domingo, 21 de junio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XIV

No le conté a Vega que iba a quedar con Connor pues no quería que se pusiera como el día anterior por la noche.
Si sacaba conclusiones solo porque fuera mi jardinero, ¡imaginaros si le contaba eso! 
Es verdad que el chico se me había declarado, pero eso no significaba que él me gustara a mí.
Miré mi armario durante un par de minutos en busca de la ropa perfecta para ponerme aquel día.
No era porque quisiera ponerme lo más guapa por él no, sino que quería estar guapa para mí. Yo no dependía de nadie.
Al final me decidí por una blusa blanca corta que enseñaba los hombros, unos jeans rotos y unas zapatillas blancas.
Una vez preparada elegí un bolso pequeño a juego con la blusa y después de despedirme de mi familia esperé un poco más allá de mi casa.
¡No quería que mi madre me cotilleara! Aunque sí sabía que había quedado con el jardinero pues sabía que nos llevábamos bien y eramos buenos amigos.
Al poco le vi aparecer.
Lucía muy bello con esa camiseta blanca que resaltaba su piel bronceada y esos vaqueros negros.
Me sonrió al verme y yo hice lo mismo.
Cuando estuvimos a menos de un metro me puse algo nerviosa.
¿Cómo le iba a saludar? ¿Dos besos? ¿Un hola? ¿Un abrazo?  ¿Un apretón de manos? ¡Mierda, no había pensado en ese detalle!
Él pareció leerme el pensamiento pues no se acercó y me saludó con un gesto de manos y un tímido hola.
-¿A dónde vamos?-Pregunté intrigada.
-¿Al bar 44? Tienen unos sofás muy cómodos.
-¡Vale!-Sonreí.
-He venido en coche ya que vivo un poco lejos de aquí.
Asentí con la cabeza y lo seguí hasta su Ford Focus negro.
Abrió la puerta del copiloto como un caballero, rodeó el auto y se sentó en su asiento.
Unos minutos después estábamos buscando aparcamiento cerca de aquel bar.
Sin embargo Bristol a esas horas era muy concurrido y casi todo estaba ocupado.
-¡Ahí!-Señalé a mi derecha.
-Sí, gracias.-Me sonrió.
Salimos del coche una vez aparcado y andamos una calle hasta llegar a aquel acogedor local.
Nos sentamos en una mesa cerca de la ventana y esperamos a que nos atendieran.
Cuando el camarero se fue a por nuestros refrescos nos quedamos en silencio mirándonos.
-¿Habías venido alguna vez aquí?
-La verdad que no suelo salir mucho de casa, antes por los estudios y hasta ahora he estado cuidando de mis hermanos cuando mi madre trabajaba así que...lo poco que he salido ha sido a pasear, la bolera cuando eran cumpleaños o bares cercanos a mi casa. 
-Vaya...pues sí que has tenido poco tiempo libre...
-Ya...ahora que mi madre ha cambiado de trabajo puedo salir más pero como siempre he estado en casa... tampoco es que me apetezca mucho.
-Vaya, tendré que sacarte más de una vez entonces.-Me sonrió.
Me ruboricé ante la propuesta.
-¿Y...no has tenido novio? Perdona si te molesta...
-No, no molestas. Y sí, estuve con un chico hasta hace dos años. Él sí que salía mucho y al yo no poder dedicarle mucho tiempo al final...me dejó.
-Vaya, lo siento...
-No te preocupes.-Intenté sonreír.-¿Y tú has tenido novia?
-Sí, tuve dos, pero parecía ser insuficiente para ellas y duré muy poco con ellas.
-Vaya, ¡qué mala suerte!
-La verdad que con la edad que tenía por aquel entonces era un poco...idiota, la edad del pavo nos vuelve tontos a los chicos sobre todo.
-Ya veo ya...
El camarero volvió con nuestras Coca-Colas y Connor le dio el dinero justo para pagarlas.
-Gracias por invitarme.
-Gracias a ti por aceptar.
Nos sonreímos y bebimos a la vez lo que provocó que riéramos.
-¿Te puedo hacer una pregunta?
-Claro, dime.
-¿Desde cuándo conoces a Roy?
-Llevo viviendo con él desde los 3 años, aunque hemos sido amigos desde que nací. Nuestros padres eran muy amigos y cuando los míos y su madre murieron en un accidente Gus me acogió en su casa, por algo era mi padrino.
-Vaya, lo siento no sabía que...
-Tranquila, a penas los recuerdo...como suelen decir nadie recuerda muchas cosas antes de los tres años, o al menos casi nadie.
-Ya, eso es verdad.
-¿Y qué hay de tu padre? ¿Por qué no vive con vosotros?
-Nos abandonó hace dos años.-Tragué saliva.-Y no hemos vuelto a saber nada de él.
-¿Y eso?
Me quedé en silencio.
No sabía si estaba lo suficientemente preparada para contarle la historia.
-Perdón...si no quieres hablar de ello lo entiendo.
-No es que no quiera...siento que no estoy preparada.
-Lo entiendo, a penas nos conocemos y que yo te haya contado esa parte de mi vida no quiere decir que tú tengas que hacerlo.
-Gracias.-Le sonreí.
-De nada.-Me devolvió la sonrisa.-¿Y tú desde cuándo conoces a Roy?
-Desde el colegio. Coincidimos en parbulitos hasta secundaria, luego él eligió un instituto diferente para el bachillerato, pero aún así continuamos con nuestra amistad.
-¿Y qué hay de Vega?
-A Vega la conocí en primaria, fui la única en acercarme a la nueva.
-¿Por qué los demás no lo hicieron?
-No sé, quizá estaban tan ocupados contándose lo que habían hecho durante el verano.
-Ah.
Nos quedamos en silencio durante un rato hasta que decidí preguntarle por su pasión por la jardinería.
-Lo he heredado de mi madre, es lo poco que recuerdo de ella...Me acuerdo del olor a hierba mojada y a las flores de nuestro jardín. Cuando acabé los estudios obligatorios decidí estudiar y dedicarme a ello, no quería dejar escapar lo único que recordaba de ella, al igual que decidí crear una banda de música por mi padre.
-¿Y has trabajado para muchas casas ya?
-No mucho pues apenas llevo un año ejerciendo de ello, los estudios se me atascaron y repetí un par de cursos, por el contrario con el grado de jardinería.
-¿Y te sigue gustando tanto como antes?
-Por supuesto, aunque sí es verdad que ahora me gustaría dedicarme más a la música. 
-Roy toca en tu misma banda, ¿no?
-Sí, aunque ahora hemos hecho un parón porque el resto del grupo tienen más cosas que hacer y no tienen apenas tiempo a ensayar.
-Lo que me parece raro es que siendo amigos los dos de Roy no hayamos coincidido antes.
Él rió por unos segundos dejándome algo extrañada.
¿De qué se reía?
-Sí hemos coincidido hace unos años...es más en muchos de sus cumpleaños hasta los... ¿12? Luego dejaste de venir.
-Espera...¿Cómo que hemos coincidido? ¿Por qué no te recuerdo?
-Quizá porque he cambiado bastante.-Dijo sacando su móvil.
Buscó una foto y me la enseñó dejándome perpleja.
<<¿Me estaba diciendo que aquel chico regordete, con gafas y lleno de granos era el mismo que se encontraba delante de mí?>>

martes, 16 de junio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XIII

-Oye, ya que me estás ayudando me gustaría compensarte.-Rompió Connor el silencio que se había instalado en el jardín.
-¿Cómo?
-Me gustaría invitarte a una cafetería que tienen unos batidos riquísimos, ¿aceptarías?
Me sonrojé al escucharlo.
<<¿Me estaba pidiendo una cita? No...no podía ser...aunque con lo que me confesó el día anterior tenía toda la pinta.>>
-En plan amigos.-Pareció leerme la mente.
-¡Claro! Me encantaría.-Sonreí.
<<No tenía nada de malo en salir a solas un día, ¿no? >>
(***)
Cuando mi madre y mis hermanos llegaron todavía seguíamos trabajando en el jardín.
Los pequeños en seguida corrieron hacia mí a darme un abrazo, pero yo los paré a tiempo.
-Estoy llena de tierra y no quiero mancharos.
-¿Y eso? ¿qué estás haciendo?
-Estamos quitando las malas hierbas.-Contestó Connor.-Hola Hera y Alex.-Les sonrió.
-Hoaaa.-Sonrió el pelirrojo.
Mientras que la rubia se quedó en silencio.
-¡Hera! Saluda a Connor.-La regañé.
-Hola...-Dijo a regañadientes en un tono muy bajo.
En ese momento apareció Viviana con una gran sonrisa.
-¡Wow! Así casi sin plantas parece otro.
-Hola mamá.
-Hola señora Sullivan.-Sonrió el jardinero.-Al menos no se ve tan apagado, y cuando ponga todo nuevo se verá precioso. ¡Serás la envidia de todos los vecinos!
Todos reímos.
-¡Sííí! Quiero muchas flores.-Contestó la pequeña ilusionada.
-¡Fores, forees!-Le siguió su hermano.
-Por cierto, había pensado construiros un cobertizo aún más grande, si usted quiere.
-¡Buena idea! Pero, ¿sabes de carpintería también?
-Yo no, pero mi mejor amigo sí. 
-¡Oh...! ¿Y por cuánto? Ahora que no estoy en el bar cobraré algo menos y...
-No se preocupe, compartiré mi sueldo con él.
-No quiero que...
-De verdad, no se preocupe.-Sonrió Connor.
-Está bien...y por cierto, ¡no me trate de usted! Me hace sentir vieja y aún tengo 50 años.
Él asintió.
-Bueno, yo me voy a dar una buena ducha.-Interrumpí.
-¡Quero aguaaa!
-¡Tú ya te has duchado esta mañana!-Contestó nuestra madre.
-Joooo.-Puso pucheros.
-Tranquilo Axel, cuando salga de la ducha lleno el lavabo pequeño y juegas con tus muñecos, ¿te parece?
-¡Síiii!
Sonreí y me despedí de ellos.
(***)
Después de una buena ducha miré mi móvil. 
¡Tenía 6 llamadas y 15 whatsapp de Vega! 
Alarmada la llamé y al primer tono una Vega nerviosa contestó.
-¡Por fin te dignas a aparecer! ¿Qué hacías para no contestarme?
-¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?
-Sí, estoy muy feliz, pero no has contestado mi pregunta.
-Perdón...Estaba ayudando a Connor con el jardín.
-¡Ui, ui...! ¡Aquí hay tema pero vamos!
-¿Qué dices loca? ¿Para qué me has llamado?
-¡Tengo una muy buena noticia! Pero quiero contártelo en persona... ¿Puedes quedar? Podemos cenar en mi casa.
Miré la hora del reloj.
 ¡Ya eran casi las 9! 
Se me había pasado la tarde volando al lado de ese chico de ojos color café.
-¿Lana? ¿Estás ahí?
-Sí, perdón. 
-¿Entonces te vienes?
-Uf...ya me había puesto el pijama...
-Porfaaaaaaaaaaaaa.
-Es muy tarde y estoy cansada.
-¿Tarde? ¿Estás loca? ¡Si son las ocho y media!
Vale, sí...había exagerado un poco antes con la hora.
-¡Pediremos patatas bravas!
-Vale, en quince minutos estoy allí.
-¡Cómo te conozco!
Reímos, nos despedimos y empecé a prepararme.
Como no tenía muchas ganas de vestirme me puse lo primero que pillé.
Una camiseta de manga corta gris con unas anclas negras, unas mallas negras y unas zapatillas negras.
Cogí una mochila donde metí mi cartera, llaves y móvil y bajé a avisar a mi familia de que me iba.
Y como había dicho, quince minutos después me encontraba frente a la puerta de madera que daba paso a la casa de mi mejor amiga.
-Hola Lana, ¡cuánto tiempo! ¿Cómo estás?
-Hola Ken, muy bien, ¿y tú?
-Muy bien, gracias.-Me sonrió el ojiazul.-Pasa, mi hija te está esperando.
Asentí y entré en busca de Vega.
Por el camino saludé a Ashley y a Blake que se encontraban hablando en la cocina.
Entré en el dormitorio verde clarito decorado con cuadros, una corchera con dibujos y fotos de la familia y amigos de Vega.
Mi amiga se levantó rápidamente de la cama cuya colcha y cojines eran del mismo color que las paredes, aunque con distintas tonalidades.
-¡Por fin! ¡No te lo vas a creer!-Empezó a hablar en cuanto me vio aparecer.-Es que no me lo creo ni yo... o sea no sé como ha pasado pero...
-¡Ey fiera, cálmate un poco!-Reí.
-Es que estoy súper feliz tía...¡No creí que me lo pediría nunca! ¡Él! Que ya sabes que siempre ha estado con una y con otra...
-¿Te ha pedido salir?-Abrí bien los ojos.
-¡Síiiiii! O sea estábamos paseando por el Castle Park y de repente se paró en frente de mí y me dijo unas cosas tan bonitaaaas. ¡Ya sabes que estábamos como amigos con derecho y que habíamos dicho que no nos íbamos a enamorar, pero...¡ya llevamos tres meses así y el roce hace el cariño y...! Pues eso, que por fin se ha dignado a preguntarme si quiero ser su novia y yo le he dicho que sí. ¡Ya tienes cuñado! 
-¡Ay, cuánto me alegro por vosotros! La verdad que se notaba que ibais a acabar juntos.
-¿Desde cuándo?
-Os conozco. Ambos sois mis amigos desde pequeños y cuando os presenté sé que le llamaste la atención a Roy. 
-Ya, y él a mí, pero acordamos no enamorarnos...
-Ambas sabíamos que eso era imposible, ¡si no había más que veros!
-¡Buah! ¡Es que no me lo creo...!
Negué con la cabeza mientras la abrazaba.
-¿Y mis patatas bravas?-Le pregunté según me separé de ella.
-Están en camino. Blake ha ido a por ellas.
-Pero si acabo de ver a tu hermano hablando con tu madre...
-¡No me digas que no ha ido todavía! ¡Lo mato!-Dijo saliendo en su busca.
Mientras yo esperaba a que volviera miré cada una de las fotos en las que aparecíamos, recordando cada momento juntas.
-¡Ya estoy aquí!-Apareció aún feliz.
-¡Cómo me gusta verte así!
-¿Y tú qué? ¿Cuándo te enamoras?
Me sonrojé y negué con la cabeza.
-¡Nunca!
-Ui...te has sonrojado, eso quiere decir algo.¿Quién te gusta?-Me miró con cara de pícara.-¡No, no me digas nada...! ¡CONNOR! ¿Verdad?
-¡Estás loca! ¡No me gusta nadie y menos Connor!
-¡Y yo me chupo un dedo! ¡Connor! ¿Ves? Te sonrojas y sonríes cada vez que menciono su nombre.
-¡Eso es mentira! Sabes que desde que lo dejé con Adam no he querido saber nada de ningún chico...
-Niña, han pasado ya dos años. ¡Es hora de que lo superes!
-Ya, pero...
-Ni peros ni peras, ¡tienes que darte una oportunidad! Bueno más bien a un chico, ¡o todos los que quieras! No hace falta que te comprometas, mira lo que he tardado yo...
-Ya, pero tú eres tú y yo soy yo.
Vega suspiró negando con la cabeza.
-Oye, ¿y Noel? Es muy guapo...claro que siendo hermano de Roy pues...
-¡Pero si no vive aquí! ¡Y además tiene novia!
-¡Oh, sí, es verdad...! ¡Maldita Shana!
Y así es como mi mejor amiga empezó a intentar emparejarme con todos los chicos que conocíamos.
¡Menos mal que Blake llegó en seguida con la cena!
Con él en la habitación su hermana cambió de tema completamente y entre los tres pasamos una entretenida cena.

EL SECRETO DE MI JARDÍN XX

El lunes no dejaba de mirar la hora cada dos por tres pues estaba deseando de que llegaran las cinco de la tarde para que Connor llegara.
Sin embargo sabía que no iba a poder estar a solas con él, pues a parte de tener la compañía de los Wilson, mi madre y mis hermanos también estarían en casa.
¡Quería volver a disfrutar de sus labios! 
Pero tenía que aguantarme ya que no quería que nadie supiera lo que había pasado el sábado por la noche, o mejor dicho la madrugada del domingo.
¿Podríamos haber pasado el domingo juntos? Claro que sí, pero andaba muy cansada después del día anterior y además debía disimular.
Ni siquiera mi mejor amiga sabía de lo que había pasado entre el jardinero y yo.
Me moría de ganas por contárselo pero quería que fuera un secreto por el momento...No quería que se estropeara tanto.
Y ya saben lo que dicen...cuánto menos cuentes mejor irán las cosas.
Así que como pude oculté mi nerviosismo por querer encontrármelo y disfruté de la compañía de mi familia.
Cuando el timbre sonó tuve que resistirme en ir a abrir y dejé que fuera mi madre la que recibiría a los chicos.
Sin embargo me extrañó que Roy no hubiera aparecido aquel día.
-¿Y Roy?-Pregunté curiosa.
-Está enfermo.-Contestó su padre.-Así que hoy tendré que encargarme yo solo del cobertizo.
-Vaya, mandale ánimos cuando vuelvas a casa de mi parte.
Él asintió y me regaló una sonrisa antes de desaparecer en el jardín junto a mi madre.
Mis hermanos estaban durmiendo así que me quedé a solas con Connor en el salón.
-Hola guapa.-Me sonrió.
-Hola.-Le sonreí ruborizándome.
¡Aún no me acostumbraba a sus halagos!
Él se quiso acercar a mí para darme un beso pero lo detuve a tiempo.
-Nos pueden ver.
-Tengo una idea, ven conmigo.-Me cogió de la mano y me llevó hacia el jardín.
Abrió el cobertizo para intentar entrar pero se quedó paralizado.
-¿Qué es lo que pasa?-Pregunté asustada mientras asomaba mi cabeza hacia el interior.
Me quedé en shock.
<<¡Mi madre se estaba liando con Gus!>>
-Hija...-Dijo en un tono a penas audible.
-¿Qué...qué está pa...sando? ¿Desde cuándo...?
Las sospechas de Vega eran ciertas.
¡No entendía nada!
Salí corriendo lo más deprisa que pude de allí mientras ella me seguía dos pasos por detrás.
Intenté cerrar la puerta del servicio pero ella lo impidió a tiempo.
-Hija, yo... siento que nos hayas pillado así...yo...
-¿Desde cuándo?-La miré seria.
-Desde...no sé cuándo exactamente, no mucho.
Me quedé sin hablar procesando lo que estaba sucediendo.
-Dime algo cariño, siento si crees que te he fallado a ti o a tu padre otra vez pero...sucedió sin más.
-Mamá, no me has fallado ni a mí ni a nadie. Solo que...no me lo esperaba...no así, no con Gus. ¿Por qué no me lo dijiste antes?
-Porque tenía miedo de lo que pensaras...El señor Wilson me ha devuelto la felicidad...esa que hace mucho me robó tu padre.
-No temas por lo que pensara, yo solo quiero que seas feliz y que tengas a alguien que te cuide. ¡No te imaginas la de veces que he deseado que volvieras a ser tú otra vez!-La sonreí.-Si me fui fue porque me impactó verte así de repente, pero yo me alegro por ti, muchísimo, mamá.
-Gracias cielo.-Me devolvió la sonrisa y me abrazó con lágrimas de emoción.
Después de unos segundos nos separamos y volvimos al jardín donde los dos hombres ya habían empezado a trabajar, cada uno en su labor correspondiente.
-Deberías contárselo a mis hermanos, seguro que también se alegran.
-Lo haré.-Me prometió.-Cuando cenemos se lo contaré ya que hasta entonces Joel no llegará.
Asentí y le sonreí.
Mientras Axel y Hera seguían durmiendo disfrutamos viendo una película en la televisión, aunque poco nos duró la tranquilidad porque media hora después los pequeños ya venían con ganas de jugar.
Pusimos la Wii y jugamos a los deportes pasando una hora entretenida, después decidimos ir los cuatro al parque un rato donde nos encontramos con la familia Lynn al completo.
Mientras los pequeños se subían y bajaban por los toboganes Samantha hablaba con mi madre y yo con mi amigo Eliot.
-Mañana si quieres podrías pasarte por mi academia y te la enseño.
-¿Academia?-Preguntó mi madre.-¿De qué?
-De baile.
-¿Tienes una academia de baile?-Se sorprendió.
-Yo no, pero sí que trabajo dando clases en una y a tu hija le propuse hace unas semanas que se apuntara, ¿no te lo ha dicho?
-¡Hija! ¿Por qué no me dijiste nada?
-Quería que fuera una sorpresa...por si no me llegaran a dar la beca...
Ella negó con la cabeza.
-¡Tú bailas increíblemente bien! ¡Seguro que te la darán!
-Tu madre tiene razón, el otro día cuando ensayaste en mi casa me quedé alucinando.
-Gracias.-Me sonrojé.
-¿Y para cuándo es esa beca?-Se interesó Viviana más aún.
-En un mes aproximadamente, aún no están fijadas las fechas pero ya se acerca el nuevo curso y poco antes deben ofertar las becas para nuevos alumnos que no puedan permitirse pagarlo por su cuenta.
-¿Y qué requisitos piden?
Mi madre estaba preguntando más que yo. ¡Parecía que la interesada era ella!
(***)
-¿Por qué no me lo dijiste antes? ¡Quizá te hubiera ayudado a prepararte una coreografía!-Dijo mi madre mientras abría la puerta de casa.
-Ya te lo he dicho...no quería gafarlo, además Eliot me está ayudando.
Entramos en casa y salimos al jardín en busca de los trabajadores.
Los cuatro nos quedamos de piedra al ver como el nuevo cobertizo empezaba a coger forma.
Sin duda era mucho más grande que el otro y mucho mejor.
-¡Muchas gracias por la labor que estás haciendo!-Le sonrió mi madre.
-Gracias a ti por dejarme ser partícipe de ello.-Le devolvió la sonrisa.
Negué con la cabeza y sonreí al ver como se dedicaban una mirada cómplice.
Me recordaba a las miradas que recibía por parte de Connor.
Y hablando de él...lo busqué con la mirada encontrándomelo sin camiseta.
¿Es que quería matarme? ¡Menudo cuerpo tenía!
Me limpié la baba imaginaria y aparté mi mirada de él antes de ser pillada.
-Quero agua.-Uff, Axel me salvó.
-Vamos pequeño, yo te daré agua.-Le dije agarrándole de la mano.
Hera también vino con nosotros pues también estaba sedienta.
Cuando ambos terminaron sus vasos se fueron a jugar a los muñecos y yo decidí llevar agua a los trabajadores.
-Gracias.-Me dijo Connor cogiendo el vaso que le ofrecía.
-De nada.-Le sonreí.
Gus y mi madre volvieron a desaparecer de un momento a otro y el jardinero me besó dejándome sorprendida.
Temía que nos pillaran pero había aguantado demasiado tiempo sin besarlo así que no me importó el resto.
-¿Se lo has contado a alguien?-Le pregunté una vez nos separamos.
-No, ¿y tú?
Negué con la cabeza.
-Serás el secreto de mi jardín.-Dije entre risas.
-Me parece perfecto.-Sonrió.- Y eso significa que tendremos que pasar mucho tiempo aquí...-Dijo observando aquella zona de la casa.

sábado, 13 de junio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XII

Me pasé toda la mañana y tarde nerviosa por la charla que teníamos pendiente el jardinero y yo.
Nos habíamos pasado unas cuantas horas hablando por Whatsapp la noche anterior y sentí cierta conexión con él.
Admití en mi cabeza que era realmente atractivo, pero tenía miedo de pillarme de él pues bastante había sufrido años atrás.
Ya sé que habían pasado algo más de dos años desde que aquellos dos hombres me habían roto el corazón y que ya era hora de superarlo, pero el ver como se comportaban los chicos con nosotras no me hacía gracia.
Tenía miedo de salir dañada, por eso me había prometido que no me volvería a enamorar.
El timbre sonó sacándome de mis pensamientos.
Me levanté a abrir rápidamente y allí me encontré al chico de pelo castaño con una gran sonrisa.
-Hola Lana.
-Hola Connor, pasa.-Le devolví la sonrisa.
Él entró y empezó a caminar, pero cinco pasos adelante se volvió para mirarme.
-¿No vienes?
-Sí, ¿dónde quieres hablar?
-¿Qué te parece si vamos al cobertizo y mientras me preparo hablamos?
Asentí con la cabeza y lo seguí.
Era una buena idea pues seguramente si nos quedaramos por la casa mi familia nos interrumpiría.
-He pensado que podría construiros un cobertizo nuevo y más grande. 
-Por mí genial, pero deberías preguntar primero a mi madre, aunque seguro que también estará encantada.
-Luego se lo diré entonces.
Asentí con la cabeza y me quedé mirando como cogía las herramientas necesarias y las ponía en el carretillo.
Nos quedamos en silencio sin saber como empezar la conversación.
Sin embargo, él se atrevió a dar el primer paso.
-Siento mucho haberme reído el otro día cuando...bueno ya sabes.-Se ruborizó.
-No te preocupes.-Le sonreí.- De todas formas creo que no habría sido buena idea.
<<Aunque me muera de ganas por besarte>> Pensé.
-¿Por qué?-Me miró a los ojos.
-Pues porque...yo...estoy bien así, sin nada.
-¿Me vas a decir que no sientes cierta conexión conmigo?
-N...no...-Mentí.
-Entonces, ¿por qué el otro día sí querías besarme?
-Pues no sé...me dio por ahí.
-Ah, o sea que tú te lías con los chicos cuando te da por ahí, ¿no?
Lo miré horrorizada, sentía que empezaba a enfurecerme pero me prometí unos días antes que eso se había acabado.
Conté hasta diez y lo miré.
-No, no quería decir eso...Lo siento.
-¿Qué sientes? Lana, sé que nos conocemos muy poco y que no te fías del todo de mí, pero no sé cómo...ni porque pero estoy empezando a sentir cosas por ti.-Estiró sus brazos en busca de mis manos.-Y el otro día sentí que tú también sentías lo mismo. No sé cuánto es ni que significa exactamente, pero estoy seguro de que me atraes y me gustaría empezar algo contigo, ir despacio y ver que sucede. Me pareces una chica guapísima con esos ojos verdes, esa sonrisa tan bonita, ese pelo tan suave de color violín. Pero a parte me pareces una chica muy tierna, amable y lista.
Ahora la que se ruborizó fui yo.
¡Hacia tanto que no escuchaba a alguien hablar así de mí!
Quería sonreír y besarlo, olvidarme del pasado, pero no podía.
La imagen de Adam besando a otra después de haberse acostado conmigo y haberme dicho que siempre sería yo la única vino a mi cabeza.
Me aparté de él.
-Lo siento pero...no puedo.-Salí huyendo como la cobarde que era.
Él gritaba mientras me seguía hasta que me pareció oír a mi madre decirle que me dejara sola.
Me encerré en mi cuarto y comencé a llorar.
Quería avanzar pero no lo conseguía, quizá mi madre tenía razón y necesitaba ayuda de un especialista.
(***)
A la tarde siguiente me quedé en mi habitación con la excusa de que me encontraba algo mal y así no me encontraría con él.
Sé que debía disculparme por haber huido el día anterior pero me moría de la vergüenza y no sabía que decirle si quiera.
Me dediqué a sudar la gota gorda mientras bailaba al son de la música que sonaba a través de mi gran altavoz de color morado.
Ese que me regaló cinco años antes mi padre por mi cumpleaños.
Sonreí al recordar aquel momento, pero cuando volví al presente noté como una lágrima avanzaba por mi mejilla derecha.
¡Cuánto lo echaba de menos! 
Sin embargo recordar aquel día en el que nos abandonó hizo que sintiera más rabia que tristeza.
En parte entendía que quisiera alejarse de su "mujer" pues esta le había sido infiel, pero también él tenía parte de su culpa por haberla descuidado durante esos últimos años.
Al principio, cuando leí la carta que me había escrito me enfadé muchísimo con mi madre, ¡ella había tenido la culpa de que nuestro padre nos dejara! 
Estuve más de un mes sin dirigirle la palabra hasta que me contó el motivo de su infidelidad.
No compartía su punto de vista, pero en parte la llegué a entender.
Además ella tuvo que seguir adelante con cuatro hijos a cargo y eso tenía muy buen mérito.
Fue cuando empezó a trabajar en aquel bar para que no nos faltara de nada; lo malo que no la veíamos casi.
Hasta en este momento... Esta semana había cambiado su trabajo por uno mejor y estaba disfrutando a tope de sus hijos, sobre todo de los pequeños.
Volví a sonreír.
Sonreí por mi madre, por todo el esfuerzo que sacaba cada día por cuidarnos.
¡Se merecía lo mejor! ¡Y ojalá encontrara un hombre que le hiciera feliz de nuevo!
Dejé atrás mis pensamientos y decidí salir de mi cuarto.
Quería ser valiente por una vez en la vida, aunque solo fuera para disculparme y estar bien con el jardinero.
No quería lamentarme más por nada ni nadie así que tras beber un trago de agua elegí la ropa que me iba a poner después de pegarme una buena ducha.
Antes de nada tendría que quitarme los restos de sudor, ¿no?
(***)
Sonreí al mirarme en el espejo y me dije unas palabras de ánimo antes de dar la cara.
Comprobé que estaba a solas con Connor, pues sabía que mi hermano estaría trabajando y Viviana en el parque junto a los peques.
-¡Por fin se te ve el pelo!-Dijo mientras se levantaba tras haber cortado alguna rama del suelo.
-¿No estás enfadado conmigo?
-¿Yo? ¿Por qué iba a estarlo?
-Porque...ayer salí huyendo.
-No te preocupes, entiendo que necesites tu espacio.-Me sonrió.
Asentí con la cabeza devolviéndole la sonrisa.
-Aún así siento que debo disculparme así que...Lo siento, siento haber sido una cobarde ayer.
-Disculpas aceptadas.-Me miró a los ojos.
Lo miré sonrojada durante unos segundos en silencio hasta que decidí preguntarle si quería ayuda.
-No hace falta, pero si insistes...-Rió.
-Quiero aprender a cuidar del jardín, ya que no tengo nada que hacer...Además cuando termines tu trabajo alguien tendrá que hacerse cargo, ¿no?
-Así que me vais a echar...
-¡Nooo! Me refiero a cuando termines de revivir el jardín, recuerda que solo te queremos para eso.
-¡Oh, eso ha dolido!-Dijo llevándose una mano al corazón.
-¡Mier**! No quería decir eso es que...
-Tranquila, sé para lo que me habéis contratado.-Rió.-Solo intentaba hacerte reír.
-Pues lo has conseguido.-Le sonreí.
Y así empezamos a quitar la mayoría, por no decir, todas las plantas muertas para más adelante plantar unas nuevas.



sábado, 6 de junio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XI

Me encontraba sola leyendo un libro en un sofá color beige.
<<¿Desde cuándo teníamos un sofá de este color? ¿Qué había pasado con el color teja?>>
Extrañada dejé el libro en la mesa de cristal que estaba al lado del asiento, me levanté y me miré.
Estaba con solo una camiseta roja de tamaño XL seguramente y unas braguitas de encaje negro.
-Amooor, ¿por qué tardas tanto?-Una voz masculina gritaba desde el pasillo.
<<¿Quién era y por qué me llamaba amor?>>
Fui en dirección de aquella voz.
Abrí los ojos como platos, me quedé quieta y con la cara pálida.
-¿Qu...qu...qué...ha...haces... tú... aquí?
-¿Cómo que qué hago aquí? Soy tu novio y compañero de piso.-Me sonrió Adam.
-N...No... tú... tú.-Comencé a llorar mientras corría lejos de él, de aquella casa.
Pero cuando abrí la puerta de la entrada frené en seco.
No había asfalto ni nada más que solo el vacío.
-Ven conmigo, yo te protegeré.-Dijo Adam acercándose a mí.
-¡No! ¡Tú me engañaste con otra! Prefiero morir antes que volver contigo.-Di un paso hacia fuera de la casa esperando caerme por el precipicio.
(***)
Grité, lloré y me desperté de un susto.
Mi corazón latía muy deprisa.
¡Había tenido una pesadilla! ¡Con mi ex! 
<<¿Por qué ahora? ¿Por qué vuelve a mí?>>
Negué con la cabeza mientras sollozaba.
Mi madre entró entonces en la habitación, me acurrucó entre sus brazos y me calmó poco a poco.
-Como sigas así quizá necesites ir a un especialista... No puedes continuar así.
-¡No! Yo no necesito ayuda, no soy feliz pero estoy bien... Hacía mucho que no soñaba con él... quizá...ha sido por todo lo que me está pasando últimamente. 
-Mira, hagamos un trato... Ahora que voy a estar más tiempo en casa, ¿por qué no pasas tiempo con tus amigos, o sales a pasear sola también o a hacer lo que más te guste? Quizá eso te ayude y poco a poco te sientas mejor. Si en dos semanas vemos que no has mejorado intentamos ir a un psicólogo, sin presiones, ¿vale? 
Miré poco convencida a Viviana pero terminé asintiendo.
(***)
A las 17.15 h Blake llamó a la puerta, saludó a mi madre y mis hermanos pequeños mientras me esperaba a mí.
-No tardará mucho.-La oí decir a la mujer canosa de ojos azules.
-Como siempre...¡Es una tardona!-Dijo el mejor amigo de mi mellizo.
-¡Oye, que te he oído!-Me quejé apareciendo en el salón y dándole un puñetazo en el hombro.
-No me ha dolido.-Sonrió.
Viviana comenzó a negar con la cabeza, me dio un beso en la mejilla y tras despedirse de Blake, mi acompañante y yo salimos de mi casa.
-¿A dónde vamos a ir?
-¿Qué te parece si vamos a la bolera? Hace mucho que no te gano.
-Dirás que hace mucho que no te gano yo a ti.-Le saqué la lengua.
Ambos empezamos a reír mientras nos montábamos en el coche de mi amigo.
Unos minutos después llegamos al lugar donde hacia años celebrábamos nuestros cumpleaños.
-Creo que hace diez años que no venía aquí por lo menos.-Sonreí al ver aquel local de dos plantas, la de arriba era un bar-karaoke, compuesto por una gran barra de madera y unas cinco o seis mesas grandes con sus cuatro sillas, además de dos mesas azules pequeñas con dos pufs.
En la de abajo se encontraban otras cuántas mesas con más sillas, otra barra más pequeña, los baños y seis pistas pequeñas de bolos.
Blake en seguida nos consiguió una pista y aunque insistí en pagar mi parte él quiso invitarme, tanto a la partida como a los refrescos que pedimos.
Una vez puestos los calcetines y zapatos del sitio empezamos la partida.
Y así entre tiradas fallidas, plenos, semiplenos, refrescos, música, risa y piques pasamos la tarde.
Me sentí tan bien como antes de que mi padre nos abandonara a mi familia y a mí, y que Adam rompiera conmigo.
Sentía que la amistad con Blake volvía a ser la de siempre, se comportó genial conmigo y ni siquiera intentó acercarse de más.
Algo que le agradecí enormemente.
Cuando volví a casa mis hermanos ya estaban dormidos, así que me quedé a solas con mi madre con la que charlé y le conté lo bien que me lo había pasado aquella tarde.
Ella me contó que su primer día junto a Ashley en la empresa de lavandería fue mucho mejor de lo que esperaba. En seguida cogió la práctica de la parte de las sábanas aunque dijo que era un trabajo muy duro por el gran esfuerzo que requería.
Mientras, cené la sopa y el pescado que me había preparado con mucho amor.
-¿Sabes? Echaba de menos salir sin tener que preocuparme tanto por los peques, pues sé que seguramente hayan disfrutado muchísimo de volver a tenerte en casa toda la tarde.
-¡Sí, nos lo hemos pasado pipa!
-¿Pasado pipa? ¡Mamá, esa frase ya está un poco anticuada!
Ambas reímos y seguimos charlando un poco de todo hasta que mi boca se abría demasiado y decidimos irnos a dormir, además ella tenía que madrugar al día siguiente.
Sin embargo mis planes cambiaron en el último momento cuando leí el mensaje que Connor me había escrito media hora antes.
Hola Lana, ¿qué tal estás? Perdón si te hablo algo tarde pero es que no consigo dormir... Y necesitaba decirte esto. No sé qué me está pasando pero... últimamente no paro de pensar en ti y en lo que podría haber pasado el otro día... Hace días que no coincidimos, bueno, más bien desde entonces, y... Te echo de menos. Necesito verte... Espero que ahora que tu madre tiene trabajo nuevo, poder seguir viéndote por las tardes, aunque entiendo que quieras aprovechar para salir más con tus amigos.
Siento molestar, un saludo de Connor.
Leí dos veces el mensaje antes de contestar pues no sabía muy bien que significaba eso, o al menos no en parte.
Sin embargo no me gustaba dejar a la gente en leído así que le escribí lo siguiente:
Buenas noches Connor, en primer lugar nunca molestas y en segundo lugar me ha sorprendido que me hubieras escrito. Es más, no recuerdo cuando te di mi número...¿ Me has espiado o algo por el estilo? Jajaj, tranquilo, es una broma. Me imagino que tu querido amigo Roy o Vega te lo hayan pasado y no pasa nada, me alegra.
La verdad que tienes razón, no nos hemos vuelto a ver y quizá deberíamos hablar sobre ello. Mañana me quedaré en casa y así podremos tener esa charla, ¿te parece?
Antes de enviarlo lo leí otras dos veces, sin saber que no iba a ser el único mensaje que le mandaría esa noche.
¡Nos quedamos hasta las 2.36 am hablando! 
Sin embargo no hablamos del tema pues preferimos esperar al día siguiente como habíamos acordado.