sábado, 18 de abril de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN VIII

Parecía que el tiempo se había detenido, que todo el universo se había paralizado.
Ahí estábamos los dos mirándonos el uno al otro, él serio viendo mis ojos verdes y pequeños y yo nerviosa viendo sus tiernos labios y a la vez también a sus ojos marrones.
Me iba a besar, eso estaba claro y yo... me moría de ganas de que lo hiciera.
Pero cuando cerré los ojos e intenté acortar algo más "la distancia" entre los dos no sentí sus labios contra los míos.
Solo sentí como él se empezaba a reír.
Y eso me molestó y mucho.
Abrí los ojos de golpe, lo fulminé con la mirada y me marché de allí dejándolo perplejo.
-Lana, espera.-Dijo persiguiéndome por toda la casa.
No contesté y seguí caminando.
Justo cuando iba a subir el primer escalón me alcanzó, me cogió como un saco de patatas y me llevó al jardín.
-¡Bájame!-Gritaba una y otra vez.
-Está bien, te bajaré con una condición.
-¿Cuál?
-Que me expliques porque te has enfadado.
-¡NI LOCA!
-Vale, pues ahí te quedas.-Rió mientras me paseaba.
-¡Bájame!
-Pues dímelo.
-Primero bájame.
-¿Me lo vas a decir?
-Sí.
Por fin mis pies volvieron a tocar el suelo, cuando me recuperé del pequeño mareo comencé a correr por todo el jardín.
Connor en seguida me alcanzó, me atrapó entre sus brazos y esta vez me tiró al suelo colocándose encima de mí y agarrándome de los brazos para que no me pudiera escapar.
-¿Quieres jugar? Pues juguemos.-Dijo riendo maléficamente.
Me agarró con una mano solo y con la otra empezó a hacerme cosquillas.
Yo empecé a reír sin parar aunque intentaba parecer enfadada no podía evitarlo.
-¿Sigues enfadada?
-Sí.
Después de un rato volvió a preguntármelo obteniendo la misma respuesta.
-¡Guerra de cosquillaaaas!-Exclamó Hera apareciendo en la puerta del jardín.
-¡Quillas, quillas!-Dijo Axel.
Ambos corrieron hasta donde estábamos y entre los tres no me dejaban escapar.
Pero tuvieron que pagar porque yo comenzaba a ponerme roja y ahogarme.
Los niños seguían y fue Connor quien les convenció para que me dejaran respirar.
Y así fue como empezamos los cuatro a hacernos cosquillas los unos a los otros.
Después de un rato les dije a los niños que fueran a jugar a otra cosa pues el chico debía seguir trabajando.
Nos dejaron a solas rechistando un poco.
-¿Quieres agua?
-Sí, por fa.
Asentí y fui a la cocina a por ello y se lo llevé de nuevo.
-Gracias.-Me sonrió.
-De nada.-Le devolví la sonrisa.
-¿Por qué te habías enfadado?
-No me enfadé.
-Pero si lo reconociste antes, ¿qué te hice?
-Nada...una tontería que pensé.
-¿Tontería? ¿No sería que...?-Se sonrojó.-¿Querías...besarme?
Lo miré ruborizándome también y negué con la cabeza.
-¿Entonces?
-No sé, es...ya te dije una tontería, no te preocupes.
-Quiero saberlo, sé sincera, por favor.
-Está bien, sí, pensé que me ibas a besar y... sin embargo te empezaste a reír y me molestó.
-Perdón, no quería...pareció lo que no era.-Se rascó la nuca.-Estaba nervioso...y me reí, pero...sin querer. Me pasa muchas veces, es una de mis rarezas.
-¿Nervioso? ¿Por qué?
-Porque quería besarte, pero pensé que la iba a fastidiar, que me darías un manotazo o algo y...
-Pues no la ibas a fastidiar, yo no te pegaría.
-¿Y a Blake sí?
-¿Blake?-Me quedé perpleja al escuchar su nombre.-¿Te lo ha contado? ¡Me va a oír el maldito gilipo****!
-¡Ey, tranquila!-Me cogió del brazo para detenerme.
-¿Y tú desde cuándo te llevas con él? ¿Os habéis hecho muy amigos el otro día que ya te cuenta todo? ¿A caso te ha contado lo que hizo él?
-No, él no me lo ha dicho.
-¿Entonces quién?
-Nadie... se lo escuché decir a Vega mientras hablaba con Roy, yo vivo con él y ella parecía muy nerviosa ayer por su hermano, y antes ella le llamó y le contó qué es lo que pasó al final.
-Ah, genial. ¡Menuda amiga tengo que va contando mis cosas!
-Ella no se lo quiso contar, pero Roy le insistió y... Pensaba que nadie más lo sabría sin embargo en ese momento estaba yo escuchando... No se lo digas, no le digas nada y mucho menos te enfades, por favor.
-¡Veré yo lo que hago con mi vida! ¡No eres quién para mandarme!
-Lana...
-Ni Lana ni leches.-Dije alejándome de allí.
Esta vez él no me persiguió y se lo agradecí.
Estaba hecha una furia y lo que necesitaba era estar sola, pero no podía pues tenía que vigilar a mis hermanos, así que fingí una sonrisa y me puse a jugar con ellos.
-¿Qué te pasa tata?-Preguntó la rubia.-¿Tengo que pegar a Connor?-Frunció el ceño.
-No, no se pega a nadie.
-¿Y por qué estás enfadada?
-No lo estoy.
-Sí estás roja.-Dijo Axel mencionando al monstruo de los colores.
Reí un poco.
-Tranquilos pequeños, seguid jugando que ahora vuelvo, ¿vale?
Ellos asintieron y me dejaron ir tras darme un achuchón.
-Gracias.-Les sonreí y me fui al baño.
Me cerré y comencé a llorar.
¿Por qué últimamente todo me salía tan mal? ¿Por qué todo el mundo parecía ir en contra mía? ¿Por qué me enfadaba tan fácilmente? 
Saqué mi móvil y me di cuenta que me quedaba poco para que la menstruación llegara, esa era una respuesta, pero sabía que había algo más...
Sabía que en el fondo el recuerdo de mi padre y de Adam era lo que me estaba afectando.
Quería ser feliz, seguir mi vida pero no avanzaba por más que lo intentara.
Suspiré e intenté controlar mis lágrimas.
Justo en ese momento me llegó un Whatsapp de un número desconocido.
Lo abrí y me sorprendí mucho, pero me sacó una sonrisa.
Hola Lana, no sé como empezar...ni siquiera sé que escribirte, solo sé que tenía la necesidad de hablar contigo, de saber qué tal te va todo. Ya leí el mensaje del grupo, y entiendo que te hayas salido, yo tarde o temprano lo haré. Se os echa muchísimo de menos la verdad...y eso que yo casi no tenía relación con ninguna, solo contigo y sin embargo el hecho de no vernos nos ha distanciado...Entiendo, tú tienes tus cosas y yo las mías, y el hecho de que terminasemos el curso hizo que nuestra pequeña ¿amistad? también, pero quiero que sepas que si en algún momento necesitas algo cuenta conmigo. Un saludo de tu compi Eliot.
Eliot fue un compañero del grado de educación infantil.
Cuando llegó, después de unas cuantas semanas, la mayoría de chicas se le acercaban por interés, luego le dejaron un poco solo hasta que Vega y yo le aceptamos en nuestra pandilla, el resto de compañeras del grupo, Ariel y Rosie, también le aceptaron pero no llegaron a tener ese feeling.
Eliot se convirtió en un buen amigo, pero mi temperamento y el no vernos hizo que nos fuéramos alejando poco a poco.
Y el hecho de que me hubiera escrito, después de tanto tiempo, me hizo mucha ilusión.
Justo apareció cuando más lo necesitaba.

lunes, 13 de abril de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN VII

El lunes por la mañana tras despertarme desayuné y me puse a ver un rato la televisión, pero no había nada interesante por más que hiciera zapping una y otra vez así que decidí encender el móvil de una vez.
¡Tenía 10 llamadas de los hermanos Scott, aunque la mayoría eran de mi mejor amiga! ¡Y cuando entré en Whatsapp vi que entre grupos y chats individuales tenía más de 500 mensajes.
Entré en el grupo de mi antigua clase y decidí salirme, no sin antes dejarles un mensaje:
Gracias chic@s por todo lo vivido, no sabéis cuanto os echo de menos...Pero sintiéndolo mucho me voy a salir del grupo, si necesitáis cualquier cosa ya sabéis cual es mi número, no dudéis en hablarme. Un beso, y hasta pronto. 
Una vez hecho leí todos los mensajes de Vega donde me ponía "verde" por no haber dado señales de vida y tener a Blake demasiado preocupado.
Suspiré y decidí llamarla.
-Espero que tengas una muy buena excusa para defenderte o ¡estás muerta!-Fue lo primero que dijo.
-Gracias, yo también te quiero amiga.-Reí.
-A mí no me hace gracia, ya estás explicándome porque no me has contestado en todo el día de ayer.
-¿Qué tal si vienes a desayunar conmigo y te cuento?
-En cinco minutos estoy allí.-Y colgó sin dejar que me despidiera.
Dicho y hecho, a los minutos acordados el timbre de mi casa sonó.
Cuando abrí me encontré con una Vega sonriente y una bolsa llena de...¡Chocolate fijo!
-Anda, si me traes el desayuno a domicilio, ¡eres la mejor!-Sonreí y la abracé.
-¡Y tú la peor! Me has preocupado muchísimo, y a mi hermano más.
-¿A tu hermano? No sé yo, ¿eh?
-¿Qué es lo que ha pasado? Porque por más que le insistía no me lo quería contar, solo me dijo que hiciera lo imposible por decirte que necesitaba hablar contigo.
-Si tanto necesita hablar conmigo, ¿por qué no ha venido él?
-Porque le cerrarías la puerta en la cara, seguro.
Negué con la cabeza y me dirigí hacia la cocina con la bolsa llena de alimentos.
-¡Palmeras de chocolate! ¡Qué perdición!-Sonreí.
-Bueno, ya estás contando qué pasó después de que os fuerais de la fiesta.
Resoplé y mientras preparé lo necesario para comer le puse al día.
-¡Lo mato, es que lo mato! Si lo llego a saber ni le ayudo.
-¿Ayudar a qué?
Justo en ese momento el timbre de la casa sonó.
Miré a mi amiga fulminándola con la mirada y me dirigí hacia la entrada pero ella me paró a tiempo.
-Me encargo yo.
Asentí y la esperé allí.
-¡ES QUE ERES UN CAPULLO! ¡VETE!
Decidí hacer frente al problema y la calmé a Vega.
-¿Segura?
-Sí.
-Os espero en la cocina entonces.
Dejé entrar al chico y nos sentamos en el sofá para hablar.
-Lo siento muchísimo Lana, mi hermana tiene razón.-Jugueteaba con sus dedos nervioso.-Soy un capullo integral, no debí besarte ni comportarme como lo hice. Estoy muy arrepentido y no me gustaría que siguieras enfadada conmigo y mucho menos perder a una amiga tan fantástica.
No respondí, solamente lo miré y esperé pensando una respuesta.
Sin embargo nada salía de mi boca.
-Entiendo que estés así, yo me habría puesto igual pero...estoy dispuesto a hacer lo que sea para que me perdones, incluso me olvidaré de mis sentimientos y no te molestaré respecto a ese tema.
-Por favor, dime algo.
-Lo siento Blake, pero yo... no sé que decirte.
-¿Me perdonas?
-Me...lo tengo que pensar.
-Está bien...Te daré el tiempo que necesites, no te insistiré más. Solo quiero que sepas que de verdad me arrepiento muchísimo y que si pudiera volver a atrás me habría comportado de otra forma distinta.
Asentí y me levanté para acompañarlo hacia la puerta.
-Gracias...por escucharme al menos.-Me dedicó una sonrisa sincera.
-De nada, supongo.
-Adiós.
-Adiós.
Cerré la puerta y volví con mi mejor amiga, con quien rompí en llanto de nuevo.
Vega me abrazó fuerte y me intentó calmarme para poder desayunar.
Pasamos toda la mañana viendo vídeos de risa en Youtube, después pusimos música y empezamos a bailar.
Poco después llegaron mis hermanos, Joel se fue a su cuarto y los pequeños se unieron a nuestra fiesta improvisada.
-¿Te quedas a comer?
-Claro.
-Pues entonces...voy a empezar a preparar la comida, ¿vienes o te quedas con los peques?
-Te ayudo.
-Jooo...¡quédate, Vega!-Dijo mi hermanita con un puchero.
-¡Esooo!-La animó Axel.
-No te preocupes, le pediré ayuda a Joel.
***
Después de comer Joel se fue a trabajar y Vega a su casa así que me quedé a solas con los pequeños quienes dormían plácidamente la siesta.
A las 17.00 llegó Connor.
-¡Qué puntual!-Sonreí al verlo.
-Hombre, tengo que serlo, ¡sino me echáis!
Reí y lo dejé pasar.
Lo seguí hasta el jardín y me quedé mirándolo embobada por un rato hasta que me percaté de lo que estaba haciendo y me di media vuelta para ir a hacer las labores.
-¿Ya te has cansado de mirarme?
Me volví a girar para encontrarme con una gran sonrisa.
Se estaba poniendo los guantes mientras sujetaba entre sus piernas la pequeña carretilla con los instrumentos necesarios para su labor.
-Yo...no...te estaba mirando.
<<¡No has sonado nada convincente!>> Me regañé mentalmente.
-¿Y entonces qué estabas mirando?
-Pues...yo...eh...el cobertizo.
-¿EL cobertizo?-Subió una ceja.-Seguro.-Me guiñó un ojo y cogió la carretilla antes de echar a andar.
Sin contestar entré en la casa y fui a fregar la vajilla, después saqué la ropa de la lavadora y la tendí.
Justo en el momento que iba a tender una camiseta me quedé mirando a Connor como se quitaba la suya, parecía que tenía mucho calor y el sudor resbala por sus abdominales.
Tragué saliva y mis mejillas se tornaron rojas.
Por suerte sus ojos no se percataron de que lo estaba viendo hasta que de lo nerviosa que me puse se cayó el cubo con todas las pinzas.
<<¡Mierda!>>
Él me miró y rió mientras se acercaba hacia mí.
-Buenas vistas, ¿eh?
-S...sí.-No podía quitar mis ojos de él.-Digo no.-Rectifiqué en cuanto me di cuenta, pero era demasiado tarde.
Él me sonrió, se aproximó demasiado a mí y con demasiado quiero decir que podía escuchar su respiración entrecortada y los latidos de su corazón.
Yo estaba bloqueada, quería reaccionar, alejarme antes de que quisiera probar esos labios tan carnosos, tan...apetecibles.

domingo, 29 de marzo de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN VI

-¿Qué te parece si vemos una película?-Sugirió el chico.
-Me gustaría, pero ya es muy tarde y estoy agotada.
-Tienes razón.-Rió.-Pues voy a ponerme el pijama y dormimos.
Asentí con la cabeza y me puse cómoda en la cama.
Nada más echarme me quedé frita sin enterarme de cuando Blake entró con una camiseta suya para que me la pusiera de pijama.
***
Al día siguiente, mejor dicho 5 horas después, un olor a café me despertó.
Bostecé mientras intentaba abrir los ojos pero la luz solar me cegaba y me costó bastante.
Me estiré y salí de la cama, abrí la ventana para que se aireara la habitación y fui en busca de mi amigo.
Lo encontré en la cocina preparando tortitas y café.
-Mmm...¡Qué buena pinta!-Dije abrazándolo por la espalda.
-Hombre, soy el mejor cocinero...¡Si me quedaran mal sería para matarme!
Ambos reímos.
-¿Qué tal has dormido?-Preguntó mirándome con una gran sonrisa.
-Bastante bien para lo poco que he conseguido dormir.
-Se nota, estás muy alegre.-Rió.-Será porque has dormido con el mejor.
-¡Creído!-Reí dándole en el hombro.-Aunque en parte tienes razón.
Los dos sonreímos y nos quedamos en silencio mirándonos.
Noté como su mirada pasaba de mis ojos a mi boca alternativamente.
Me empecé a poner nerviosa y sin darme cuenta yo también dirigí mi mirada a sus labios, señal que permitió que comenzara a acercarse a mí.
Cada vez sus labios estaban más cerca de los míos y por alguna razón deseaba que lo hiciera, pero había algo que también me lo impedía.
Miré por el rabillo del ojo las tortitas.
-¡Se están quemando!-Grité salvándome de un mal trago.
Desorientado se dio media vuelta para comprobar que no mentía.
-¡Mier**!-Quitó la sartén del fuego e intentó despegarlas y ponerlas en un plato.
-No pasa nada, con el sirope sabrán buenas también.-Intenté tranquilizarlo.
-¡Maldita sea! ¡Nos han estropeado el momento!-Dijo malhumorado.
-¡Ey, Blake, tranquilízate!
-¡Encima ahora no podemos comerlas!
-Claro que sí, solo tenemos que ponerle el sirope y listo.
-No sabrán igual...¡Soy lo peor!
Me estaba empezando a poner histérica así que cogí y le di un manotazo en toda la mano dejándolo perplejo.
-Lo siento, pero tenía que hacer algo para que parases.
Se quedó en silencio mientras masajeaba la zona afectada.
Me estaba fulminando con la mirada a pesar de que no paraba de pedirle disculpas.
Suspiré y me di media vuelta desapareciendo de la cocina.
Busqué mi bolso y tras decirle un adiós abrí la puerta para irme.
-¿A dónde vas?-Apareció detrás de mí.
-A mi casa, estás molesto conmigo así que lo mejor es que me vaya.
-No estoy molesto contigo, sino con las tortitas.
-¿Entonces por qué no me decías nada?
Él suspiró y se rascó el pelo nervioso mientras me miraba.
-Entra de nuevo y hablemos.
Le hice caso y me acerqué dejando una pequeña distancia.
-Lana, me gustas mucho.-Dijo mirándome a los ojos y cogiéndome de las manos.-Llevo unos cuantos meses detrás de ti y antes quería besarte, pero... me molestó que interrumpieras el momento. Veía que iba a tener la oportunidad por fin de hacer mi sueño realidad, porque he visto como te brillaban a ti los ojos mientras me mirabas y...-Suspiró.
-Yo...no sé que decirte.-Confesé.-Estoy... perdida. No, no sé que siento por ti...
-Sí que lo sabes, pero tienes miedo. 
-Sí tengo miedo a enamorarme y que me fallen de nuevo, pero no es eso lo que me pasa contigo. Hace muchos años estaba detrás de ti hasta que apareció... bueno, ya sabes quien... Y desde entonces te he visto como a un amigo, un hermano mejor dicho. Tu hermana lleva tiempo queriendo juntarme contigo pero yo me niego...
-Hace unos minutos sentí que tú también querías besarme.
-Quizá solo sea por cansancio, o porque me has tratado muy bien en estas últimas horas, pero...lo siento Blake, yo no quiero nada contigo, ni con nadie.
-Yo sé que sientes lo mismo por mí, no te engañes Lana.
-¡Blake! Por favor, no insistas...-Suspiré.-Entiende que yo estoy bien sola...Lo mejor es que me vaya.
Intenté irme pero no me soltaba.
-No te vayas, por favor...-Y me abrazó bien fuerte.
Le correspondí el abrazo durante unos segundos, me sabía fatal hacerle daño, pero no podía obligarme a sentir lo que no sentía.
Al separarnos él me la jugó, me besó dejándome anonadada.
Rápidamente me alejé y lo golpeé de nuevo.
Me marché de allí corriendo.
***
Mi móvil no paraba de sonar así que terminé por apagarlo.
<<¿Es qué nunca se iba a cansar?>> 
Suspiré y me di media vuelta, cerré los ojos e intenté dormir pero no lo conseguía.
Mi madre llamó y abrió la puerta desde donde me observaba.
-¿Estás bien, pequeña?
-Sí, no te preocupes.
-¿Qué te pasa?-Dijo acercándose y sentándose a mi lado.
-Nada.
-Ven anda.-Dijo abriendo sus brazos.
Me acerqué a ella y nos unimos en un gran abrazo.
Entre sus caricias empecé a llorar.
-Ey...¿Por qué lloras mi niña?
No podía articular palabra por más que intentara.
Todos mis pensamientos no querían salir a través de mi boca.
<<¿Por qué todos eran tan idiotas? ¿Por qué todos los chicos me decepcionaban de una u otra forma?>>
Solo había un chico que no me había fallado, a penas estaba comenzando a pronunciar bien las palabras.
Sonreí tras pensar en Axel.
-Mamá.-Dije una vez más tranquila.
-Dime, cariño.-Me dedicó una bonita sonrisa.
-¿Lo echas de menos?
-No sabes cuánto...Pero la vida continúa y yo estoy muy ajetreada para pensar en él.
-¿Sabes? Aunque lo echo de menos te agradezco que lo hicieras, Axel es lo más bonito de mi vida junto a ti, Hera, y... bueno Joel.
-Y vosotros sois lo más bonito de la mía.-Sonrió.-Sé que cometí un error, pero tuvo su recompensa a pesar de que papá se fuera...
Asentí con la cabeza.
-He pensado en lo del trabajo.
-¿Y bien?
-Ashley me ha conseguido una entrevista mañana por la mañana.
-¿De verdad? ¡Me alegro un montón! ¡Ojalá te cojan!
-Esperemos...-Sonrió.-Así podría veros más tiempo, ¡echo de menos pasar tantas horas junto a vosotros! Y además así podrás tener más libertad.
-Eso también es verdad, aunque no me importa tener que cuidar de los pequeños, me lo paso genial con ellos.
Viviana sonrió con ternura mientras pensaba en lo mayor que se estaba haciendo su niñita.
Pasaron un buen rato hablando y dándose abrazos y besos hasta que Axel y Hera aparecieron tras despertarse.
Poco después pasó Joel por allí y sin poder resistirse se unió a la estampa familiar.
-¡Me dais la vida!-Pronunció la madre con una gran sonrisa y  el corazón hinchado de orgullo.

lunes, 23 de marzo de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN V

Una vez que estábamos todos entramos al local, miramos la carta y pensamos qué pedir, 4 familiares, patatas y alitas de pollo, más 7 refrescos.
Después hicimos cuentas y pagamos entre todos la cena, juntamos varias mesas y nos sentamos de la siguiente forma:
Joel           Yo            Vega       Roy    
Blake    Connor     Miranda 
Empezamos a hablar poniéndonos un poco al día, hablamos también sobre la película que habíamos visto y planeamos a donde ir después de cenar.
Al haber dos gustos musicales diferentes decidimos ir alternando el tipo de bar, primero uno de rock, uno para bailar, uno de rock....y así sucesivamente.
Después de tomar algo en el primer bar la parejita se fue un rato a solas, Joel hablaba con Blake mientras que yo hablaba con Connor y Miranda.
Mi hermano poco después decidió marcharse a casa pues al día siguiente trabajaba.
-Voy a pedir algo.-Dije yendo a la barra.
-Te acompaño.-Me sonrió Connor.
Asentí y lo esperé.
Desde la barra observé por el rabillo del ojo como Miranda y Blake hablaban. 
Estaban serios y no paraban de quitarnos el ojo.
-Oye, Connor, ¿te puedo hacer una pregunta?-Dije mientras esperábamos a que nos atendieran.
-¿Tienes algo con Miranda?
-No, ¿por qué?
-Porque no te ha quitado el ojo en toda la noche, pensé que igual...
-¿Estás celosa?-Levantó una ceja.
-¿Yo? No. Si a mí me da igual con quien estés, a penas te conozco.
Él asintió y se quedó callado.
La camarera nos sirvió una Mahou para él y una Coca-Cola para mí, pues yo tenía que conducir, y volvimos con el resto.
-¿Vosotros no queréis nada?
Negaron con la cabeza.
Justo en ese momento empezó a sonar 'Tusa' de Karol G, y comencé a bailar y cantar.
Miranda se animó y bailó también mientras que los chicos nos observaban y reían.
Poco después entraron en el bar Vega y Roy, quienes se unieron a cantar con nosotras.
Mi amiga también empezó a bailar mientras que el chico se unió a la conversación de Connor y Blake.
Estuvimos bailando durante una hora aproximadamente y después cambiamos a otro bar, donde los papeles cambiaron, ahora eran los chicos quienes disfrutaban del ambiente mientras nosotras tres hablábamos de nuestras cosas.
Poco después decidí que era hora de volver a casa así que me despedí de todos, salvo de Blake, que decidió irse conmigo.
Le acerqué a su casa en coche pero no hablamos casi nada.
-¿Qué tal lo has pasado?-Intentaba iniciar una conversación.
-Muy bien.-Respondía yo.
-Yo también, la pena es que no hubiéramos estado a solas.
Le quería preguntar el motivo por lo que dijo eso, pero no tenía ganas de hablar y mucho menos de provocar situaciones más incómodas así que decidí quedarme en silencio.
-Ya hemos llegado.-Dije parando el coche.
-Lana, ¿te pasa algo?
-No.
-Llevas casi toda la noche evitándome.
-No.
-Sí, Lana, mírame y se sincera por favor.
Suspiré y lo miré.
-¿Qué te pasa?
-Ya te he dicho que nada.
-¿He hecho algo mal?
-No.
-¿Entonces?
-Me tengo que ir, ya es tarde.
-Por favor...dime que te pasa.
-¡QUÉ NO ME PASA NADA!-Contesté cabreada.
Blake suspiró y tras decirme un buenas noches se bajó del Opel.
Eché la cabeza hacia atrás e intenté tranquilizarme.
<<¿Qué me pasa? ¿Por qué reacciono así?>>
No entendía lo que me sucedía y sabía que había hecho mal en gritarle, él solo se estaba preocupando por mí.
<<¿Y si mi amiga tenía razón? ¿Y si fingía ser feliz cuando en verdad no era así?>>
Miles de preguntas estaban pasando por mi cabeza en ese instante.
Y así sin más comencé a llorar.
Alguien dio dos toques a la ventanilla del coche provocando que me asustara.
Paré de llorar y miré quien era.
Abrí de nuevo el coche y lo dejé pasar.
-¿Por qué lloras?-Preguntó preocupado.
-Nada.-Cogí un pañuelo y me soné los mocos.-¿Qué pasa? ¿Por qué no estás ya en tu casa?
-Se me ha debido de caer la cartera.-Dijo mirando por la zona del copiloto.-¿Ves? Aquí está.-Sonrió.
Lo miré en silencio.
-Perdón por haberte tratado así.-Dije finalmente.-No sé que me pasa...-Las lágrimas salieron de nuevo.
Él me abrazó como pudo e intentó tranquilizarme, sin insistir en saber que me pasaba, solamente me decía que todo iba a estar bien.
-¿Quieres subir a mi piso que estaremos mejor?
Asentí con la cabeza separándome de él.
-¿Puedes aparcarlo tú? Yo no tengo ganas.
Nos intercambiamos los asientos, aparcó en el primer hueco que hubo y subimos a su apartamento.
Blake vivía en nuestra ciudad, Bristol, pero en un apartamento él solo desde hacía 6 meses.
-¿Sigues sin encontrar a ningún compañero de piso?-Le pregunté una vez sentados en el sofá.
-No, y se me está haciendo un poco cuesta arriba el tener que pagar el piso yo solo a la vez que pago la carrera.
-¿Y por qué no vuelves con tus padres y tu hermana?
-Me lo estoy planteando la verdad, pero desde que he descubierto lo que es vivir sin unos padres que te agobien...
-Ya me imagino.-Reí un poco.
-¡Bien, has reído!-Me dedicó una sonrisa.-¿Estás más tranquila?
-Algo, pero no mucho.-Suspiré.
-¿Quieres algo? 
-Pues no me vendría nada mal una infusión.
-Déjame que mire que tengo.
Asentí con la cabeza y lo esperé en el sofá Chaise Longue de color naranja.
Mientras miré a mi alrededor.
El salón-comedor era la habitación más grande del apartamento, los muebles eran la mayoría hechos de madera, las paredes estaban pintadas en un blanco beige y naranja.
En la parte del comedor la mesa era rectangular y de cristal, y las sillas hacían juego con el color de las paredes.
La televisión de 32 pulgadas estaba situada en frente del sofá, sobre un mueble bajo con un armario a cada lado.
Al lado derecho del sofá había dos sillones también de madera, y en frente de estos una mesa pequeña.
Un minuto después Blake apareció con una taza humeante.
-Gracias.-Le dije cogiéndola y dando un pequeño trago.
-De nada, lo que sea para que te sientas mejor.-Me sonrió.
-He sido una tonta por tratarte antes así, eres mi amigo y no debería pagar contigo las cosas.
-No te preocupes.-Siguió sonriéndome.-¿Ves por qué es malo guardarse las cosas para ti sola? Cuando explotas pareces un volcán en erupción.
Reí.
-Gracias por la comparación.
-Gracias no, son 50 dólares.
Negué con la cabeza mientras reí de nuevo.
-¿Quieres quedarte a dormir aquí? Ya es muy tarde para que conduzcas.
-No quiero molestarte...
-No molestas, tranquila.
-Gracias pues.-Sonreí.-¡Eres un cielo!
-Pues voy a preparar la cama para que duermas y me traigo unas sábanas al sofá.
-¿Qué? No, yo duermo en el sofá.
-No, no.
-No quiero quitarte tu cama.
-No pasa nada, quiero que estés lo más cómoda posible.
-Pues durmamos los dos en la cama.-Sugerí.
-¿No vas a estar incómoda?
-¿Por qué iba a estarlo? Hay confianza, ¡anda que no hemos dormido juntos de pequeños!
-Ya pero tú lo has dicho, éramos pequeños.
-Además, necesito mimos...-Sonreí.
-¡Está bien!