lunes, 8 de julio de 2019

POLOS OPUESTOS VII


Capítulo VII

Al día siguiente Dave me despierta con un olor a chocolate con churros.
-Buenos días nena, ¿qué tal has dormido?-Dice después de besarme hasta que abrí los ojos.
-Buenos días bebé, la verdad que muy bien... ¿Y tú?
-Genial, ¡hacía mucho que no dormía tan bien!
-¿Y eso? ¿A qué se debe?
-A tu compañía.
-Seguro que eso se lo dices a todas...
-No, porque nunca he llegado a dormir con ninguna...después de echar un polvo las echaba.
-¡Jáh! Y voy yo y me lo creo...
-Es verdad.
-¿Me ves con cara de tonta? Sé como funcionáis los tíos...
-¿A sí? ¿Cómo?
-Os ligáis a las chicas con piropos, os las lleváis a la cama, hacéis como que estáis interesados pero al día siguiente si te he visto no me acuerdo.
-No todos, Ariel. ¿A caso has conocido a todos los tíos del mundo para saberlo?
-Claro que no, pero, con los que me he enrollado siempre ha pasado lo mismo, pero no me importa, yo no quiero nada más que divertirme, paso del amor y todas esas ñoñerías.
-Pues déjame decirte Ariel, que yo no soy así. Si conozco a una chica y me gusta, intento que sea la única hasta que ella se canse de mí, y sino, ¿por qué habría repetido contigo y te habría cuidado como lo he hecho?
-No lo sé...Eso es lo que me desconcierta.
-¿Ves? Ya no somos todos iguales.
-Bueno...
-Venga anda, vamos a desayunar, ¡he preparado chocolate con churros!
-Ya lo he olido, ¡me encantan!
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-¡Por fin estás en casa! ¿Dónde te habías metido, Ariel?
-Buenos días tía, da gusto que me recibas así,¿eh? Yo también te he echado de menos.
-¿Por qué no me contestabas al móvil?
-Ya soy mayorcita para que me controles tanto, ¡tengo 25 años! Además ya te dije que iba a estar en casa de Taylor.
-¿De Taylor? ¡Me he encontrado con su padre y él no sabía nada de eso!
-Ay, tita, deja de darme la brasa.-Voy hacia mi cuarto.
-Ariel, ¿no ves que me preocupo por ti? Eres lo único que me queda y no quiero que te pase nada malo...
No la veo ya que le estoy dando la espalda, pero seguro que tiene alguna lágrima cayendo por su rostro.
Me doy la vuelta y me acerco para abrazarla.
-Lo siento tía, sé que solo quieres velar por mi seguridad, pero ya tengo una edad para que mi tía esté controlando lo que hago o dejo de hacer. Sabes que yo tengo cuidado en todo lo que hago, y no me vas a perder.-Le doy un beso en la mejilla.
-Lo siento yo también, hija...pero...desde que…-Empieza a sollozar.
Estoy un rato consolándola y después voy a darme una ducha antes de ir a trabajar.
-¡Tita, me voy a trabajar!
-Un momento, cariño.
Al poco sale del servicio para darme un beso.
-¡Qué tengas un buen día!
-Igualmente.
Y con una sonrisa me despido de ella.
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-¡Arieeeeeel!-Vienen las 3 niñas a abrazarme.
-Hola pequeñas, ¿qué tal estáis?
-¡Aburridas!-Exclama Rosie.
-¿Y eso? ¿Nadie quiere jugar con vosotras?
-No...-Contesta Jodie.
-¡Byron es malo!-Dice Lilith con los brazos cruzados.
-¿Y eso por qué?
-¡Porque me ha quitado mi Nancy!
-¡Oh! Ahora mismo voy a hablar con él para que te la devuelva.
-Gracias Ariel.-Sonríe por fin la niña.
-¿Dónde está?
-En su cuarto.
Me dirijo allí con las pequeñas detrás, llamo a la puerta y en seguida oigo unos pasos acercándose a la puerta.
-Hombre Ariel, ¿cómo tú por aquí?-Sonríe.
-¿Dónde tienes la Nancy de tu hermana?
-En su cuarto.
-¡Mentira, no está! Me la has quitado.
-Lilith, yo no la tengo, te lo juro.
-¿Y entonces quién la tiene?
-No lo sé, pero yo no he sido.
-¡Eres el único que estaba aquí, así que tú me la quitaste!
-Lilith.-Me agacho para estar a su altura.-Ve a tu cuarto y mira a ver si está allí.
-Vale...pero no lo está, ya lo sé.
-Bueno, mira bien.
Asiente y nos deja solos a Byron y a mí.
-Byron, ¿seguro que no la tienes tú?
-¿Me lo estás diciendo en serio? ¡Ya os he dicho que no! Seguro que la ha dejado en alguna parte y se ha olvidado que está ahí, la suele pasar mucho.
-¡Cómo me entere de que la tienes tú...!
-¡Venga, déjame en paz, Ariel!-Y me cierra la puerta en las narices.
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De verdad que estoy harto de que esa niñata me trate así y con los demás parezca un angelito...
Pues eso se acabó, a partir de ahora voy a ser yo el malo.
Que sí, que puede ser muy guapa y todo lo que tú quieras, pero es que no la aguanto...Si no fuera por sus ojos hipnotizantes, su sonrisa tan brillante, su pelo tan bonito, su.... ¡Basta ya, Byron!
Ella no te puede atraer, ni gustar, ni nada. ¡Es una arpía!

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"ENAMORARSE PUEDE LLEGAR A SER UNA GRAN ANGUSTIA" 

POLOS OPUESTOS VI

🔺Aviso: el capítulo puede contener escenas sexuales🔻

Capítulo VI

-¿Te gusta? Sé que es muy pequeña y no tiene pasillo, pero para mí solo me basta.-Dice después de enseñarme las 5 habitaciones de su mini-apartamento.
Y digo mini porque, aunque tenga varias habitaciones estas son pequeñas y como él ha dicho ni siquiera tiene un pasillo.
Nada más abrir la puerta de entrada te encuentras con un recibidor en forma cuadrada y ves las 5 puertas correspondientes a cada sala.
-Sí, el tamaño no importa mientras sea bonita.-Sonrío por un segundo antes de darme cuenta de lo que he dicho.-Quería decir...-Digo mientras me ruborizo.
-No importa.-Dice riendo para quitar hierro al asunto.-Te he entendido perfectamente.-Me muestra una gran sonrisa.-Ve acomodándote mientras cojo un vaso de agua y te lo llevo.
-Vale, gracias.
Él entra en la cocina y yo abro la puerta de al lado para ir al salón.
Admiro mi entorno dándome cuenta de que la mayoría de muebles y objetos que hay son de madera.
Me siento en el sofá y espero a que venga el chico.
-¿Pero qué haces en el sofá? ¡Estás mala y debes descansar bien, así que ve ahora mismo a mi cama, anda!
-¡Oh! No quiero...molestar...
-No es ninguna molestia, vamos, estarás más cómoda.
Me levanto del sofá y voy con él al dormitorio.
-Si estaba bien en el sofá...
-Y mejor estarás en la cama, no seas boba, no va a pasar nada.
Asiento no muy conforme y después de que deshaga Dave su cama me siento en ella, bebo un poco del vaso y me acomodo.
-¿Ves como se está mejor ahí?
-La verdad que sí...es cómoda.
Dave muestra de nuevo su gran sonrisa.
-¿Quieres que te haga compañía o prefieres que te deje sola y dormir un rato?
-Pues...sueño no tengo...así que si quieres...ven.-Sonrío.
-¿Segura?
-Sí.
Normalmente cuando me acuesto con un chico después no quiero ni verlo, pero...Dave parece un buen chico y está intentando tratarme bien... No es que confíe en él puesto que no lo conozco, pero...puede que podamos ser colegas o algo así.
Además por su culpa estoy así... Por lo que me tiene que cuidar hasta que mejore.
El moreno rodea la cama para ponerse al otro lado y cuando entra en la cama parece dudoso de como ponerse; hace el amago de rodearme con su brazo, pero al no estar seguro apoya su cabeza en la mano derecha y me mira.
-¿Y por qué estás así? ¿Te ha bajado...?
-No...-respondo dubitativa.
¿Será mejor que se lo cuente? ¿Y si se lo digo, se asusta y me echa de su casa?
-¿Entonces? Me puedes contar lo que sea, confía en mí.-Sonríe.
-Es que...cuando tuvimos sexo no usamos protección...y por si acaso me he tomado la pastilla del día de después, y a mí me suelen sentar mal...-Confieso sin mirarle la cara.
-¡Oh...lo siento! Estábamos tan cachondos que...se me olvidó, ¡esto es mi culpa! Si hubiera sido más cuidadoso no estarías ahora así...
-No te preocupes... También es mi culpa... No me di cuenta, mañana estaré como nueva.
-Ya, pero soy yo el que debería haberse puesto la protección...
-No te martirices, lo importante es que así ya no hay probabilidades de que me quede en cinta.
-Ya, eso sí...pero...
-Shh...-Le pongo un dedo en los labios para que se calle mientras le muestro una sonrisa de 'No pasa nada'.
Ambos nos quedamos en silencio mirándonos a los ojos, nuestros labios forman una curva hacia arriba y sin darnos cuenta estos se juntan, nuestras bocas se abren y nuestros dientes dejan paso a nuestras lenguas que desean bailar juntas.
Después de un par de minutos enrollándonos nos apartamos por falta de aire y sonreímos cómplices.
-¿Estás mejor?
-Sí, tumbada y con tu compañía estoy mejor, gracias.
-No hay de que, puedes venir siempre que quieras.
-Gracias.
-Y ahora que tienes mi número...cuando te apetezca tomar algo o dar un paseo, avísame.
-Eso está hecho, lo mismo digo.
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Unas horas después me encuentro mucho mejor y Dave y yo parecemos congeniar bastante bien según van pasando los minutos.
Ahora conocemos algo más uno del otro como nuestros hobbies, dónde hemos estado viviendo a lo largo de nuestras vidas, nuestros viajes, gustos, etc.
Sin embargo, él desconoce mi vida personal y yo la de él, pero lo único que nos importa es pasarlo bien y si es juntos mejor.
Estuvimos viendo una película de comedia mientras comíamos palomitas, jugando a las cartas, y hablando hasta que en un momento ambos nos quedamos en silencio mirándonos.
Nuestras bocas nos piden a gritos juntarse y sin reproches las hacemos caso.
En esta ocasión Dave se encuentra sentado y yo me pongo a horcajadas encima de él sin parar de besarlo apasionadamente, y un segundo después salvajemente.
Sus manos paran en mi culo y empieza a apretarlo sin hacerme daño.
Siento su parte íntima por encima del pantalón.
Mis labios se alejan de los suyos para pasear por su cuello, y entre besos y mordidas sus manos me quitan la camiseta y el sujetador dejando mis tetas al aire por muy poco tiempo porque sus manos las rodean haciendo salir de mi boca pequeños gemidos.
El calor va aumentando entre los dos, tanto que después de un minuto ambos nos desnudamos enteros y mientras yo le muerdo las orejas, él busca un preservativo.
Cuando ya estamos listos, sin dejar de estar sentados él entra en mí y yo empiezo a moverme.
Los gemidos no tardan en llegar, los movimientos son lentos al principio, pero van aumentando su velocidad.
Después de un rato cambiamos de postura, esta vez estamos tumbados y nos intercambiamos la posición.
Ahora es él quien dirige el ritmo, el que entra aún más en mí produciendo más gemidos y haciendo que me corra una vez, aunque aún deseo más y seguimos en esa postura un buen rato.
Una hora y media después, tras cambiar de posturas varias veces y tras haber llegado al orgasmo en dos ocasiones más, Dave se corre por primera vez terminando así el rato de sexo.
Ambos vamos al servicio y nos limpiamos, y al volver nos tumbamos abrazados en la cama, él me rodea con el brazo y yo apoyo mi cabeza en su pecho.
-La verdad es que lo haces genial.
-Tú no te quedas muy atrás tampoco.-Sonrío.-Si quieres...luego seguimos.
-¿Segura? No quiero abusar de ti, y menos estando malita.
-No te preocupes, ya estoy mejor.
-Ya, pero aún así...
-Bueno, ya veremos como se da la noche.
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"EL AFECTO ES LA MEJOR MANERA DE SENTIRSE VIVO" 

lunes, 24 de junio de 2019

POLOS OPUESTOS V


Capítulo V

Después de la llamada y dejar solo a Byron me dirijo a la casa de mi mejor amiga porque hemos quedado para ir a la farmacia.
Después de comprarla vamos a su casa y al asegurarnos que no hay nadie vamos a la cocina.
Taylor me prepara un vaso con agua para tragarme la pastilla y me mira con una sonrisa.
-Tranquila, por una no te va a pasar nada, además es peor que te quedes en cinta...
-Ya, pero es que...ya sabes cómo me pongo cada vez que me tomo una pastilla así...
Tras un par de minutos reflexionando termino tomándome la pastilla.
-¿Ves? No te ha pasado nada.
-Porque me la acabo de tomar, seguro que en cuanto me empiece a hacer efecto me mareo.
-¡Exagerada!
Pero Ariel tenía razón y después de casi una hora se tuvo que sentar en el suelo porque se mareaba.
-¿Mejor?-Pregunta Taylor preocupada.
-No...
-¿Quieres que llame a tu tía para que te venga a buscar?
-¿¡Qué!?¿Estás loca? Ella no puede saber que me he tomado la píldora... ¡Me matará!
-¿Por qué?
-Porque sospechará el motivo por el que me la he tomado y no quiero que sepa nada de mi vida sexual, ¡bastante se preocupa por mí!
-¿Y qué quieres hacer entonces? ¿Quedarte en mi casa hasta que se te pase el malestar?
-Pues me harías un gran favor la verdad...
-Por mí sabes que perfecto, pero mis padres estarán al llegar y si te ven así te van a preguntar y se lo contarán a tu tía...
-¿Entonces qué hacemos?
Silencio durante varios minutos en los que ninguna de las dos deja de pensar alguna solución.
-¿Tienes el número de Dave?
-No... Con todo el lío no nos los pedimos... Además que sabes que odio que me llamen... ¡son unos pesados!
-No todos...-suspira Taylor.
-¿Y por qué me has preguntado eso?
-Para llamarlo a ver si puede cuidar de ti...
-Claro y le digo a mi tía que hasta mañana no vuelvo a casa porque me he quedado con un chico... ¡No sobrevivo!
-Le dices que te has quedado conmigo y punto.
-¿Y si pregunta a tus padres?
-No creo..., pero alguna excusa me inventaría.
-De todas formas no tenemos su número...
-Nosotras no, pero Trevor sí, y yo tengo el suyo...
-¿Qué? No, no vas a llamar a ese cabr** por una tontería.
-Sabes que por ti haría lo que fuera... Y aunque no quiera hablar con él, esto es una emergencia y no se me ocurren más cosas.
Termino aceptando y en menos de 10 minutos ya está mi amiga llamando al chico para que venga a buscarme.
-¡Listo! Antes de que mis padres lleguen ya estarás con Dave.-Sonríe.- ¡Es un buen chaval!¿Por qué no le das una oportunidad?
-Está bueno y todo eso, pero...eso no es mi estilo tía, además le acabo de conocer...
-Sí, y ya te lo has tirado en mi cuarto... ¿Por qué te asusta tanto el amor?
-Ya lo sabes... ¡Y no quiero hablar más de ello!
-Bueno...
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-¡Dave! Pasa, gracias por hacernos este favor.-Le digo cerrando la puerta detrás de mí.
-De nada, Ariel parece una buena chica y la cuidaré todo lo que haga falta.-Sonríe esperando a que le indique donde encontrar a la pelirroja.
-¡Qué buen chico!-Digo indicándole el camino.
Ariel sonríe forzadamente ante la presencia del chico.
Sé que no era la mejor opción, pero no podía abandonarla...Además ese chico tiene parte de culpa de que mi mejor amiga esté así.
Dave se agacha para darle dos besos y la ayuda a levantarse.
Tras despedirse de mí, los dos salen de mi casa y van hacia el coche del moreno.
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El trayecto hasta la casa de Dave se me hace eterno, solo se oye la radio de fondo.
-¿Estás mejor?-Me pregunta con una amplía sonrisa intercambiando la mirada entre la carretera y yo.
-Sí, los mareos se me han pasado, pero...aún me siento enferma y tengo frío.
El chico pulsa el calefactor y en seguida el calor llega hacía mí.
-No hacía falta... Pero gracias.
-Claro que hace falta, ¡solo quiero que te encuentres bien!
Le regalo una pequeña sonrisa de agradecimiento y el silencio vuelve a reinar en el coche.
Pocos minutos después el motor del Megane negro se para anunciándome que hemos llegado a nuestro destino.
-Espera un momento.-Me dice Dave saliendo del coche tras comprobar que ha dejado todo en su sitio y el automóvil no puede moverse.
A los pocos segundos la puerta del copiloto se abre y Dave me dedica una sonrisa.
-Señorita.
-Gracias.
Tras cerrar las puertas Dave y yo andamos hasta el portal número 19 de esa misma calle.
El chico saca sus llaves e introduce la más pequeña en la ranura del portal.
-Las damas primero.-Vuelve a sonreír.
Entramos en el portal y nos acercamos al ascensor.
Subimos 5 plantas y Dave abre la puerta con la letra A.
De nuevo deja que pase yo primero.
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"LA MAJESTUOSIDAD ES EL MAYOR REGALO NO RECONOCIDO" 

viernes, 21 de junio de 2019

POLOS OPUESTOS IV


Capítulo IV

Al día siguiente Taylor y yo nos despertamos sobre las 14.00h, desayunamos algo ligero y me voy a poner el vestido para ir a mi casa a ducharme y cambiarme para ir al trabajo.
A las 17.00 ya estoy llamando a la puerta de la familia Cooper.
Esta vez quien me abre es una chica de 18 años alta, de cabello negro con mechas californianas azules que van a juego con sus ojos pequeños.
-Hola, ¿quién eres?
-Hola, soy Ariel, la canguro de tus hermanos.-Sonrío.-Tú debes ser Aria.
-Sí, así es.-Me muestra una sonrisa algo falsa.-Adelante.
Paso y espero a que me indique donde están todos.
Aria se sube a su habitación y cuando observo que está llegando por la mitad de las escaleras oigo unos pasos acelerados.
Me doy cuenta que son las 3 niñas que vienen corriendo a abrazarme.
-¡Ariel!-Sonríen al verme de nuevo.
-Hola chicas, ¿qué tal?
-Biieen.-Contesta Lilith.
-Te echábamos de menos.-Contestan Jodie y Rosie al unísono.
-Yo a vosotras también.-Sonrío.- ¿Y Marvin?
-Está con Byron, tenía que entrenar al fútbol.
-Ah vale, ¿entonces solo estamos las chicas?
-Noo, Eddy está en la cocina también.
-Oh, pues entonces iré a presentarme y vuelvo con vosotras,¿vale?
-¡Vale! Nosotras estaremos jugando en el salón.-Contesta Rosie.
-Vale, no tardo.
Veo como las niñas vuelven al salón y me dirijo yo a la cocina.
Entro y me encuentro a un chico con el cabello rapado al 1, con un piercing en la nariz.
Su tez es blanca y sus ojos están pegados al móvil mientras su boca mastica una galleta de las del paquete que tiene en frente.
-Hola Eddy.
-Hola, ¿eres Ariel?-Responde mirándome por un segundo antes de volver a mirar a su móvil.
-Sí.
Se forma un silencio incómodo.
-¿Quieres algo o te vas a quedar ahí mirándome toda la tarde?
-No, solo venía a conocerte, pero ya vuelvo con tus hermanas.
-Bien.
Suspiro cuando salgo de la cocina pues si me quedo más tiempo sé que no conseguiré hablar más con él y tampoco es que sepa de qué hablar o quiera ser su amiga, simplemente quería ser un poco amable aunque no tengo por qué hacerlo pues solo estoy para cuidar de los 4 menores.
Justo cuando estoy pasando por la entrada la puerta se abre y mi mirada se cruza con la de Byron.
<< ¡Genial!>>
Pienso antes de apartar mi mirada de sus ojos y dirigirla al pequeño que está a su lado.
-Hola Marvin.-Sonrío.
-Hola Ariel.
-¿Qué tal el partido de fútbol?
-Bien, ¡he metido un gol!-Sonríe.
-Me alegro mucho, ¡eres un campeón!
-Claro que lo es, ¿a caso lo dudabas?-Se mete en la conversación su hermano mayor.
-Deja de meterte en conversaciones ajenas.
-Marvin, ve a lavarte las manos.
-Voy.
Byron y yo nos quedamos a solas.
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<< ¿Sabes qué puedo hablar mal de ti a mis padres y hacer que te despidan?>>
Me gustaría decirle, pero yo no soy así.
-Hola, por cierto, encantado de volver a verte.-Sonrío a la pelirroja.
Ella no contesta y me deja solo en el salón, como ayer, y yo vuelvo a ir detrás suyo.
-¿Sabes qué eres una maleducada?
-No lo soy, simplemente soy amable con quien yo quiero.-Me sonríe con superioridad.
-Ah, ¿y conmigo no quieres ser amable?¿Por qué?
-Simplemente los chicos me caéis mal.-Se encoje de hombros para no darle importancia, pero eso sí la tiene.
-¿Por qué?-De repente me han entrado ganas de saber más de ella.
-Porque todos sois iguales.
La respondería si estuviéramos solos, pero delante están mis 3 hermanas y Marvin justo irrumpe también en el salón.
Ella empieza a jugar con mis hermanos mientras yo observo todos los movimientos de la canguro.
-¿Quieres jugar con nosotros a los playmobiles?-Me pregunta Marvin.
-No, jugad vosotros, yo me tengo que ir a trabajar en un rato.
Marvin se encoje de hombros y sigue jugando con ellas.
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Mi jornada por hoy ha terminado a las 20.15 cuando Jessica ha llegado.
-¿Qué tal ha ido hoy?
-Bien, Marvin hoy se ha mostrado más amable conmigo y he conocido ya a Aria y Eddy.
-¡Me alegro de que Marvin te haya aceptado más rápido de lo que pensaba!-Sonríe.- ¿Y qué tal con ellos?
-Bueno, no he hablado mucho con ellos han sido algo secos...pero bien.
-No te preocupes, sé que son un poco difíciles de conocer, pero ya verás como con el tiempo te llevarás muy bien con ellos.
-Sí, supongo.
-¿Y con Byron qué tal te llevas?
Me quedo en silencio.
-Perdón si te ha incomodado la pregunta.
-No... Tranquila, solo que...bueno yo me suelo llevar más con los niños pequeños que con los adolescentes y de mi edad...
-¿Y eso?
-Bueno...digamos que yo soy diferente a los demás jóvenes.
-Oh, lo siento...entonces le diré a Byron, Eddy y Aria que no procuren estar en casa cuando vayas tú...aunque de normal no lo están.
-No se preocupe señora Cooper, es su casa no la mía, y soy responsable.-Sonrío.-Me ocuparé de mi trabajo que es cuidar a los pequeños.
-¿Segura?
-Sí, pero gracias.
Tras despedirme de ella salgo de la casa y empiezo a ir rumbo a mi casa.
-¡Ariel!-Grita una voz masculina a mis espaldas.
Me giro y me encuentro con unos ojos claros.
-¿Qué?
-¿A dónde vas?
-¿A ti qué te importa?
-Jo***, no te he hecho nada malo para que te comportes así conmigo.-Se defiende Byron.
-No, claro que tú no, pero como te dije antes todos sois iguales.
-¿Qué te han hecho para que pienses que somos todos iguales?
-Byron... ¿por qué no dejas de preocuparte por ti mismo y me dejas a mí en paz?
-No entiendo porque con mis hermanos eres tan amable y a mí me tratas como un imbécil, si te han hecho daño no es mi culpa, no puedes ir pagando tus problemas conmigo,¿vale?
-No estoy pagando nada con nadie, soy así y punto, y déjame en paz, si sigo aguantando en tu casa es porque necesito el trabajo y me caen bien tus hermanos pequeños.
-¿Y no puedes buscar otro trabajo?
Resoplo resignada y me giro para dejarlo solo, pero me coge del brazo.
-No te vas a mover hasta que me expliques qué te ha pasado con los chicos.
-Mira Byron como sigas así vamos a acabar mal y no quiero.
-¿Mal? ¿Te parece que va a pasar algo peor que esto? Te estoy diciendo las cosas de buena manera, pero tú me estás dando cada contestación que...
-Yo te lo advierto, si luego exploto no te quejes...-me cruzo de brazos.
-¿Qué vas a hacerme si no? ¿Pegarme?-Sonríe.-Vamos, hazlo.
-No.
-Venga, estás tardando, dame fuerte si eso es lo que quieres, pero luego vas a tener que explicarme tu comportamiento.
La canción de 'Vuelve' de Beret interrumpe nuestra conversación.
-¡Ui, qué pena! Me están llamando, tengo que irme a casa.
Byron niega con la cabeza.
Cojo el móvil y veo que es Taylor, pero finjo que hablo con mi tía y cuelgo.
-Lo siento pero mi tía me dice que tengo que irme ya a casa. Adiós.
-Te has librado por hoy, pero a la próxima no te escapas.-Sonríe.
-Ya, ya.
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"LA DESESPERACIÓN ES AQUELLA SENSACIÓN QUE TE HACE NO ENTENDER NADA"