha sufrido un grave infarto, deberá permanecer unos días ingresada y valoraremos como continúa.
>>Ahora está descansando y hasta dentro de unas horas no creo que despierte, hasta entonces no hace falta que esté yo cerca pero sí vendrán mis compañeras para comprobar que todo va bien, si despierta u oye un pitido continuo llámenos.
Asentí con la cabeza y Dave le dio las gracias de mi parte.
La enfermera abandonó la habitación y nosotros nos quedamos observándola.
-Va a salir todo bien, tu tía es muy fuerte, ya verás.-Me intentaba consolar mi amigo.

lunes, 25 de noviembre de 2019

POLOS OPUESTOS II S.E.


Sinopsis

Los sentimientos de Ariel permanecen latentes a pesar del miedo, del tiempo, del orgullo y de la distancia.
Sin embargo, una llamada desde el hospital de su ciudad natal hace que se reencuentre con su primer y único amor.
Pero ya es demasiado tarde pues él ya tiene a una fiel compañera.

Introducción

La marcha de Ariel fue más dura que cualquier otra situación desagradable por la que había podido pasar en estos 28 años.
Sin embargo, ella me salvó de caer en un mal hábito.
Ella me sonrió y me dijo que todo iba a salir bien, que el dolor iba a pasar y volvería a ser feliz.
Y la verdad que tuvo toda la razón, y de haberlo sabido la habría elegido mucho antes, habría contestado sus llamadas y aceptado su invitación para tomar un café.
Volvió arrepentida por haberme dejado escapar pero me prometió que todo iba a cambiar, que me iba a valorar y querer como nunca antes lo había hecho.
Y todo era perfecto, claro que sí, pero como siempre tuve que joderlo todo con mis dudas cuando esos ojos castaños, esa cabellera roja, esa sonrisa y esas pecas volvieron a mi ciudad.
Pensé que mis sentimientos habían cambiado, que ya no existían, pero como la primera vez ahí seguían haciendo que mi corazón casi se saliera de la boca.
¿Por qué tuvo que volver? ¿Por qué ahora?






jueves, 7 de noviembre de 2019

UN AMOR INESPERADO (180º II) E.


Epílogo

Atención pasajeros, el vuelo hacia París está a punto de terminar. Permanezcan en sus asientos hasta que el vehículo esté completamente parado. Espero que hayan disfrutado de su vuelo con la aerolínea Iberia. Gracias.
-¡Ayyyyy, no me puedo creer que estemos llegando a París!-Exclama Naira nerviosa zarandeando a su compañera de viaje.
-Pues créetelo, es tu regalo de cumpleaños, cielo.-Sonríe Alba al verla tan emocionada.
-¡Mil gracias! ¡No sé como te podré recompensar!
-Tranquila, ya te diré como lo puedes hacer cuando sea el momento indicado.
Naira va a abrir la boca para preguntar de qué se trata cuando el avión aterriza y para por completo.
-¡NOUS SOMMES À PARIS!-Grita la palentina buscando su maleta de mano para salir del avión en cuanto antes.
-¡Ya, calma!-Se ríe su acompañante.
-¡Es que mi sueño se está haciendo realidad! ¡No puedo calmarme!
Alba niega con la cabeza, la abraza y bajan del avión.
Buscan sus maletas, salen del aeropuerto y se suben en un taxi para ir hacia el hotel en el que se quedarán durante ese fin de semana.
(***)
El viaje está siendo fantástico, sobre todo para Naira, quien sigue pensando que está en un sueño.
Han visitado casi toda una parte de la ciudad, se han hecho fotos, han comido en distintos restaurantes, probado comidas exclusivas de allí y lo más importante ¡se están divirtiendo un montón!
Pero lo que no sabe la palentina es la gran sorpresa que le espera en lo alto de la Torre Eiffel, con las luces de la ciudad como fondo.
Alba no ha parado de darle vueltas a lo que le va a decir y se ha imaginado mil respuestas diferentes, haciendo que sus nervios aumenten por momentos pero que intenta disimular con una sonrisa o cambiando de temas cada dos por tres.
-¿Te pasa algo, cielo?-La pregunta su amiga.
-No, ¿por qué?
-Te veo no sé, muy inquieta.
-Oh no, solo que… quiero darte mi regalo ya.-Miente.
-¿Tu regalo? ¡Si ya estamos en París! ¿A caso tienes otro?
-Sí.-Se sonroja.
-¡No hacía falta! Bastante te habrá costado el viaje completo…
-Es que es muy especial, y no… cuesta dinero, tranquila.
-Ah bueno.
Las dos sonríen y siguen caminando.
¡Por fin llegan al monumento más conocido de la ciudad!
Tras subir a la torre admiran las vistas, Naira París y Alba su mejor amiga, de quien depende ahora lo que le va a decir.
¡Le ha costado mucho, y se negaba al principio! Pero llegó la hora de confesar lo que lleva tiempo queriendo decirle.
-Naira.-La llama sin dejar de admirar su belleza.
-Dime.-Se da media vuelta para cruzarse con su mirada.
La palentina se pone algo nerviosa tras ver la expresión de Alba.
¿No estará pensando en…? ¡No puede ser verdad!
-Te quiero.-Sonríe.
-Yo también te quiero.-Le devuelve la sonrisa.
-Pero…Yo te quiero de una manera distinta a la que imaginas.-Se acerca un poco más a ella, la coge de las manos y tras sonreír le dice todo lo que había escrito hacía unos días para después memorizarlo.
-Te quiero no como una amiga o una hermana, sé que es difícil de entender, yo al principio me negaba, pensé que solo eran imaginaciones de Álvaro, pero él tenía razón, te quiero como mi acompañante de vida, como mi compañera de besos, mi cómplice de miradas, de locuras, te quiero como a…una novia.-Sus ojos comienzan a brillar y a aguarse pero se contiene.-Sí, me has escuchado bien. Sé que siempre hemos bromeado cuando nos salían mal las relaciones sobre que algún día nos casaríamos y viviríamos juntas, que tendríamos nuestros propios niños y dejaríamos de lado a los chicos, en plan pareja, porque son todos unos idiotas, y sí al principio eran bromas, pero dicen que en cada broma siempre hay un poco de verdad, y al final… ha terminado siendo cierto que quiero que seas mi novia, que nos olvidemos de todo lo malo, quiero arriesgarme y por eso decidí empezar con regalarte este viaje donde me declararía y tú aceptarías y comeríamos perdices, o también donde me rechazarías y yo tendría que bajarme de las nubes.
Naira no reacciona, se ha quedado en shock, pero al ver como sonríe y como llora de la emoción, se acerca rápidamente a Alba, la abraza por unos segundos y por fin… ¡La besa en los labios!
-Yo también te quiero como novia, y quiero que cuidemos juntas de Irina, que ella no te llame tita, sino mamá.-Sonríe.
-¿De verdad?
-¡De verdad!