sábado, 6 de junio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XI

Me encontraba sola leyendo un libro en un sofá color beige.
<<¿Desde cuándo teníamos un sofá de este color? ¿Qué había pasado con el color teja?>>
Extrañada dejé el libro en la mesa de cristal que estaba al lado del asiento, me levanté y me miré.
Estaba con solo una camiseta roja de tamaño XL seguramente y unas braguitas de encaje negro.
-Amooor, ¿por qué tardas tanto?-Una voz masculina gritaba desde el pasillo.
<<¿Quién era y por qué me llamaba amor?>>
Fui en dirección de aquella voz.
Abrí los ojos como platos, me quedé quieta y con la cara pálida.
-¿Qu...qu...qué...ha...haces... tú... aquí?
-¿Cómo que qué hago aquí? Soy tu novio y compañero de piso.-Me sonrió Adam.
-N...No... tú... tú.-Comencé a llorar mientras corría lejos de él, de aquella casa.
Pero cuando abrí la puerta de la entrada frené en seco.
No había asfalto ni nada más que solo el vacío.
-Ven conmigo, yo te protegeré.-Dijo Adam acercándose a mí.
-¡No! ¡Tú me engañaste con otra! Prefiero morir antes que volver contigo.-Di un paso hacia fuera de la casa esperando caerme por el precipicio.
(***)
Grité, lloré y me desperté de un susto.
Mi corazón latía muy deprisa.
¡Había tenido una pesadilla! ¡Con mi ex! 
<<¿Por qué ahora? ¿Por qué vuelve a mí?>>
Negué con la cabeza mientras sollozaba.
Mi madre entró entonces en la habitación, me acurrucó entre sus brazos y me calmó poco a poco.
-Como sigas así quizá necesites ir a un especialista... No puedes continuar así.
-¡No! Yo no necesito ayuda, no soy feliz pero estoy bien... Hacía mucho que no soñaba con él... quizá...ha sido por todo lo que me está pasando últimamente. 
-Mira, hagamos un trato... Ahora que voy a estar más tiempo en casa, ¿por qué no pasas tiempo con tus amigos, o sales a pasear sola también o a hacer lo que más te guste? Quizá eso te ayude y poco a poco te sientas mejor. Si en dos semanas vemos que no has mejorado intentamos ir a un psicólogo, sin presiones, ¿vale? 
Miré poco convencida a Viviana pero terminé asintiendo.
(***)
A las 17.15 h Blake llamó a la puerta, saludó a mi madre y mis hermanos pequeños mientras me esperaba a mí.
-No tardará mucho.-La oí decir a la mujer canosa de ojos azules.
-Como siempre...¡Es una tardona!-Dijo el mejor amigo de mi mellizo.
-¡Oye, que te he oído!-Me quejé apareciendo en el salón y dándole un puñetazo en el hombro.
-No me ha dolido.-Sonrió.
Viviana comenzó a negar con la cabeza, me dio un beso en la mejilla y tras despedirse de Blake, mi acompañante y yo salimos de mi casa.
-¿A dónde vamos a ir?
-¿Qué te parece si vamos a la bolera? Hace mucho que no te gano.
-Dirás que hace mucho que no te gano yo a ti.-Le saqué la lengua.
Ambos empezamos a reír mientras nos montábamos en el coche de mi amigo.
Unos minutos después llegamos al lugar donde hacia años celebrábamos nuestros cumpleaños.
-Creo que hace diez años que no venía aquí por lo menos.-Sonreí al ver aquel local de dos plantas, la de arriba era un bar-karaoke, compuesto por una gran barra de madera y unas cinco o seis mesas grandes con sus cuatro sillas, además de dos mesas azules pequeñas con dos pufs.
En la de abajo se encontraban otras cuántas mesas con más sillas, otra barra más pequeña, los baños y seis pistas pequeñas de bolos.
Blake en seguida nos consiguió una pista y aunque insistí en pagar mi parte él quiso invitarme, tanto a la partida como a los refrescos que pedimos.
Una vez puestos los calcetines y zapatos del sitio empezamos la partida.
Y así entre tiradas fallidas, plenos, semiplenos, refrescos, música, risa y piques pasamos la tarde.
Me sentí tan bien como antes de que mi padre nos abandonara a mi familia y a mí, y que Adam rompiera conmigo.
Sentía que la amistad con Blake volvía a ser la de siempre, se comportó genial conmigo y ni siquiera intentó acercarse de más.
Algo que le agradecí enormemente.
Cuando volví a casa mis hermanos ya estaban dormidos, así que me quedé a solas con mi madre con la que charlé y le conté lo bien que me lo había pasado aquella tarde.
Ella me contó que su primer día junto a Ashley en la empresa de lavandería fue mucho mejor de lo que esperaba. En seguida cogió la práctica de la parte de las sábanas aunque dijo que era un trabajo muy duro por el gran esfuerzo que requería.
Mientras, cené la sopa y el pescado que me había preparado con mucho amor.
-¿Sabes? Echaba de menos salir sin tener que preocuparme tanto por los peques, pues sé que seguramente hayan disfrutado muchísimo de volver a tenerte en casa toda la tarde.
-¡Sí, nos lo hemos pasado pipa!
-¿Pasado pipa? ¡Mamá, esa frase ya está un poco anticuada!
Ambas reímos y seguimos charlando un poco de todo hasta que mi boca se abría demasiado y decidimos irnos a dormir, además ella tenía que madrugar al día siguiente.
Sin embargo mis planes cambiaron en el último momento cuando leí el mensaje que Connor me había escrito media hora antes.
Hola Lana, ¿qué tal estás? Perdón si te hablo algo tarde pero es que no consigo dormir... Y necesitaba decirte esto. No sé qué me está pasando pero... últimamente no paro de pensar en ti y en lo que podría haber pasado el otro día... Hace días que no coincidimos, bueno, más bien desde entonces, y... Te echo de menos. Necesito verte... Espero que ahora que tu madre tiene trabajo nuevo, poder seguir viéndote por las tardes, aunque entiendo que quieras aprovechar para salir más con tus amigos.
Siento molestar, un saludo de Connor.
Leí dos veces el mensaje antes de contestar pues no sabía muy bien que significaba eso, o al menos no en parte.
Sin embargo no me gustaba dejar a la gente en leído así que le escribí lo siguiente:
Buenas noches Connor, en primer lugar nunca molestas y en segundo lugar me ha sorprendido que me hubieras escrito. Es más, no recuerdo cuando te di mi número...¿ Me has espiado o algo por el estilo? Jajaj, tranquilo, es una broma. Me imagino que tu querido amigo Roy o Vega te lo hayan pasado y no pasa nada, me alegra.
La verdad que tienes razón, no nos hemos vuelto a ver y quizá deberíamos hablar sobre ello. Mañana me quedaré en casa y así podremos tener esa charla, ¿te parece?
Antes de enviarlo lo leí otras dos veces, sin saber que no iba a ser el único mensaje que le mandaría esa noche.
¡Nos quedamos hasta las 2.36 am hablando! 
Sin embargo no hablamos del tema pues preferimos esperar al día siguiente como habíamos acordado.

jueves, 28 de mayo de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN X

-¿Y esta preciosidad?-Preguntó Vega con una gran sonrisa de oreja a oreja.
Me acerqué a ella y la abracé.
-Tú sí que eres preciosa.-Le guiñé el ojo.
-Error, yo soy la más preciosa querrás decir.-Dijo entre carcajadas.
Negué con la cabeza.
-Bueno qué, ¿vamos a por las entradas?
-Sí.
Una vez dentro del cine nos pusimos en la cola para pedir los refrescos y el bol mediano de palomitas para las dos.
Pagamos y entramos en la sala correspondiente donde nos sentamos en la penúltima fila.
Cinco minutos después de anuncios la película de comedia comenzó.
(***)
Cuando salimos del cine ya eran las 19.45 y yo tenía la sensación de que se me olvidaba de hacer algo pero no me acordaba hasta que vi a un niño pelirrojo.
-¡Mierda! Tenía que ir a recoger a mis hermanos a y media. ¡Se me había olvidado!
-Tranquila, Roy viene ahora a buscarme en coche, te podemos acercar.
-¡Uff...! Me salvaríais la vida.
No sé cuantos minutos pasaron hasta que el Renault azul de mi amigo apareció, pero me parecieron eternos.
No tenía el número de teléfono de la madre de Olivia así que no podía avisarle, pero por suerte no tardamos ni cinco minutos en llegar a su casa.
Les agradecí que me hubieran acercado y les lancé un beso antes de que desaparecieran de mi vista.
Llamé al timbre y esperé a que Samantha me abriera.
Sin embargo me sorprendí al ver a mi antiguo compañero de clase.
-Eliot... ¿qué haces aquí?-Miré el número a ver si me había confundido.
-¿No debería preguntar yo eso?-Dijo levantando una ceja.
-¿Eres hermano de Olivia? No recuerdo que me dijeras que tuvieras hermanos...
-No, es mi prima.-Me sonrió.-Ay, perdón, pasa.
Entré y esperé a Eliot mientras observaba el pasillo de la familia Lynn. Era largo y llevaba a varias habitaciones, en las paredes había fotos familiares y cuadros. Al final del corredor estaba situada una escalera que llevaba a la segunda planta.
Era la segunda vez que entraba a esta casa y ninguna de las anteriores veces me había percatado de que aquel niño que sonreía en una de las fotos era mi amigo, ni siquiera me lo crucé en las visitas que había realizado.
-¡Tataaa!-Gritó Axel en cuanto me vio.
-Hola pequeño.-Le cogí en brazos para darle un abrazo.
-Hola Lana.-Apareció Samantha con una expresión neutra.-¿No ibas a venir hace casi media hora?
-Sí, perdona la demora pero fui al cine con una amiga y la película terminó más tarde de lo que pensaba.
-No te preocupes, estoy encantada con tus hermanos.-Me pareció ver una pequeña sonrisa.
-Tataaa... ¿podemos quedarnos un poco más?-Preguntó Hera poniendo pucheros.
-Lo siento pero mañana tenéis clase y hay que cenar.
-Jooo...vale.
Mis hermanos recogieron sus cosas y se despidieron de sus amigos mientras preguntaba a Samantha qué tal se habían portado.
Una vez listos me despedí de todos y salimos acompañados por Eliot quien se ofreció a llevarnos a casa.
Durante el viaje mis hermanos no paraban de hablar de lo bien que se lo habían pasado junto a Olivia y Finch, su hermano de tres años.
Eliot, mientras, estaba concentrado en conducir y llegar sanos y salvos.
De repente noté que se había creado un silencio extraño en el vehículo, giré mi cabeza para ver qué había pasado. ¡Se habían dormido! 
<<¡Genial! Ya verás la llorera que se va a pegar Axel cuando le despierte para cenar!>>
Suspiré pensando en lo que me esperaba minutos más tarde.
-¿Qué te pasa?
-Nada...Solo que estoy pensando en como se va a despertar Axel... Necesitaré tapones para el oído y mucha paciencia.
Reímos.
-Mucha suerte.-Me sonrió el chico.
-Gracias, la voy a necesitar...
-Y... ¿qué tal estás hoy? ¿Mejor?
-Muchísimo mejor, creo que es hora de cambiar mi forma de ver la vida y ser más positiva.
-Así me gusta.
Sonreí.
Otra vez nos quedamos en silencio hasta que volvió a mi cabeza una pregunta.
-Una cosa... ¿vives con tu tía y primos?
-Sí, mis padres murieron cuando yo tenía la edad de Finch en un accidente. Desde entonces vivo con ellos.
-Ah vale, aunque... ¿cómo es que no he coincidido contigo las otras dos veces que he venido a buscar a mis hermanos? 
-No sé, quizá en ese momento estaba encerrado en mi habitación o no estaría en casa.
-Puede ser.
-Por cierto, me gustaría enseñarte algún día la academia donde trabajo. Sé que a ti también te encanta el baile y seguro que te gustaría conocerla.
-¿De verdad? ¡Claro que me gustaría! Aunque más me gustaría poder apuntarme...
-¿Y por qué no lo haces? Pronto se van a abrir las inscripciones para el próximo curso.
-Seguro que cuesta mucho dinero y no puedo permitírmelo... 
-Bueno, quizá puedas conseguir una beca.
-No lo creo...a penas tengo tiempo libre para prepararme bien la prueba.
-Si mal no recuerdo te quedas muchos días en casa cuidando de tus hermanos, ¿no? 
Asentí con la cabeza.
-Pues entonces sí tienes tiempo, puedes echarles un ojo aunque ensayes. Además, si quieres puedo ayudarte a preparar la prueba, podría pasarme por tu casa y cuando no tengas que cuidar de tus hermanos puedes venir a ensayar aquí, tengo una habitación con el espacio perfecto para bailar.
-¿De verdad harías eso por mí?-Mis ojos empezaron a brillar al escucharlo.
-Pues claro, para eso están los amigos.
-¡Ay, gracias!-Chillé tanto por la emoción que mis hermanos se despertaron.
Y como había imaginado poco antes... Axel no paraba de llorar.
Por suerte llegamos a nuestro destino y pude consolarlo rápidamente.
-Gracias por traernos y por la oferta. ¡Eres un sol!-Dije antes de que se fuera mi amigo de tez oscura.
-Es un placer. Ya hablaremos, adiós guapa.-Me dedicó una sonrisa de despedida.
-Adiós.-Le devolví la sonrisa.
Cuando vi que el coche había desaparecido fui con Axel en brazos y Hera dada de mi mano hasta la puerta, saqué las llaves y abrí como pude.
-¡Ya estamos aquí!-Grité para que Joel se enterara de nuestra llegada.
-Estamos en la cocina.
<<¿Estamos? ¿Quiénes? Si mamá aún no debía de haber llegado...>>
Bajé a Axel y los tres fuimos caminando hacia allí encontrándonos a nuestro hermano y a Blake comiendo una pizza de barbacoa.
¡Qué hambre me había entrado de repente!
-¡Pizzaaaa!-Gritaron los peques.
-No hay para vosotros.-Contestó Joel.
Blake mientras me miraba con una sonrisa poniéndome un poco nerviosa.
No lo había vuelto a ver desde que pasó todo aquello y aunque ya habíamos hecho las paces horas antes me sentía incómoda.
-Ho...hola.-Me ruboricé.
-Hola Lana, estás muy guapa.
Mis mejillas se colorearon de un rojo aún más intenso si era posible.
-Gra...cias.-Sonreí.
El llanto del pelirrojo me sacó del pequeño trance en el que había entrado.
-¡Joel! ¿Qué has hecho ya?-Le regañé.
-Que sí que hay pizza para vosotros, era una broma.-Le intentaba consolar.
Resoplé fulminándolo con la mirada.
-¡Las que preparas!
Blake y Hera empezaron a reírse pero al ver mi cara dejaron de hacerlo.
Y así fue como empezamos una cena entretenida.


miércoles, 20 de mayo de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN IX

No me di cuenta de cuando se había ido Connor, ni de cuando Joel había llegado a casa.
Lo único de lo que me di cuenta fue de cuando llegó mi madre, más que nada porque se me quedó mirando fijamente con una expresión neutra.
Levanté mi mirada del teléfono, ¡me había pasado toda la tarde hablando con Eliot!
-Hola mamá.-Sonreí.
-Hola cariño, ¿de que te reías? 
-De un chiste.
-Ah.
Silencio.
-¡Mamii!-Aparecieron los dos pequeños corriendo a sus brazos.
Sonreí ante la escena recordando a mi yo de 4 años haciendo lo mismo.
¡Era feliz y no lo sabía!
Suspiré provocando que todos me miraran preocupados.
-Voy a preparar la cena.-Dije evitando que me preguntaran.
Hera y Axel empezaron a reír desconcertándome por completo.
-¿No has cenado todavía?-Preguntó Viviana.
Negué con la cabeza dándome cuenta del porqué se reían los niños.
-Mejor, así cenamos juntas y charlamos.-Sonrió- Pero primero iré a acostar a tus hermanos y cambiarme, ¿vale? 
Asentí con la cabeza y esperé a que desaparecieran para despedirme de mi amigo.
Cuando mi madre volvió fuimos juntas a la cocina y calentamos la comida que mi mellizo había preparado.
-¿Qué tal fue el día?
-Pues muy ajetreado, ya sabes como son los bares... ¿Y el tuyo?
-Pues intenso, muchas emociones para tan solo un día. ¿Te acuerdas de Eliot, mi amigo del grado?
-Sí, ¿por qué?
-¡Hemos vuelto a hablar! Y me ha animado bastante el día.
-¿Animado? ¿Qué te pasaba?
-Creo que no soy feliz mamá, desde que papá y Adam se fueron de mi vida...no levanto cabeza, además he discutido con Connor.
-¡Últimamente estás muy irascible, ¿eh?!-Me miró algo enfadada.- ¿Por qué te peleas con todo el mundo?
-No lo sé, creo que...-y entonces una pequeña lágrima empezó a salir.-todo...me...me...sale...mal.
-Claro que no, pequeña.-Dijo abrazándome.-Lo de tu padre y Adam pasó porque son personas que no mereces, pero quédate con que tienes muchas personas a tu alrededor que te queremos mucho. Además pronto vas a poder tener más libertad para que encuentres un trabajo o simplemente salgas más con tus amigos.
-Eso quiere decir que...
-¡Sí, voy a trabajar con la madre de Vega! 
-¡Aaaaayy, qué bien mamá!-La abracé con fuerzas. 
Las dos sonreímos y seguimos cenando mientras hablábamos de cómo iban a ser nuestras vidas a partir de ese momento.
(***)
Al día siguiente me levanté muy contenta.
Haber hablando con mi madre y haber descansado me ayudó a sentirme mejor y sobre todo darme cuenta de que tenía que cambiar mi actitud, empezando con no enfadarme tanto con la gente, perdonar a Blake y pedir perdón a Connor por mi reacción del día anterior.
Así que en cuanto me levanté, me duché y mientras desayunaba escribí un mensaje a Blake.
Buenos días giganteeee :P Siento mucho haberme comportado el otro día tan mal contigo aún habiéndome pedido perdón, últimamente no entiendo que me pasa... He pensado en lo que me dijiste y quiero estar bien contigo, con todos. Prometo no enfadarme tan fácilmente.
Si quieres mañana podemos quedar por la tarde.
Un beso de tu loca amiga.
Tras leer lo que le escribí pulsé a enviar y esperé a  su respuesta.
No tardó ni un minuto.
Muchas gracias por darme otra oportunidad, me comporté como un imbécil yo primero así que no tienes por que pedirme perdón tú a mí. 
Me encanta la idea, mañana me paso a por ti a eso de las...¿17? 
Un beso de tu amigo el imbécil.
Reí al leer su mensaje, le respondí que me parecía perfecto y que algo imbécil sí que era, lo que provocó que empezáramos una guerra de insultos para acabar con palabras bonitas.
Terminé de desayunar, recogí todo y sonreí al ver a mi hermano aparecer en la cocina.
-Mamá ya me ha dicho que mañana empieza en el nuevo trabajo.
-Buenos días, ¿eh?-Reí.
-Buenos días mocosa.-Me sacó la lengua.-Los peques hoy se quedan a comer en casa de la amiga de Hera, así que tendrás que ir tú a recogerlos a las siete y media.
-¿Qué amiga?
-Su compañera de clase...no sé cómo se llama ahora.
-Ah, ¿Olivia?
-Sí, esa.
Asentí con la cabeza y sonreí pensando en que tendría tiempo libre para mí.
<<¿Qué podría hacer entonces? ¡Ya sé! Podría ir al cine con Vega, hacía mucho que no íbamos y hace poco se estrenó una película que me llamó la atención >>
-¿En qué piensas?
-En lo que podía hacer hoy.
-Yo he invitado a Blake a casa para jugar a la consola. ¿Has hablado ya con él?
-Sí, lo he perdonado, no me gusta estar mal con él.
-Muy bien, hermanita.-Me sonrió.-Aunque yo le echaré una bronca por como te trató.
-Tranquilo, ya está todo bien, no hace falta.-Le devolví la sonrisa pensando en lo protector que era siempre conmigo.-Te quiero mucho, tato.
-Yo no.-Dijo yéndose.
Reí y fui a mi habitación, encendí el portátil para ver una serie y mientras le envié un mensaje a Vega contándole el plan.
Se alegró tanto que subió una historia a Instagram contándole a todo el mundo nuestro plan.
Hoy parecía que iba a ser un gran día.
Simplemente con haber decidido cambiar mi modo de ver las cosas hizo que mi vida se volviera más feliz.
(***)
Me estaba poniendo las francesitas sentada en el sofá cuando el timbre sonó.
Miré la hora y sonreí.
Seguro que era Connor, tan puntual como siempre.
Cuando abrí comprobé efectivamente que se trataba de él, se había quedado con los ojos como platos y la boca abierta.
Reí al ver su reacción.
-Cierra la boca que te pueden entrar moscas.
Se ruborizó ante mi comentario y volvió a la normalidad.
-Perdón...Es que, ¡estás guapísima!
Ahora quién se sonrojó fui yo.
-No te lo creas tanto.-Mi mellizo me miró con una sonrisa.-Y tú cuidado con lo que dices a mi hermana.-Miró desafiante al jardinero.
Negué con la cabeza dejando entrar al chico y seguí preparándome.
Una vez lista me miré al espejo comprobando que todo estaba en su sitio y me despedí de los chicos para ir a buscar a mi mejor amiga.

sábado, 18 de abril de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN VIII

Parecía que el tiempo se había detenido, que todo el universo se había paralizado.
Ahí estábamos los dos mirándonos el uno al otro, él serio viendo mis ojos verdes y pequeños y yo nerviosa viendo sus tiernos labios y a la vez también a sus ojos marrones.
Me iba a besar, eso estaba claro y yo... me moría de ganas de que lo hiciera.
Pero cuando cerré los ojos e intenté acortar algo más "la distancia" entre los dos no sentí sus labios contra los míos.
Solo sentí como él se empezaba a reír.
Y eso me molestó y mucho.
Abrí los ojos de golpe, lo fulminé con la mirada y me marché de allí dejándolo perplejo.
-Lana, espera.-Dijo persiguiéndome por toda la casa.
No contesté y seguí caminando.
Justo cuando iba a subir el primer escalón me alcanzó, me cogió como un saco de patatas y me llevó al jardín.
-¡Bájame!-Gritaba una y otra vez.
-Está bien, te bajaré con una condición.
-¿Cuál?
-Que me expliques porque te has enfadado.
-¡NI LOCA!
-Vale, pues ahí te quedas.-Rió mientras me paseaba.
-¡Bájame!
-Pues dímelo.
-Primero bájame.
-¿Me lo vas a decir?
-Sí.
Por fin mis pies volvieron a tocar el suelo, cuando me recuperé del pequeño mareo comencé a correr por todo el jardín.
Connor en seguida me alcanzó, me atrapó entre sus brazos y esta vez me tiró al suelo colocándose encima de mí y agarrándome de los brazos para que no me pudiera escapar.
-¿Quieres jugar? Pues juguemos.-Dijo riendo maléficamente.
Me agarró con una mano solo y con la otra empezó a hacerme cosquillas.
Yo empecé a reír sin parar aunque intentaba parecer enfadada no podía evitarlo.
-¿Sigues enfadada?
-Sí.
Después de un rato volvió a preguntármelo obteniendo la misma respuesta.
-¡Guerra de cosquillaaaas!-Exclamó Hera apareciendo en la puerta del jardín.
-¡Quillas, quillas!-Dijo Axel.
Ambos corrieron hasta donde estábamos y entre los tres no me dejaban escapar.
Pero tuvieron que pagar porque yo comenzaba a ponerme roja y ahogarme.
Los niños seguían y fue Connor quien les convenció para que me dejaran respirar.
Y así fue como empezamos los cuatro a hacernos cosquillas los unos a los otros.
Después de un rato les dije a los niños que fueran a jugar a otra cosa pues el chico debía seguir trabajando.
Nos dejaron a solas rechistando un poco.
-¿Quieres agua?
-Sí, por fa.
Asentí y fui a la cocina a por ello y se lo llevé de nuevo.
-Gracias.-Me sonrió.
-De nada.-Le devolví la sonrisa.
-¿Por qué te habías enfadado?
-No me enfadé.
-Pero si lo reconociste antes, ¿qué te hice?
-Nada...una tontería que pensé.
-¿Tontería? ¿No sería que...?-Se sonrojó.-¿Querías...besarme?
Lo miré ruborizándome también y negué con la cabeza.
-¿Entonces?
-No sé, es...ya te dije una tontería, no te preocupes.
-Quiero saberlo, sé sincera, por favor.
-Está bien, sí, pensé que me ibas a besar y... sin embargo te empezaste a reír y me molestó.
-Perdón, no quería...pareció lo que no era.-Se rascó la nuca.-Estaba nervioso...y me reí, pero...sin querer. Me pasa muchas veces, es una de mis rarezas.
-¿Nervioso? ¿Por qué?
-Porque quería besarte, pero pensé que la iba a fastidiar, que me darías un manotazo o algo y...
-Pues no la ibas a fastidiar, yo no te pegaría.
-¿Y a Blake sí?
-¿Blake?-Me quedé perpleja al escuchar su nombre.-¿Te lo ha contado? ¡Me va a oír el maldito gilipo****!
-¡Ey, tranquila!-Me cogió del brazo para detenerme.
-¿Y tú desde cuándo te llevas con él? ¿Os habéis hecho muy amigos el otro día que ya te cuenta todo? ¿A caso te ha contado lo que hizo él?
-No, él no me lo ha dicho.
-¿Entonces quién?
-Nadie... se lo escuché decir a Vega mientras hablaba con Roy, yo vivo con él y ella parecía muy nerviosa ayer por su hermano, y antes ella le llamó y le contó qué es lo que pasó al final.
-Ah, genial. ¡Menuda amiga tengo que va contando mis cosas!
-Ella no se lo quiso contar, pero Roy le insistió y... Pensaba que nadie más lo sabría sin embargo en ese momento estaba yo escuchando... No se lo digas, no le digas nada y mucho menos te enfades, por favor.
-¡Veré yo lo que hago con mi vida! ¡No eres quién para mandarme!
-Lana...
-Ni Lana ni leches.-Dije alejándome de allí.
Esta vez él no me persiguió y se lo agradecí.
Estaba hecha una furia y lo que necesitaba era estar sola, pero no podía pues tenía que vigilar a mis hermanos, así que fingí una sonrisa y me puse a jugar con ellos.
-¿Qué te pasa tata?-Preguntó la rubia.-¿Tengo que pegar a Connor?-Frunció el ceño.
-No, no se pega a nadie.
-¿Y por qué estás enfadada?
-No lo estoy.
-Sí estás roja.-Dijo Axel mencionando al monstruo de los colores.
Reí un poco.
-Tranquilos pequeños, seguid jugando que ahora vuelvo, ¿vale?
Ellos asintieron y me dejaron ir tras darme un achuchón.
-Gracias.-Les sonreí y me fui al baño.
Me cerré y comencé a llorar.
¿Por qué últimamente todo me salía tan mal? ¿Por qué todo el mundo parecía ir en contra mía? ¿Por qué me enfadaba tan fácilmente? 
Saqué mi móvil y me di cuenta que me quedaba poco para que la menstruación llegara, esa era una respuesta, pero sabía que había algo más...
Sabía que en el fondo el recuerdo de mi padre y de Adam era lo que me estaba afectando.
Quería ser feliz, seguir mi vida pero no avanzaba por más que lo intentara.
Suspiré e intenté controlar mis lágrimas.
Justo en ese momento me llegó un Whatsapp de un número desconocido.
Lo abrí y me sorprendí mucho, pero me sacó una sonrisa.
Hola Lana, no sé como empezar...ni siquiera sé que escribirte, solo sé que tenía la necesidad de hablar contigo, de saber qué tal te va todo. Ya leí el mensaje del grupo, y entiendo que te hayas salido, yo tarde o temprano lo haré. Se os echa muchísimo de menos la verdad...y eso que yo casi no tenía relación con ninguna, solo contigo y sin embargo el hecho de no vernos nos ha distanciado...Entiendo, tú tienes tus cosas y yo las mías, y el hecho de que terminasemos el curso hizo que nuestra pequeña ¿amistad? también, pero quiero que sepas que si en algún momento necesitas algo cuenta conmigo. Un saludo de tu compi Eliot.
Eliot fue un compañero del grado de educación infantil.
Cuando llegó, después de unas cuantas semanas, la mayoría de chicas se le acercaban por interés, luego le dejaron un poco solo hasta que Vega y yo le aceptamos en nuestra pandilla, el resto de compañeras del grupo, Ariel y Rosie, también le aceptaron pero no llegaron a tener ese feeling.
Eliot se convirtió en un buen amigo, pero mi temperamento y el no vernos hizo que nos fuéramos alejando poco a poco.
Y el hecho de que me hubiera escrito, después de tanto tiempo, me hizo mucha ilusión.
Justo apareció cuando más lo necesitaba.

lunes, 13 de abril de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN VII

El lunes por la mañana tras despertarme desayuné y me puse a ver un rato la televisión, pero no había nada interesante por más que hiciera zapping una y otra vez así que decidí encender el móvil de una vez.
¡Tenía 10 llamadas de los hermanos Scott, aunque la mayoría eran de mi mejor amiga! ¡Y cuando entré en Whatsapp vi que entre grupos y chats individuales tenía más de 500 mensajes.
Entré en el grupo de mi antigua clase y decidí salirme, no sin antes dejarles un mensaje:
Gracias chic@s por todo lo vivido, no sabéis cuanto os echo de menos...Pero sintiéndolo mucho me voy a salir del grupo, si necesitáis cualquier cosa ya sabéis cual es mi número, no dudéis en hablarme. Un beso, y hasta pronto. 
Una vez hecho leí todos los mensajes de Vega donde me ponía "verde" por no haber dado señales de vida y tener a Blake demasiado preocupado.
Suspiré y decidí llamarla.
-Espero que tengas una muy buena excusa para defenderte o ¡estás muerta!-Fue lo primero que dijo.
-Gracias, yo también te quiero amiga.-Reí.
-A mí no me hace gracia, ya estás explicándome porque no me has contestado en todo el día de ayer.
-¿Qué tal si vienes a desayunar conmigo y te cuento?
-En cinco minutos estoy allí.-Y colgó sin dejar que me despidiera.
Dicho y hecho, a los minutos acordados el timbre de mi casa sonó.
Cuando abrí me encontré con una Vega sonriente y una bolsa llena de...¡Chocolate fijo!
-Anda, si me traes el desayuno a domicilio, ¡eres la mejor!-Sonreí y la abracé.
-¡Y tú la peor! Me has preocupado muchísimo, y a mi hermano más.
-¿A tu hermano? No sé yo, ¿eh?
-¿Qué es lo que ha pasado? Porque por más que le insistía no me lo quería contar, solo me dijo que hiciera lo imposible por decirte que necesitaba hablar contigo.
-Si tanto necesita hablar conmigo, ¿por qué no ha venido él?
-Porque le cerrarías la puerta en la cara, seguro.
Negué con la cabeza y me dirigí hacia la cocina con la bolsa llena de alimentos.
-¡Palmeras de chocolate! ¡Qué perdición!-Sonreí.
-Bueno, ya estás contando qué pasó después de que os fuerais de la fiesta.
Resoplé y mientras preparé lo necesario para comer le puse al día.
-¡Lo mato, es que lo mato! Si lo llego a saber ni le ayudo.
-¿Ayudar a qué?
Justo en ese momento el timbre de la casa sonó.
Miré a mi amiga fulminándola con la mirada y me dirigí hacia la entrada pero ella me paró a tiempo.
-Me encargo yo.
Asentí y la esperé allí.
-¡ES QUE ERES UN CAPULLO! ¡VETE!
Decidí hacer frente al problema y la calmé a Vega.
-¿Segura?
-Sí.
-Os espero en la cocina entonces.
Dejé entrar al chico y nos sentamos en el sofá para hablar.
-Lo siento muchísimo Lana, mi hermana tiene razón.-Jugueteaba con sus dedos nervioso.-Soy un capullo integral, no debí besarte ni comportarme como lo hice. Estoy muy arrepentido y no me gustaría que siguieras enfadada conmigo y mucho menos perder a una amiga tan fantástica.
No respondí, solamente lo miré y esperé pensando una respuesta.
Sin embargo nada salía de mi boca.
-Entiendo que estés así, yo me habría puesto igual pero...estoy dispuesto a hacer lo que sea para que me perdones, incluso me olvidaré de mis sentimientos y no te molestaré respecto a ese tema.
-Por favor, dime algo.
-Lo siento Blake, pero yo... no sé que decirte.
-¿Me perdonas?
-Me...lo tengo que pensar.
-Está bien...Te daré el tiempo que necesites, no te insistiré más. Solo quiero que sepas que de verdad me arrepiento muchísimo y que si pudiera volver a atrás me habría comportado de otra forma distinta.
Asentí y me levanté para acompañarlo hacia la puerta.
-Gracias...por escucharme al menos.-Me dedicó una sonrisa sincera.
-De nada, supongo.
-Adiós.
-Adiós.
Cerré la puerta y volví con mi mejor amiga, con quien rompí en llanto de nuevo.
Vega me abrazó fuerte y me intentó calmarme para poder desayunar.
Pasamos toda la mañana viendo vídeos de risa en Youtube, después pusimos música y empezamos a bailar.
Poco después llegaron mis hermanos, Joel se fue a su cuarto y los pequeños se unieron a nuestra fiesta improvisada.
-¿Te quedas a comer?
-Claro.
-Pues entonces...voy a empezar a preparar la comida, ¿vienes o te quedas con los peques?
-Te ayudo.
-Jooo...¡quédate, Vega!-Dijo mi hermanita con un puchero.
-¡Esooo!-La animó Axel.
-No te preocupes, le pediré ayuda a Joel.
***
Después de comer Joel se fue a trabajar y Vega a su casa así que me quedé a solas con los pequeños quienes dormían plácidamente la siesta.
A las 17.00 llegó Connor.
-¡Qué puntual!-Sonreí al verlo.
-Hombre, tengo que serlo, ¡sino me echáis!
Reí y lo dejé pasar.
Lo seguí hasta el jardín y me quedé mirándolo embobada por un rato hasta que me percaté de lo que estaba haciendo y me di media vuelta para ir a hacer las labores.
-¿Ya te has cansado de mirarme?
Me volví a girar para encontrarme con una gran sonrisa.
Se estaba poniendo los guantes mientras sujetaba entre sus piernas la pequeña carretilla con los instrumentos necesarios para su labor.
-Yo...no...te estaba mirando.
<<¡No has sonado nada convincente!>> Me regañé mentalmente.
-¿Y entonces qué estabas mirando?
-Pues...yo...eh...el cobertizo.
-¿EL cobertizo?-Subió una ceja.-Seguro.-Me guiñó un ojo y cogió la carretilla antes de echar a andar.
Sin contestar entré en la casa y fui a fregar la vajilla, después saqué la ropa de la lavadora y la tendí.
Justo en el momento que iba a tender una camiseta me quedé mirando a Connor como se quitaba la suya, parecía que tenía mucho calor y el sudor resbala por sus abdominales.
Tragué saliva y mis mejillas se tornaron rojas.
Por suerte sus ojos no se percataron de que lo estaba viendo hasta que de lo nerviosa que me puse se cayó el cubo con todas las pinzas.
<<¡Mierda!>>
Él me miró y rió mientras se acercaba hacia mí.
-Buenas vistas, ¿eh?
-S...sí.-No podía quitar mis ojos de él.-Digo no.-Rectifiqué en cuanto me di cuenta, pero era demasiado tarde.
Él me sonrió, se aproximó demasiado a mí y con demasiado quiero decir que podía escuchar su respiración entrecortada y los latidos de su corazón.
Yo estaba bloqueada, quería reaccionar, alejarme antes de que quisiera probar esos labios tan carnosos, tan...apetecibles.