lunes, 23 de marzo de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN V

Una vez que estábamos todos entramos al local, miramos la carta y pensamos qué pedir, 4 familiares, patatas y alitas de pollo, más 7 refrescos.
Después hicimos cuentas y pagamos entre todos la cena, juntamos varias mesas y nos sentamos de la siguiente forma:
Joel           Yo            Vega       Roy    
Blake    Connor     Miranda 
Empezamos a hablar poniéndonos un poco al día, hablamos también sobre la película que habíamos visto y planeamos a donde ir después de cenar.
Al haber dos gustos musicales diferentes decidimos ir alternando el tipo de bar, primero uno de rock, uno para bailar, uno de rock....y así sucesivamente.
Después de tomar algo en el primer bar la parejita se fue un rato a solas, Joel hablaba con Blake mientras que yo hablaba con Connor y Miranda.
Mi hermano poco después decidió marcharse a casa pues al día siguiente trabajaba.
-Voy a pedir algo.-Dije yendo a la barra.
-Te acompaño.-Me sonrió Connor.
Asentí y lo esperé.
Desde la barra observé por el rabillo del ojo como Miranda y Blake hablaban. 
Estaban serios y no paraban de quitarnos el ojo.
-Oye, Connor, ¿te puedo hacer una pregunta?-Dije mientras esperábamos a que nos atendieran.
-¿Tienes algo con Miranda?
-No, ¿por qué?
-Porque no te ha quitado el ojo en toda la noche, pensé que igual...
-¿Estás celosa?-Levantó una ceja.
-¿Yo? No. Si a mí me da igual con quien estés, a penas te conozco.
Él asintió y se quedó callado.
La camarera nos sirvió una Mahou para él y una Coca-Cola para mí, pues yo tenía que conducir, y volvimos con el resto.
-¿Vosotros no queréis nada?
Negaron con la cabeza.
Justo en ese momento empezó a sonar 'Tusa' de Karol G, y comencé a bailar y cantar.
Miranda se animó y bailó también mientras que los chicos nos observaban y reían.
Poco después entraron en el bar Vega y Roy, quienes se unieron a cantar con nosotras.
Mi amiga también empezó a bailar mientras que el chico se unió a la conversación de Connor y Blake.
Estuvimos bailando durante una hora aproximadamente y después cambiamos a otro bar, donde los papeles cambiaron, ahora eran los chicos quienes disfrutaban del ambiente mientras nosotras tres hablábamos de nuestras cosas.
Poco después decidí que era hora de volver a casa así que me despedí de todos, salvo de Blake, que decidió irse conmigo.
Le acerqué a su casa en coche pero no hablamos casi nada.
-¿Qué tal lo has pasado?-Intentaba iniciar una conversación.
-Muy bien.-Respondía yo.
-Yo también, la pena es que no hubiéramos estado a solas.
Le quería preguntar el motivo por lo que dijo eso, pero no tenía ganas de hablar y mucho menos de provocar situaciones más incómodas así que decidí quedarme en silencio.
-Ya hemos llegado.-Dije parando el coche.
-Lana, ¿te pasa algo?
-No.
-Llevas casi toda la noche evitándome.
-No.
-Sí, Lana, mírame y se sincera por favor.
Suspiré y lo miré.
-¿Qué te pasa?
-Ya te he dicho que nada.
-¿He hecho algo mal?
-No.
-¿Entonces?
-Me tengo que ir, ya es tarde.
-Por favor...dime que te pasa.
-¡QUÉ NO ME PASA NADA!-Contesté cabreada.
Blake suspiró y tras decirme un buenas noches se bajó del Opel.
Eché la cabeza hacia atrás e intenté tranquilizarme.
<<¿Qué me pasa? ¿Por qué reacciono así?>>
No entendía lo que me sucedía y sabía que había hecho mal en gritarle, él solo se estaba preocupando por mí.
<<¿Y si mi amiga tenía razón? ¿Y si fingía ser feliz cuando en verdad no era así?>>
Miles de preguntas estaban pasando por mi cabeza en ese instante.
Y así sin más comencé a llorar.
Alguien dio dos toques a la ventanilla del coche provocando que me asustara.
Paré de llorar y miré quien era.
Abrí de nuevo el coche y lo dejé pasar.
-¿Por qué lloras?-Preguntó preocupado.
-Nada.-Cogí un pañuelo y me soné los mocos.-¿Qué pasa? ¿Por qué no estás ya en tu casa?
-Se me ha debido de caer la cartera.-Dijo mirando por la zona del copiloto.-¿Ves? Aquí está.-Sonrió.
Lo miré en silencio.
-Perdón por haberte tratado así.-Dije finalmente.-No sé que me pasa...-Las lágrimas salieron de nuevo.
Él me abrazó como pudo e intentó tranquilizarme, sin insistir en saber que me pasaba, solamente me decía que todo iba a estar bien.
-¿Quieres subir a mi piso que estaremos mejor?
Asentí con la cabeza separándome de él.
-¿Puedes aparcarlo tú? Yo no tengo ganas.
Nos intercambiamos los asientos, aparcó en el primer hueco que hubo y subimos a su apartamento.
Blake vivía en nuestra ciudad, Bristol, pero en un apartamento él solo desde hacía 6 meses.
-¿Sigues sin encontrar a ningún compañero de piso?-Le pregunté una vez sentados en el sofá.
-No, y se me está haciendo un poco cuesta arriba el tener que pagar el piso yo solo a la vez que pago la carrera.
-¿Y por qué no vuelves con tus padres y tu hermana?
-Me lo estoy planteando la verdad, pero desde que he descubierto lo que es vivir sin unos padres que te agobien...
-Ya me imagino.-Reí un poco.
-¡Bien, has reído!-Me dedicó una sonrisa.-¿Estás más tranquila?
-Algo, pero no mucho.-Suspiré.
-¿Quieres algo? 
-Pues no me vendría nada mal una infusión.
-Déjame que mire que tengo.
Asentí con la cabeza y lo esperé en el sofá Chaise Longue de color naranja.
Mientras miré a mi alrededor.
El salón-comedor era la habitación más grande del apartamento, los muebles eran la mayoría hechos de madera, las paredes estaban pintadas en un blanco beige y naranja.
En la parte del comedor la mesa era rectangular y de cristal, y las sillas hacían juego con el color de las paredes.
La televisión de 32 pulgadas estaba situada en frente del sofá, sobre un mueble bajo con un armario a cada lado.
Al lado derecho del sofá había dos sillones también de madera, y en frente de estos una mesa pequeña.
Un minuto después Blake apareció con una taza humeante.
-Gracias.-Le dije cogiéndola y dando un pequeño trago.
-De nada, lo que sea para que te sientas mejor.-Me sonrió.
-He sido una tonta por tratarte antes así, eres mi amigo y no debería pagar contigo las cosas.
-No te preocupes.-Siguió sonriéndome.-¿Ves por qué es malo guardarse las cosas para ti sola? Cuando explotas pareces un volcán en erupción.
Reí.
-Gracias por la comparación.
-Gracias no, son 50 dólares.
Negué con la cabeza mientras reí de nuevo.
-¿Quieres quedarte a dormir aquí? Ya es muy tarde para que conduzcas.
-No quiero molestarte...
-No molestas, tranquila.
-Gracias pues.-Sonreí.-¡Eres un cielo!
-Pues voy a preparar la cama para que duermas y me traigo unas sábanas al sofá.
-¿Qué? No, yo duermo en el sofá.
-No, no.
-No quiero quitarte tu cama.
-No pasa nada, quiero que estés lo más cómoda posible.
-Pues durmamos los dos en la cama.-Sugerí.
-¿No vas a estar incómoda?
-¿Por qué iba a estarlo? Hay confianza, ¡anda que no hemos dormido juntos de pequeños!
-Ya pero tú lo has dicho, éramos pequeños.
-Además, necesito mimos...-Sonreí.
-¡Está bien!

viernes, 20 de marzo de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN IV

Al llegar al cine nos pusimos a mirar las carteleras para decidir cual película ver.
-¿Esa de 'Padre no hay más que uno'?-Preguntó Vega.
-Por mí sí.-Contestó Roy.-Porque sé que una de miedo no vais a querer...
-¿De qué va?
-Espera, te pongo el trailer y me dices.
Asentí con la cabeza y esperé a que mi mejor amiga buscara el vídeo.
Mientras lo veía alguien se acercó por mis espaldas pero estaba tan concentrada que no me percaté hasta que me dio un susto.
-¡Serás idiota!-Me di media vuelta para encontrarme con Blake, el hermano de Vega.-¡Qué susto me has pegado!
Todos comenzaron a reír menos yo.
-¡No tiene gracia!-Los asesiné con la mirada.
Ellos seguían.
-No te enfades, mujer, solo ha sido una pequeña broma.-Me sonrió Blake.
Le saqué el dedo corazón y me puse a la cola para sacar las entradas.
Mis amigos se pusieron detrás de mí e intentaban hablar conmigo pero yo los ignoraba.
-Como sigáis así volvéis andando.
-Vale, vale...-Se pusieron serios.
-Perdón, Lana.-Me dijo mi mejor amiga.
La medio sonreí y esperé a que el resto se disculparan.
-Perdón.-Dijeron al unísono los chicos.
-Perdonados.-Sonreí.-Por cierto, ¿qué haces aquí?
-Me invitó mi hermana, ¿no lo sabías?
Miré a Vega y la asesiné con la mirada, sabía lo que intentaba.
-Así no estás de sujetavelas.-Se encogió de hombros.
-Seguro que es por eso...-Le susurré.
Ella me sonrió confirmando mis sospechas.
Negué con la cabeza y avancé en la cola.
Una vez compradas las entradas pedimos dos de palomitas grandes y un refresco para cada uno, Roy pagó lo de su "novia" y lo suyo, y Blake insistió en invitarme a mí.
Yo terminé accediendo con la condición de que la próxima vez lo invitaría yo.
Entramos los cuatro a la sala sorprendiéndonos de que éramos los únicos en la sala.
-¿Y si nos ponemos por separado?-Sugirió la chica.
Se notaba muchísimo que quería juntarnos a su hermano y a mí, pero no lo iba a conseguir. 
Blake era un chico muy guapo, sin duda, con esos ojazos verdes y esa barba que le quedaba espectacular, pero eran tantos años de amistad que yo no lo veía de otra forma.
Sí es verdad que en la preadolescencia pude llegar a sentir algo por él, pero nunca se lo dije hasta que después apareció mi ex y me olvidé del hermano de mi amiga.
Vega llevaba ya unas cuantas semanas intentando juntarme con él pues decía que no me veía feliz, que la ruptura con Adam me había dejado destrozada y que ya llevaba mucho tiempo sin querer conocer a nadie y ya era hora.
Pero yo me negaba, me sentía muy bien sola sin depender de nadie.
Al final nos pusimos los cuatro seguidos en una de las filas más alejadas de la pantalla pues no queríamos que nos doliera el cuello.
La película estaba bastante entretenida, reíamos sin parar con los diferentes personajes y sus locuras.
Intentaba no mirar a mis amigos pues sabía que estarían besuqueándose.
Por esa parte me alegré de que hubiera venido Blake.
-Oye, Lana.
-¿Qué?
-¿Y si nos ponemos más adelante y dejamos a los tortolitos? ¡Me están poniendo nervioso!
Reí y asentí pues yo también me sentía igual.
Aunque tampoco quería quedarme "a solas" con él.
-Mejor así.-Me sonrió.
Volví a mirar la pantalla pero me empecé a poner algo nerviosa, sentía su mirada encima de mí.
Lo miré por el rabillo del ojo para comprobar que no era mi imaginación.
<<¡Mierda! No para de mirarme... ¿qué hago?>>
Intenté ignorarlo y concentrarme en la película pero no podía.
-¿Te pasa algo?-Me atreví a decir.
-No.-Me sonrió y miró a la pantalla.
Negué con la cabeza y seguí viendo la película.
***
Después de que terminara la película yo me quería ir a casa, me sentía algo incómoda tras aquella mirada intensa que me dio Blake, pero mis amigos querían que fuésemos a cenar y después de fiesta.
Me negué, pero ellos me insistían y chantajeaban con que no querían volver andando.
-Pues os cogéis un taxi, pero yo me voy a mi casa.
-¡No seas una aguafiestas!-Se quejó el ojiverde.
-No lo soy, simplemente estoy cansada y quiero irme a casa.
-¡Para una vez que sales!-Se quejó esta vez su hermana.-Por favor...hazlo por mí.
Refunfuñé.
-Esperad chicos, ¿nos dejáis a solas un momento?
Asintieron y se alejaron lo bastante como para no oírnos.
-¿Qué ha pasado para que te quieras ir tan pronto? Si tenías muchas ganas de venir.
-No ha pasado nada, estoy cansada. Solo eso.
-Te conozco.
Resoplé.
-¿Te ha hecho algo mi hermano? ¿Le pego?
-No, no...Solo que...se me quedó mirando y me sentí muy incómoda.
-Ui, ui...¡Aquí hay tema pero vamos!-Sonrió feliz.
-¡NO! Aquí no hay tema, ni me gusta ni le gusto. ¡Deja de ser tan pesada con eso!-Me empecé a cabrear.
-Vale, vale... ¿Entonces no quieres venir por eso?
-Sí...
-¿Y si invitamos a más gente? Así no te quedas a solas con él cuando Roy y yo...
-Ah, ¿o sea qué pensabais dejarme sola?
-Si no hubiera venido mi hermano no, nos hubiéramos esperado, pero como estaba él...
-Gracias.-Dije sarcásticamente.
-Por favor, no te enfades...-Me abrazó.-Quédate y llamamos a algún amigo de Roy, por favor...
Accedí de mala gana a lo que mi amiga respondió con un sonoro beso como muestra de agradecimiento.
Nos acercamos a los chicos y Vega propuso llamar a más gente.
Todos estábamos conformes así que pensamos a donde ir mientras Roy contactaba con sus amigos.
Al final se apuntaron Miranda, la hermana mayor de Roy y un amigo de su grupo de rock, que nos esperaban directamente en el telepizza.
Cuando llegamos allí me sorprendí al encontrarme con Connor, el jardinero, y mucho más me sorprendí cuando Roy se acercó a saludarle.
Vega lo siguió mientras Blake se quedó a un metro de ellos, junto a mí.
No me quería quedar sola así que me acerqué también y lo saludé haciendo que mis amigos se sorprendieran.
-¿Os conocéis?
-Claro, es el jardinero que hemos contratado.-Dije ruborizándome.
-¡Qué casualidades de la vida!
En ese momento apareció también Miranda, quien nos saludó a todos con una sonrisa, pero cuando le dio dos besos a Connor sonrió aún más.
Blake nos interrumpió los saludos para comentarnos que había avisado también a Joel.
-¿QUÉ HAS HECHO QUÉ?-Grité algo enfadada.-Perdón.-Me disculpé con Connor y Miranda, no quería que me vieran así.
Pero tampoco quería que el pesado de mi mellizo viniera.
Sin embargo no me podía ir a casa pues se lo había prometido a mi amiga.
<<¡El día va de mal en peor!>>Pensé para mis adentros.


lunes, 16 de marzo de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN III

Dos horas después de cenar mi madre entró por la puerta mientras yo seguía leyendo el libro de mi autor favorito.
Levanté la mirada para encontrarme con una Viviana pálida y ojerosa, pero a pesar de ello lucía una bonita sonrisa.
-Hola cariño, ¿qué tal el día?
Me levanté del sofá y me acerqué para arroparla entre mis brazos.
-Hola mami, pues normal, ¿y el tuyo?
-Ajetreado, hoy hemos tenido muchos clientes por la lluvia... 
-Bueno mamá pues ahora a cenar y a la cama, ¿vale?
-Vale.-Me sonrió.-¿Ha podido hacer mucho el jardinero?
-No gran cosa, entre que tuvo que salir a comprar guantes nuevos y la lluvia... 
-¿Y es majo?-Me preguntó con una sonrisilla pícara.
-¡Mamá!
-¿Qué?
-¡No te hagas la inocente! Que te conozco...
Ella rió y desapareció en la cocina.
La seguí y la ayudé a ponerse su plato, cubiertos y vaso.
-¡Qué buena pinta tiene la sopa y el pescado!
-Sí, me ha quedado muy buena.-Sonreí.
Mientras ella cenaba le conté un poco como había ido el día y el plan que tenía para el día siguiente.
-¿Joel lo sabe?
-No...por eso quiero que se lo digas tú, ya sabes que sino vamos a empezar a discutir.
-Pero eres tú la interesada.
-Por favor mamá...-Le puse pucheros.
-Está bien, luego hablo con él.
-¡Biiien! Gracias mami.-Le di un beso en la mejilla.
Viviana negó con la cabeza mientras reía, se llevó el último trozo de merluza rebozada a la boca, bebió agua y se levantó para recoger las cosas, pero la paré, quería que descansara porque ya bastante hacía en el bar.
-Mamá, una cosa.-Dije antes de que se fuera.-¿No has pensado en cambiar de trabajo? 
-La verdad...me gustaría pero no encuentro nada... ¡Ya no quieren a una cinquentona en la mayoría de sitios!
-¿Y si hablas con la madre de Vega?
-Me gustaría conseguirlo por mis propios medios, no por enchufe.
-Ya mamá, pero... ¿qué prefieres, aguantar más de 8 horas diarias hasta que te salga algo o empezar con tu amiga del alma y vernos más?
-Me lo pensaré.
Asentí con la cabeza y empecé a lavar la vajilla.
Un rato después volvió a aparecer mi madre para darme las buenas noches.
-¿Has hablado ya con Joel?
-Sí.
Y se fue dejándome con la duda de si podría salir al día siguiente o no.
Así que cogí y subí a la habitación de mi hermano.
La puerta estaba abierta por lo que entré y me lo encontré con los cascos puestos y jugando al Fifa en la play 4.
-¡Déjame, estoy jugando!
Ni siquiera me miró.
Resoplé y me senté en su cama esperando a que terminara el partido.
-¿Qué haces? ¡Vete!
-No, te espero aquí.
Suspiró y siguió jugando.
Varios minutos después por fin terminó la partida.
-¿Qué quieres?-Preguntó malhumorado.
-¿Mañana vas a cuidar de los peques sí o no?
-No.
-¿Cómo que no? 
-Yo ya tengo mis planes.
-Joel, para un día que descansas y que puedo salir yo, ¿y no me haces el favor? 
-¡Qué pesada eres!
-Lo seré porque yo estoy en casa metida casi las 24 horas encargándome de cuidar de nuestros hermanos y haciendo las labores, mientras tú, ¿qué haces? Jugar a la play y salir. ¡Qué yo también tengo vida!
-También trabajo, ¿eh? Yo traigo dinero a casa.
-Y yo lo haría si pudiera.
-Poder puedes.
-¿Y qué hacemos con Axel y Hera? 
-Una canguro.
-Si la pagaras tú...
-Puedes trabajar por las mañanas mientras ellos están en clases, ¿eh?
-¿Y quién hace las labores? ¿Tú? 
-No, tú.
-¡Tienes un morro que te lo pisas!-Salí enfadada de su habitación y me encerré en la mía.
Al poco rato de echarme en la cama Morfeo me atrapó.
***
Abrí los ojos al notar como alguien me zarandeaba.
-¿QUÉ QUIERES?
-Bueno hija, encima de que vengo a hacer las paces...
-¡Uh! Perdón.
-Perdóname tú a mí, anoche me comporté como un imbécil... Tienes razón tú, debería colaborar un poco más...
<<¿Mi hermano diciendo eso? Ese no es Joel, ¡es un extraterrestre!>>
-¿Entonces me vas a hacer el favor?
-Sí, y te ayudaré con las tareas de casa.
-¡Gracias!-Lo abracé entusiasmada.
-¡Quita!
Reí y me aparté por unos segundos para volver a abrazarlo y además darle un beso en la mejilla.
-¡Qué pesadita, ¿eh?!
-Pero me quieres.-Sonreí.
-En el mundo al revés.
-No, en el mundo derecho.-Le saqué la lengua.
Negó con la cabeza.
-Entonces... ¿me haces el desayuno?-Reí.
-¿Qué? ¡Eso te lo haces tú solita!
-Has dicho que me ayudarías.
-Sí, pero eso es cosa tuya, no de la casa.
-Joo...-Puse pucheros.-Por favor...Y friego yo los platos que es lo que más odias.
-Uf...¡Está bien!
-¡Oleee!-Lo abracé de nuevo.-¡Cómo te quiero!
Los dos reímos y nos levantamos de la cama.
Mientras él me preparaba el desayuno yo me fui a darme una ducha rápida y abrí la ventana del dormitorio para que se ventilara.
Bajé al comedor donde mi hermano me había dejado preparadas dos tostadas con pavo, una mandarina y el café con leche.
Me puse a desayunar y disfruté del silencio que reinaba en la casa.
Mis hermanos estaban en la escuela y mi madre trabajando.
Cuando me zampé y bebí todo lo llevé a la cocina y lo recogí y lavé todo.
Una vez hecho llamé a mi mellizo.
-Te toca sacar la ropa de la lavadora y tenderla, mientras yo iré a por la otra ropa y la pondré a lavar, ¿hecho?
-Hecho.
Me sorprendí al ver que no se quejaba y que en seguida se puso a hacerlo.
***
A las 16.00 fui a abrir la puerta de casa pues habían llamado al timbre.
Era Connor, quien me saludó con una sonrisa y las mejillas coloradas.
Le devolví la sonrisa y me despedí en seguida de él pues yo tenía que empezar a prepararme.
Cuarenta y cinco minutos después me despedí de la rubia y el pelirrojo, que estaban cantando y bailando en el salón.
Busqué a Joel para darle las gracias una vez más y salí al jardín a despedirme del jardinero.
-¿A dónde vas tan guapa?
-Con mis amigos.-Le dije ruborizada.- Espero que no te canses mucho tú.
-Y tú pásalo bien.-Me guiñó el ojo.
-Gracias.

Salí de casa tras comprobar que había metido todo en el bolso, saqué las llaves de mi Opel Corsa que tenía en el bolsillo de la chaqueta y me acerqué al coche azul.
Abrí la puerta del piloto, entré y dejé las cosas en el asiento de al lado y tras comprobar que los espejos estaban en su sitio arranqué el auto.
Fui a buscar a mi mejor amiga Vega y después a Roy, y una vez que estuvimos los tres me dirigí a buscar aparcamiento cerca del cine.

EL SECRETO DE MI JARDÍN II

Sentada en mi cama me encontraba mientras leía un libro de mi autor favorito: "El puzzle de cristal" de BlueJeans, cuando de repente mi estómago rugió como un animal salvaje. 
-¡Cállate! ¿No ves que estoy leyendo un capítulo muy interesante?-Me miré la tripa.
<<Cualquiera que me viese pensaría que estoy loca.>>
~Es que lo estás~Dijo mi conciencia.
<<Gracias, yo también te quiero.>>
Reí y negué con la cabeza.
Seguí leyendo unas páginas más y con mucha pena cerré el libro para ir a calentar la comida.
Cuando todo estaba preparado llamé a mis hermanos para que vinieran a comer.
-¿A qué hora entras a trabajar, Joel?
-En una hora, en lo que termino de comer me marcho corriendo.
Asentí con la cabeza y nos quedamos en silencio durante un minuto hasta que Hera comenzó a reír al ver a Axel con la cara y las manos manchadas de tomate.
<<Espera un momento, ¿QUÉ?>>
Abrí bien los ojos y lo regañé.
-¡Vamos al baño a limpiarte toda esa suciedad!
-No quieoo.-Se cruzó de brazos.
Mientras, Hera seguía riéndose.
-Joel, ¿puedes ayudarme?-Dije malhumorada al ver que seguía comiendo como si nada.
Él se encogió de hombros y centró su mirada en el plato de espaguetis ignorando mi petición.
-¡Hera, ya, cállate! 
Pero mi hermana de 5 años seguía riendo.
Como pude llevé a Axel al baño y después de frotar durante unos minutos conseguí limpiarlo, excepto su camiseta blanca que ahora se convirtió en naranja.
-Naganjja me guta.-Sonrió.
-Mamá nos va a matar.-Suspiré pensando en como solucionarlo.
-Quero come másss.
-Cuando te cambie, vamos a por una camiseta limpia.
***
Aquella misma tarde comenzó a llover  por lo que Connor no pudo completar su jornada del primer día.
-He hecho lo que he podido, me llevará muchísimo tiempo arreglarlo todo pero lo conseguiré.
-Espero que consigas que mi madre recupere ese amor por las plantas. ¡No te imaginas las horas que se podía pasar en el jardín! 
-Me lo creo, aunque lleve años así el jardín, se puede ver que en su día fue uno de los mejores que se hayan podido ver.
-La verdad que sí.-Sonreí al recordar todos los momentos en aquella parte de la casa.
Connor se terminó de un trago el café que le había preparado minutos antes, me miró por unos segundos para después apartarla.
Se veía que estaba algo nervioso.
-¿Te pasa algo?-Le pregunté curiosa.
-N...No, ¿por?
-No sé, te noto algo... ¿raro?
-Soy raro.-Rió.
-¡No exageres!
Ambos reímos y nos quedamos en silencio de nuevo.
-¡¡¡Tata, piiiis!!!-Interrumpió el pequeño de dos años.
-Perdona.-Le dije al jardinero.
-No te preocupes, ve.
Asentí y acompañé al pelirrojo al servicio.
Sonreí al pensar en lo que había crecido Axel.
¡Parecía ayer cuando mamá nos dio la noticia de que íbamos a tener un hermanito!
Todos nos alegramos, excepto mi padre (si se le podía llamar así).
¿Por qué él no se sentía así? Bueno... Es una historia larga que ya os contaré.
Una vez que mi hermanito terminó regresamos al comedor donde Connor se estaba poniendo ya la chaqueta.
-¿Ya te vas?
-Sí, como no voy a poder hacer nada prefiero irme a casa y hacer otras cosas.
-Pero... Está lloviendo a cántaros, ¿tienes coche para ir? 
-No...Pero no te preocupes, llamaré a un amigo para que venga a recogerme.
-Vale, pero no salgas hasta que no llegue.
Él asintió con la cabeza y buscó el número de su amigo en la agenda del móvil.
Tras unos cuantos pitidos colgó e intentó llamar.
-No me lo coge...-Suspiró.
-Vaya... Bueno, te puedes quedar aquí de momento si quieres.
-No me queda de otra...
Lo miré mal pensando en si le molestaba mi compañía pero no me atrevía a preguntarle así que me callé.
-Pon la tele si quieres, yo iré a ver qué hacen mis hermanos.
-Vale.
Subí a la habitación de Hera y los descubrí jugando a los Playmobil.
-Hola chicos, ¿puedo jugar con vosotros? 
-Síiiiiiii.-Gritó la niña.
-Tú este.-Axel me dio el que tenía en la mano.
Lo cogí y comencé a entretenerme con ellos.
-Yo quieo ese.-Mi hermano me volvió a coger el que poco antes me dio.
Negué con la cabeza.
¡Siempre hacía lo mismo! 
Me daba un juguete y poco después me lo volvía a quitar para jugar con él.
-Lo tenía ella.-Me defendió Hera.-Devuélveselo.
-No, es mío.-Dijo abrazando el minimuñeco.
-Es de todos, ¿a qué sí, tata? 
-Claro, pero si lo quiere él no pasa nada, ya cojo yo otro.
-Vale.-Me dedicó una sonrisa.
***
Me cansé de jugar con los peques y decidí ir a ver qué hacía Connor.
Lo encontré concentrado en la televisión viendo un partido de fútbol.
-¡Chicos!-Exclamé rodando los ojos mientras me sentaba a su lado.
-¡Ay, qué susto me has metido!-Se llevó una mano al corazón.
-Perdón.-Reí. 
-¿Y si no quiero perdonarte?
-Pues tú te lo pierdes.
Sonrió durante unos segundos antes de volver a mirar la pantalla de 37 pulgadas.
-¿No hay otra cosa mejor?
-No.
Negué con la cabeza, miré a mi alrededor en busca del mando y lo alcancé sin que el chico se diera cuenta.
Cambié el canal por FDF, donde estaban echando la que se avecina.
-¡Oye, qué estaba viendo el fútbol!
-Ya, pero a mí no me gusta.-Reí.-Y esta es mi casa.
-En eso tienes razón.-Me volvió a sonreír.
Nuestras miradas se cruzaron mientras estábamos en silencio.
Poco después entró Axel llorando.
-¿Qué te ha pasado, peque?-Le pregunté preocupada.
Detrás entró Hera con la cabeza agachada.
-¿Qué has hecho ya?
-Yo...nada...solo... él empezó.
-¿Cuál?
-¡Me quitó mi Barbie!-Dijo con los brazos cruzados.
Abracé a mi hermano e intenté consolarlo.
-Me pega.-Asesinó a Hera con la mirada.
-Ha...sido sin querer.-Se disculpó ella.
-¿Por qué te ha quitado la muñeca? 
-Sí.
-Pero no se pega, ya lo sabes. 
-Ya, pero...
-No, Hera, no hay peros que valgan.-Dije furiosa.-Pídele perdón, y que no vuelva a pasar.
-Perdón Axel...
Él apartó la mirada.
-Y tú pídele perdón por quitarle la muñeca, hay que pedir las cosas, ¿vale?
-Vale...Pedón.
-Muy bien, ahora id a por los juguetes y venís aquí a jugar.
-¡Valeee!
Salieron corriendo como si no hubiera pasado nada.
-¡Estos críos...!-Reí ahora que no estaban.
-¿Son siempre así?
-La verdad que no, se suelen portar bien pero hay días que...
-Ah.
Volvimos a ver la tele mientras los pequeños jugaban.

martes, 11 de febrero de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN I


Todo comenzó cuando él entró al salón mientras yo veía la televisión.

Pensé que me encontraba sola en casa por eso tan solo llevaba una camiseta gris larga que usaba como vestido y una braga roja de encaje.

Él se sonrojó al encontrarme de esa forma, al igual que yo, que me tapé rápidamente con la manta que tenía en el sillón de al lado.

-Perdón.-Dijo rascándose la cabeza nervioso.

Yo lo miré desafiante sin mediar ni una palabra.

-¿Cuánto tiempo piensas quedarte ahí parado? ¡Vamos! ¡A trabajar!-Le dije malhumorada al ver que no reaccionaba.

-Sí, sí, perdón.-Dio un paso hacia su izquierda pero se volvió a parar.

Esta vez sin mirarme.

-Venía a... decirte que necesitaré unos guantes nuevos.

-¿No tienes suficiente con los que hay en el almacén?

-No... Están rotos y sucios.

Resoplé y quise levantarme pero me acordé de como iba vestida.

-Sal al jardín, iré a cambiarme y te ayudaré a encontrar algunos.

Él asintió y me regaló una pequeña sonrisa antes de salir al exterior.

Comprobé que volvía a estar sola y subí a mi habitación, busqué en mi armario unos shorts, un sujetador, unos calcetines y unas zapatillas y salí al jardín.

Miré a mi alrededor percatándome del cambio brusco que había pegado nuestro jardín.

Hacía ya algo más de dos años que mi madre había empezado a descuidarlo, y por lo tanto, más de dos años desde que no salíamos ninguno a esta zona de la casa.

Las flores y plantas estaban muertas, de color marrón y muchos bichos rondeaban por el suelo, las macetas e incluso las paredes del covertizo.

-Connor, ¿dónde estás?-Pregunté al no verlo por ninguna parte.

No recibí ninguna respuesta así que supuse que estaría ya buscando en el almacén.

Me acerqué a la puerta de este, cubierta por las enredaderas ya secas.

Busqué el picaporte y tiré de él unas cuantas veces sin éxito alguno.

Cogí aire  e intenté de nuevo abrir la pequeña caseta; esta vez utilicé tanta fuerza que me caí hacia atrás.

Cerré los ojos pensando que de esa forma no iba a hacerme tanto daño y me sorprendí al notar el suelo tan blando.

-¡Cuidado!

Abrí los ojos al escuchar la voz del jardinero y me percaté que me había amortiguado la caída.

-Perdón.-Dije impulsándome hacia arriba para intentar levantarme.

Cuando conseguí ponerme de pie le ofrecí mi mano.

-Gracias.-Me sonrió aceptando mi ayuda.

-De nada.-Le devolví la sonrisa.

Nuestros ojos se cruzaron y quedaron hipnotizados durante mucho tiempo.

Por primera vez lo miré prestando mucha atención en todo su físico.

Connor era alto y delgado, aunque con los brazos bien trabajados, su pelo era corto, liso y del mismo color que sus pequeños ojos castaños. Tenía una barba que lo hacía demasiado atractivo y un pendiente en la oreja izquierda. Además lucía un lobo feroz tatuado en blanco y negro en su antebrazo derecho.

-¿Qué hacéis?

El silencio fue interrumpido por mi hermano mellizo Joel que venía de buscar a los pequeños de la casa, Hera y Axel.

Di media vuelta y sonreí a mi hermano.

-Estábamos buscando unos guantes nuevos, los otros están sucios y rotos.

-No quedan guantes, habrá que comprarlos.

-Por eso no los encontrábamos.-Me encogí de hombros y sin decir más entré a la casa en busca de mis hermanos.

-¡Tataaaaaaaaa!-Vinieron los dos corriendo hacia mí.

Yo sonreí y abracé a ambos a la vez.

-Os echaba de menos.

-¡Y nosotros!-Contestó Hera.

-¡Sí!-Axel subía los brazos para que lo cogiera.

-Si me das un beso.-Le dije señalando mi mejilla derecha.

Él no dudó y me dio lo que le pedía.

Joel entró en ese momento sonriendo como solía hacer cuando necesitaba un favor.
-¿Qué quieres?
-Dinero, Connor necesita unos guantes nuevos, ya sabes.
Bajé a Axel al suelo y le pedí que subiera con Hera a jugar a su habitación.
Cuando estuvimos a solas contesté a mi mellizo.
-¿Y no tienes tú o qué?-Lo miré mal.-El que trabaja aquí eres tú, ¿eh?
-Ya pero...
-Joel, no le voy a dar de mi dinero ahorrado. Tú también tienes que colaborar.
-¿No te parece suficiente que lleve y traiga a Axel y Hera de la escuela?
-Pues no, soy yo la que se pasa todo el día limpiando la casa y cuidando a los pequeños cuando no están en la escuela.
-Porque quieres.
-Porque quiero no, para que mamá pueda descansar después de tantas horas trabajando, pero tú trabajas solo media jornada y podrías echarme de vez en cuando una mano, no sé...digo.
-Que sí, que lo que tú digas maja... Deja de darme la lata.
-Por lo menos págale a Connor los guantes... Si tampoco son tan caros...
-¿Si lo hago te callarás?
-Sí.
-Vale.-Buscó en su cartera y salió al jardín de nuevo.
Un minuto después entraron los dos chicos, Joel se subió a su habitación y Connor salió a por el material que necesitaba.


Aproveché que volvía a estar sola para ir a mi habitación y poner la música a tope mientras bailaba a lo loco mirándome al espejo que estaba incrustado en mi armario.

Sonreía feliz al ver que mi propósito de adelgazar esos kilos de más estaba dando sus frutos.

-Ya est...-Irrumpió un Connor colorado en mi habitación.-Perdón.-Dijo dándose la vuelta.

En seguida me bajé la camiseta que tenía subida debido a la observación y análisis que estaba haciendo a mi barriga.

-No pasa nada, ya puedes mirarme.-Reí algo incómoda.-¿Qué querías?

-Nada...solo venía a decirte que ya tengo los guantes nuevos.

-Ah, vale.

Nos quedamos en silencio durante unos segundos hasta que Connor bajó tras despedirse con un 'hasta luego'.




EL SECRETO DE MI JARDÍN INT.


No podía dormir pues él siempre volvía a mis pensamientos.
No lograba entender como podía haberme tragado todas sus mentiras con lo lista que siempre he sido.
Daba vueltas y más vueltas, cerraba los ojos y me ponía a contar ovejas, pero su hermoso rostro aparecía de nuevo en mi mente.
Me gustaba cuando no podía dormir por él al principio, pero porque todo era distinto…
Antes era por amor, y ahora por desamor.
De repente el sonido de una puerta me asustó, no le di mucha importancia pues sería el aire fresco de la noche de verano.
Sin embargo, volví a escuchar un ruido.
Esta vez eran pisadas cada vez más cercanas a mi habitación consiguiendo que me atemorizara, aunque segundos después se volvían a alejar.
¿Qué es lo que pasaba?
Tras unos minutos escuchando pequeños sonidos decidí averiguar de quien se trataba.
Y entonces lo vi, con una maleta en mano, e intentando hacer el menor ruido posible.
A mi madre podía engañar pues era de sueño profundo, pero a mí en estos momentos no.
Lo seguí escaleras abajo guardando una distancia mínima, atravesamos el comedor hacia la cocina, donde dejó un pequeño sobre donde podía ver el nombre de su esposa escrito: Viviana, y desapareció segundos después de aquella casa.
¿Dónde se había ido?

EL SECRETO DE MI JARDÍN S.

SINOPSIS

El jardín de los Sullivan siempre ha tenido una gran belleza y viveza gracias a Viviana, la dueña de la casa. Sin embargo, los últimos dos años no se ha podido ocupar de esta pequeña explanada que ha ido perdiendo poco a poco esa alegría que invitaba a todo el mundo a entrar en ella.
¿Pero qué pasaría si una persona ajena y experta en jardines consigue, tras mucho esfuerzo, revivirlo? ¿Y si esa persona no solo se encargará de revivir la alegría de este?