martes, 7 de julio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XVIII

-¡Ven, vamos a cantar una canción!-Dijo Vega agarrándome del brazo para llevarme con ella al escenario.
La música empezó a sonar y cantamos a pleno pulmón nuestra canción: 'Un año' de Sebastián Yatra.
Aunque esa canción hablaba de amor entre una pareja en un principio nos representaba mucho pues no solíamos vernos mucho y pasase el tiempo que pasara nuestra amistad seguía cada vez más fuerte.
-Puede que el tiempo nos aleje otra vez sin saber donde estés, pero el amor es más fuerte.-Cantaba mi morena.
-Oh, oh, oh.-Seguí cantando a coro con ella mientras sonreíamos cuando nuestros ojos se cruzaban.
Al acabar la canción todo el mundo aplaudía con fuerza.
-¡Muchas gracias a todooos!-Habló mi amiga por el micrófono antes de que nos bajaramos de la tarima.
Detrás de allí se encontraba Roy que me hizo la señal para que la distrajera un rato.
-¿Me acompañas al baño, por favor?
-Claro.
Entramos dentro de la casa mientras Roy y su banda se preparaban para regalarle una canción compuesta por su novio.
-¿Has hablado con Connor?
-Sí, un ratillo.
-¿Y qué tal?-Me sonrió pícaramente.
-¿En serio? ¿Ya estás?
-¿Ya estoy cómo?
-No te hagas la loca ahora...¡Nos conocemos desde enanas!
Ella rió y me pidió perdón antes de que entrase al servicio.
-Entra tú también.
-¿Por qué? ¿A caso no sabes mear sola y te tengo que sostener como cuándo eramos pequeñas?
-¡Claro que no! Pero...em...-Intentaba pensar alguna excusa.-¡Necesito un tampón! Se me olvidaron en casa.
-Pero si sabes donde están perfectamente.
-Se me ha olvidado.
Mi amiga se me quedó mirando con una expresión rara.
-¿Qué estás tramando?
-¿Yo? Nada.-Me concentré en no mover mis manos hacia mi pelo.
Ella no apartaba la mirada de mis manos y mi pelo en silencio.
-¿Entonces para qué quieres que entre contigo?
-¡Por favor! Que me estoy meando.
-Vale.-Resopló y cerró la puerta después de entrar.
<<¡Bien! Lo había conseguido!>>
-Ya que estoy voy a mear yo también.
-Vale.
Cuando estuvimos listas salimos de allí y sin que se diera cuenta miré hacia el exterior para comprobar que estaba todo listo.
Sin embargo, aún quedaban por poner algunos cables.
-Eh...¡Espera!-La detuve antes de que saliera al jardín.
-¿Qué pasa?
-Quiero darte mi regalo...a solas.
-¿No pueden verlo los demás?
-Sí, pero...no me aguanto las ganas y quiero dártelo ya.
-Pero mis invitados me están esperando.-Se quejó.
-Por favor...-Le puse pucheros.
-¡Está bien!
Aplaudí mentalmente y fuimos a la habitación de invitados donde horas antes había escondido mi regalo.
Ella cerró los ojos como la pedí y la llevé hasta la cama donde se sentó, le puse mi obsequio en sus piernas y le mandé abrir los ojos.
Empezó a abrir rápidamente el envoltorio rojo con corazones y se encontró con una caja negra decorada con un gran lazo azul de brillantes, quitó el lazo y la tapa y las paredes de la caja se abrieron dejando ver algunas fotos nuestras y frases.
En el medio de la caja había otra caja más pequeña, cuyas paredes también se abrían.
Estas contenían esta vez chocolatinas y en el medio había un osito de peluche con una camiseta donde aparecía una foto nuestra.
-¡Wow, me encanta! ¡Gracias, mil gracias!-Dijo con lágrimas en los ojos.
-¡No hay de qué!-La abracé.
-Es el mejor regalo.-Sonrió.
-El mejor regalo para la mejor chica del mundo.
-¡Calla que se me va a correr el rímel con tanta lágrima!
Reímos.
-Pues eso lo arreglo de un momento, quédate aquí.-La mandé.
Así a lo tonto había ganado el suficiente tiempo para que a fuera estuviera todo preparado cuando saliéramos.
La quité el maquillaje destrozado y le volví a maquillar en menos de cinco minutos.
-¿Ya podemos salir al jardín o tienes que entretenerme más tiempo?
-¿De qué me hablas?
-¡Sé que algo tramáis todos! Me has pedido que haga todo esto para que preparen algo fuera, ¿verdad?
Negué con la cabeza.
Pero cuando me quise dar cuenta Vega ya estaba saliendo al jardín.
-¡Espera!-Grité.
Seguro que la había fastidiado y todavía no estaba todo listo.
Me equivoqué.
En el escenario Roy, Connor, una chica con mechas rojas y otro chico estaban ya con sus instrumentos esperando a que la cumpleañera apareciera.
-¿Qué...? ¿Qué está pasando?-Me preguntó cuando llegué a su lado.-¿Quiénes son ellos?
-Tú calla y escucha.-Levanté mi dedo pulgar para decirle a la banda que ya podían empezar.
-¡Vega, quería hacerte algo especial por tu cumpleaños así que te hice esta preciosa canción! Espero que te guste.-Habló su novio.-¡Ven aquí!-Señaló una silla que se encontraba en el centro del escenario.
En seguida mi amiga subió y yo me acerqué algo más.
El batería dio tres toques a sus baquetas y la música empezó a sonar.
Se me hacía raro escuchar a esa banda cantar una balada y no una canción de rock. 
¿O era una mezcla de ambas?
Había escuchado alguna canción de ellos a través del móvil de mi amigo Roy y sabía que eran muy buenos.
¡Ojalá algún día se hicieran famosos!
Sonreí viendo como mi amiga intentaba contener las lágrimas y sonreía mientras su novio le cantaba de cerca la canción que le había compuesto durante estos meses atrás.
Os preguntaréis que desde cuando sabía que Connor pertenecía a la banda, pues bien...lo supe unos días antes del cumpleaños cuando Roy me había contado el plan.
Me sentía muy feliz por mi amiga pues ella había encontrado un gran chico y se veían muy enamorados.
En ese momento sentí cierta melancolía al pensar en el amor... En parte echaba de menos tener a alguien con el que compartir mi día a día.
Suspiré e intenté borrar esos pensamientos de la cabeza pero cuando Connor me miró y sonrió mientras me guiñaba un ojo me di cuenta de que empezaba a sentir algo más por él que simple atracción.
Negué mentalmente, ¡no quería que me rompieran el corazón!
<<¡Tengo que hacer algo para dejar de sentir esto! No es posible...>>
-¡Qué felices se les ve juntos!-Interrumpió mis pensamientos una voz masculina.
-Sí.
-Si dejaras de pensar en el pasado quizá podrías verte así tú también.
-¿Ah sí? ¿Contigo?-Levanté una ceja.
Él rió.
-No tranquila, ya he aceptado que tú no me ves más que como un amigo.-Suspiró el castaño de ojos verdes.
-Gracias, Blake.-Le sonreí aliviada.
-Además ahora estoy conociendo a una chica.-Me sonrió.
-¿Ah sí? ¿Quién?
-Miranda Wilson.-Dirigió su mirada hacia ella.
Abrí bien los ojos.
¡Esa respuesta no me la esperaba! ¿Entonces por qué me fulminaba con la mirada cada vez que me veía hablando con Connor? 
Esperaba que hubieran sido imaginaciones mías pues no quería que rompieran el corazón a mi amigo.
Yo lo hice sin querer y me sentía mal por ello, y ya era hora de que alguien le diera su amor y lo cuidara como se merecía.

domingo, 5 de julio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XVII

La luz natural entró por mi ventana después de que mi madre hubiera abierto las persianas y retirado las cortinas.
-¡Venga arriba cariño! Tu amiga y su familia nos espera.
Viviana lucía una gran sonrisa, una que hacía años que no veía.
<<¿Qué es lo que la había puesto tan contenta? >>
Me encogí de hombros mentalmente y me desperecé lo antes posible.
Salí de mi cama y tras dar un beso de buenos días a mi madre abrí mi armario, busqué algo cómodo y fui a darme una ducha antes de desayunar.
-Joel recuerda que a las 12 tenéis que estar los tres allí vestidos y todo. ¡No tardes en despertar a los pequeños o no comerán después!-Dijo mi madre una vez listas para ir a ayudar a la familia Scott.
-¡Sí mamá! Tranquila que seremos puntuales.
-Eso espero hijo.-Le dio un beso en la mejilla a modo de despedida mientras que yo le hice el  típico gesto con la mano.
(***)
-¡Felicidadeeeees!-Grité despertando a la loca de Vega.
-Cinco min...-Empezó a decir antes de reaccionar.-Espera...¡Hoy es mi cumpleaños!-Abrió bien los ojos.-¿Lana? ¡LANA!-Se lanzó a mis brazos.
-¡Felices veintiuno, pequeñaja!-La estrujé y llené de besos.
-¡Muchas gracias nena!-Me sonrió.-¿Qué me vas a regalar?
-¡Una cachaba! Estás muy mayor ya, ¿eh?-Reí.
-¡Oye!-Me lanzó un cojín.
-Sí oigo, no como tú.
Me asesinó con la mirada antes de ver mis "pintas".
-¡No, así no puedes estar en mi cumpleaños!
-Tranquila...Sabes que esto me lo he puesto para preparar la decoración pero lo que me pondré para la fiesta lo traje ayer, ¿recuerdas?
-¡Es verdad! Está en la habitación de invitados junto a mi vestido.-Sonrió.-¡Va a ser una fiesta genial!
-Desde luego.-Sonreí.
-¿Vamos a desayunar y luego ayudamos con los preparativos?
-No hace falta que bajemos.-Señalé la bandeja que había en su escritorio.
-¡Me has traído el desayuno! ¡Eres la mejooor!-Me abrazó de nuevo.
-Lo sé.-Tiré mi pelo hacia atrás haciendo un gesto de chulería.
Las dos reímos y empezamos a zampar los bollos de chocolate, tostadas y el zumo que le había preparado unos minutos antes de despertarla.
Una vez que se puso ropa cómoda bajamos al jardín y ayudamos con todos los preparativos.
Después de una hora y media fuimos a ponernos guapas pues a las 12.30 ya iban a llegar los familiares y amigos de Vega, aunque mis hermanos iban a llegar media hora antes como bien recordó mi madre a mi mellizo antes de marcharnos de casa.
Al final yo me puse un mono del mismo color que el vestido de mi mejor amiga tras que ella insistiera en ir a juego.
Justo cuando terminamos de maquillarnos Roy llegó junto a su familia, incluidos Connor que lucía tan bello con su camisa blanca y esos vaqueros negros.
Mientras felicitaban a mi mejor amiga no pude evitar fijarme en como Miranda me fulminaba con los ojos cuando le sonreía a Connor.
En ese momento me recordó las miraditas de aquella noche de fiesta y volvió aquella pregunta que me hice ese día. 
<<¿A caso a Miranda le gustaba mi jardinero?>>
Intenté no darle muchas vueltas pues él a mí no me gustaba, no tenía porque importarme si la hermana de Roy estaba detrás de él.
Sin embargo sentía algo extraño en mi cuerpo.
Los saludé a todos una vez tiraron de las orejas a la cumpleañera y me disculpé para ir a ver si mi madre necesitaba ayuda.
Pero una mano me detuvo, era Connor que me miraba con una gran sonrisa.
-¿A caso estás huyendo de mí?
-¿Qué? Yo...no.-Dije metiendo mi pelo detrás de la oreja.-Solo iba...a ayudar a mi madre.
-¿A tu madre? ¿A beberse el agua?-Dijo mirando en su dirección.
Me encogí de hombros sin decir nada.
-¿Estás bien conmigo? A penas hemos hablado mucho estas semanas...
-Sí, solo que he estado ocupada preparándome para la beca de baile.
-¿Beca de baile? ¿Y eso? No me lo habías contado.
-Es que aún no lo sabe casi nadie, solo Vega.-Me encogí de hombros.-Bueno y mi amigo Eliot que fue quien me lo propuso.
-¿Eliot?-Me pareció notar cierto tono de celos en su voz.
-Sí, fuimos compañeros en el grado de infantil, él trabaja dando clases en una academia y hace poco me contó que podría optar por una beca si quisiera.
-¡Eso es genial!-Me sonrió.
Aunque no sé si la sonrisa era del todo cierta.
-¡Sí! Ojalá me la dieran porque yo no podría permitirme pagar ese pastizal que cuesta cada curso.
-Seguro que lo conseguirás.
-Eso espero.-Sonreí.
(***)
Una vez que todos los invitados llegaron la fiesta comenzó.
En un escenario improvisado donde se situaba una pantalla blanca y un proyector empezaron a salir imágenes de Vega desde bebé hasta ahora mientras de fondo sonaban ciertas canciones que habían marcado la vida de mi amiga.
Ella lloraba de la emoción y cuando el vídeo comenzó nos abrazó uno por uno a sus padres, su novio y a mí, al resto les lanzó besos imaginarios pues eran bastantes invitados como para ir uno por uno otra vez.
A continuación ella nos agradeció el haber asistido a su cumpleaños y dio comienzo a la comida que sus padres habían encargado a un servicio de catering.
Nos sentamos todos en dos mesas blancas alargadas que estaban en el centro del jardín; en una se sentaron todos los familiares junto a Vega y en otra nos sentamos los amigos.
Yo estaba situada entre Axel y Hera mientras que en frente tenía a mi madre, que estaba a la derecha de Joel y a su otro lado estaba situado Gus, el padre de Roy, quien no paraba de hacerla reír lo cual pasé por alto al principio, pero con el tiempo me empezó a extrañar.
Cuando todos terminamos de comer empezó la hora del karaoke.
Aproveché aquel momento para preguntarle algo a mi mellizo.
-¿Has notado tú también lo feliz que lleva todo el día?
-No solo hoy, sino que desde el lunes lleva así.
-¿Desde el lunes?
Intenté recordar aquel día y si pasó algo especial para que se sintiera así pero no encontraba nada.
-¿Y has visto lo bien que se llevaba con ese señor que estaba a su lado?-Comentó Joel.
-¡Pensé que me estaba volviendo loca! 
-¿Se conocían de algo antes de que empezara a trabajar en el cobertizo?
-Sí, de cuando me llevaba a los cumpleaños de Roy cuando era pequeña, pero creo que no han vuelto a tener contacto desde que dejé de asistir.
-Entonces, ¿cómo es que estaban así?
-No lo sé...

martes, 30 de junio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XVI

El lunes siguiente por la tarde Connor vino acompañado de Roy y Gus, quienes se encargarían de hacer el gran cobertizo.
No habían venido antes pues mi madre la semana anterior trabajaba y necesitaba primero aclarar ciertas cosas sobre el nuevo rincón que estaría en nuestro jardín.
Mientras yo me encargué de preparar una pequeña merienda para los chicos.
Una vez que hablaron todo sacamos una mesa de camping y siete sillas al jardín, pusimos la comida y bebida que había preparado y nos sentamos a disfrutar del manjar.
El único de la familia que faltaba era Joel, quien estaba trabajando con el equipo de baloncesto juvenil al que entrenaba cada tarde, exceptuando un día a la semana.
Los pequeños por primera vez pudieron disfrutar de ese rincón de la casa, el cual había sido mi favorito desde el primer instante en el que vivimos aquí.
Bueno, en verdad Hera sí que había disfrutado del jardín los primeros tres años de su vida, pero casi no lo recordaba, mientras que Axel solo vio como se iban deteriorando las plantas y flores pues poco antes de su nacimiento mamá las había abandonado como hizo nuestro padre cuando se enteró de que no solo su mujer le había sido infiel, sino que el hijo que esperaban no era suyo.
(***)
Al día siguiente quedé con Vega para dar una vuelta por el centro comercial.
-¡Estoy ansiosa porque llegue el sábado! 
-¿Por qué?-Me hice la loca.
-¿Cómo que por qué? ¡Es mi cumpleaños! Y no todos los días se cumplen 21 años...¡Necesitaré el vestido perfecto!
Reí negando con la cabeza.
¡Mi mejor amiga siempre sería la misma loca con o sin 21 años!
-No te rías tanto que tú estuviste igual de nerviosa hace unos meses.
-¡Qué exagerada eres! Si estabas más nerviosa tú que yo...
-¿De verdad me lo estás diciendo? ¡Si no parabas quieta desde una semana antes! Que si ibas a poner esto y lo otro, que si mejor quedaba lo de más allá...
Reí al recordar el show que monté cuando mi hermano me había cambiado todo de sitio.
Era lo malo de compartir cumpleaños con un mellizo con gustos completamente distintos a los tuyos.
-¿Ves qué tengo razón?
-Vale...sí, es verdad...¿Contenta?
-Un poquito.-Sonrió.-¡Woooow, es precioso!-Dijo mirando detrás de mí.
Allí, en el escaparate del Bershka se encontraba un vestido rojo, largo, de palabra de honor con una cinta de brillantes debajo del pecho.
-¡Ese es mi vestido! ¡Lo quiero! Vamos a entrar antes de que me lo quiten.
Mi amiga me cogió del brazo y tiró de mí hacia el interior de aquella tienda.
Como loca buscaba donde se encontraba aquel vestido para buscar su talla y meterse en un probador.
Cuando salió me quedé con la boca bien abierta.
-¿Qué tal me queda?
-¡Es perfecto! 
-Lo sabía.-Me guiñó un ojo.-Busca tú alguno para ponértelo también, pero no te pongas más guapa que yo. ¡Debo ser la protagonista de la fiesta!
-¡Qué boba eres!-Reí alejándome de los probadores y echando un vistazo por la tienda.
Sin embargo no encontré nada que llamara demasiado la atención, salvo alguna sudadera.
¡Eran mi prenda favorita y cada vez que veía una me enamoraba! Pero tenía tantas que no quise comprar ninguna.
Volví con Vega y le conté la mala noticia.
-No te preocupes, aún tenemos toda la tarde para buscarte el outfit perfecto y sino ya miraremos en nuestros armarios.
Asentí con la cabeza y sonreí.
Después de que pagara su vestido recorrimos varias tiendas más sin éxito alguno.
¡Al menos ella había conseguido su vestido! Que es a lo que habíamos venido, el resto surgió por el camino, como la idea de ir a comer un helado.
Justo cuando llegó nuestro turno nos sorprendimos al encontrarnos a Miranda, la hermana de Roy, como camarera.
-¡Hola chicas! ¡Me alegro de veros!-Nos sonrió.-¿Qué os pongo?
-¡Nosotras también!-Habló su cuñada.-A mí ponme una tarrina de chocolate con lacasitos y a ella...-Me miró a mí.
-Una tarrina de fresa con virutas de colores por favor.-Sonreí.
-Marchando.
Menos de un minuto después mi amiga y yo caminábamos felices con nuestros helados en busca de un asiento donde descansar y zampar nuestros dulces.
-¿Sabías que trabajaba aquí?-La pregunté intrigada.
-¡Qué va! Solo sé que vive sola en un apartamento de alquiler y que anda detrás de Connor. Así que andate con ojo no te lo quite.-Me guiñó un ojo.
-¿Qué me lo quite? ¡Pero si solo somos amigos!
-Pero te gusta.-Me sonrió antes de llevarse una cucharada a la boca.
Me sonrojé y negué con la cabeza.
-¿Y por qué te pones colorada? ¡A Lana le gusta Connor! ¡A Lana le gusta Connor!
-¡No sé de que me hablas!
-Por cierto, ¿sabías que Connor era "granolo"?
Ese era aquel apodo que le habían puesto algunos amigos de Roy debido a que su cara parecía una paella. 
A mí no me gustaba que lo llamaran así pues él no tenía la culpa de que tuviera tantos granos y siempre que podía lo defendía.
Su cara lo decía todo. ¡Parecía un poema!
Tuve que darle palmadas en la espalda porque casi se atraganta con el helado.
-¿He oído bien? 
Asentí con la cabeza.
-¿Cómo es posible? ¡Si era feo y gordo! Y ahora está buenísimo, delgado y guapísimo.
-¡Tía! Un poco de respeto, ¿no?
-Perdona, sabes que no suelo decir esas cosas pero...¡es que ha pegado un cambio brutal! 
Asentí con la cabeza.
-¿Y cómo lo has averiguado?
-Pues...-Me ruboricé de nuevo al recordar "mi secreto".
-¿Pues?-Levantó una ceja y me miró sin pestañear.
-El otro día, mientras le ayudaba me lo contó.-Dije deprisa lo primero que me vino a la cabeza.
-¡Mientes! ¿Qué me ocultas?
-No miento...
-¡Sí! ¡Acabas de meterte el pelo por detrás de la oreja y eso es señal de que mientes!
<<¡Cómo odiaba en ocasiones que me conociera tanto!>>
-Está bien, te diré la verdad...-Resoplé.-El otro día me invitó a un refresco en un bar y...
-¿¡Has tenido una cita con él y no me lo has contado!? ¿A caso ya no confías en mí? ¡Soy tu mejor amiga! ¡Tu hermana!-Parecía una loca.
-¡Cálmate!-La grité.-Perdón por gritarte y por habértelo ocultado, pero es que sabía que ibas a volver a emparejarme con él y no quiero...
-No pasa nada...-Suspiró.-Perdóname tú a mí si a veces soy tan pesada con ese tema, pero es que quiero verte feliz de nuevo. ¡Llevas dos años sin querer besar a un tío y por culpa de dos imbéciles que no te querían! Ya es hora de que des un paso adelante.

jueves, 25 de junio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XV

-¡Pues sí que has cambiado! ¡Cómo para no reconocerte!
-Lo sé.-Sonrió.
-Pero...aunque hayas cambiado, ¿por qué no te reconocí por el nombre?
-Quizá porque a penas nos conocíamos lo olvidaste.
-Puede ser...aunque yo soy muy buena para recordar nombres, ¿eh? Me acuerdo en las prácticas de educación infantil que al segundo día ya me sabía todos los nombres de los niños sin equivocarme.
-¡Wow, pues sí que tienes buena memoria!
-Ya.-Sonreí orgullosa de mí.
Continuamos la tarde hablando de nuestras vidas, conociendo un poco más de nuestro pasado, nuestros gustos, etc.
Al volver a casa me sentía feliz. 
¡Me había divertido muchísimo junto a él! 
Sin embargo, había una pregunta que no había dejado de rondar mi cabeza.
<<¿Cómo es que él sí me recordaba tan bien? Ya habían pasado casi 9 años desde la última vez que habíamos coincidido y se acordaba de cada momento que habíamos pasado juntos, a pesar de haber sido muy pocos.>>
Tras saludar a mi familia fui a mi habitación a dejar las cosas y cuando volví le conté a Viviana sobre lo que había descubierto.
Ella se quedó tan asombrada como yo para después sonreírme de una manera extraña.
-¿Por qué me miras así?
-Nada, nada...
Me encogí de hombros y fui con los pequeños a jugar con los playmobil.
(***)
El domingo lo pasamos en familia. 
Tanto mi madre como Joel descansaban así que decidimos hacer un maratón de películas, juegos, fotos, etc.
¡Hacía tanto que no disfrutábamos así!
Y por primera vez sentía que volvía a ser feliz, que ya recordaba mi pasado con una sonrisa pues estaba empezando a convivir con ello sin importarme lo más mínimo.
Estaba empezando a aprender a ser feliz y me sentía muy orgullosa de mí misma.
Después de que el fin de semana se me pasara en un abrir y cerrar de ojos empezó una semana algo más casera pues mi madre trabajaba de tarde y me tocaba cuidar de los pequeños.
Mientras ellos dormían yo aprovechaba para ensayar para la prueba de la que me habló mi amigo Eliot unas semanas antes.
Cuando estos despertaban jugábamos o veíamos la televisión un rato, les preparaba la merienda y después los llevaba al parque.
El miércoles en el parque nos encontramos con Olivia y Finch, pero mi sorpresa fue cuando me enteré de que Eliot era quien los estaba cuidando esa misma tarde.
Así que me acerqué al banco donde estaba y me senté a su lado provocando una gran sonrisa en él.
-¡Qué sorpresa!-Me abrazó.
-La verdad que sí.-Sonreí.-¿Qué tal estás?
-Muy bien, y ¿tú?
-Muy bien también, cuidando de mis hermanos.
-Yo de mis primos.-Me sonrió.-Por cierto, ¿has empezado a ensayar?
-¡Sí! He empezado a recordar algunas coreografías que hacía de pequeña para volver a ponerme en forma y luego poder crear una nueva.
-Si quieres mañana puedes venir a mi casa con tus hermanos y así ensayamos juntos.
-¡Vale, me encantaría!-Sonreí.
Nos quedamos hablando un rato más hasta que empezó a anochecer y cada uno se fue a su casa.
Cuando volvimos Connor justo estaba saliendo por la puerta.
-¿Ya terminaste? ¿Has avanzado mucho?
-Sí, la verdad que ya he terminado de quitar todas las hierbas y plantas muertas.
-¡Qué bien! Pronto podremos plantar cosas nuevas.
-Sí, tendré que hablar tu madre de lo que quiere y no.
Asentí con la cabeza.
-¿Y qué tal vuestra tarde en el parque?
-¡Mu beeen!-Contestó un Axel alegre.-Taban Fin y Oviva.
-Finch y Olivia.-Corrigió su hermana.
-¿Quiénes son?
-¡Mi mejor amiga y su hermano!
-¡Qué suerte que los hayáis visto entonces!
-Sí.-Respondió la rubia.-Tengo hambre, ¿entramos?-Se dirigió esta vez a mí.
-Sí, ya vamos pequeña.
-¡No soy pequeña! Ya tengo 5 años.
-Para mí seguirás siendo mi pequeña siempre.
Se cruzó de brazos mientras me miraba.
-Ya voyyy.-Suspiré.-Bueno Connor, ya nos veremos. Adiós.
-Adiós.
(***)
La tarde de ensayo fue al principio un poco duro pues Eliot no paraba de corregir mis errores, pero con las horas conseguí hacer una coreografía genial.
-Si trabajas duro creo que puedes conseguir la beca.
-¿De verdad?
-¡Por supuesto! Sabía que bailabas bien, ¡pero no tan genial!
Sonreí.
Por primera vez sentía que me iba todo bien y que podría conseguir todo lo que me propusiera.
-Si quieres puedes darte una ducha en mi baño.
-Gracias, pero no quiero molestar...
-No seas boba, anda.
Terminé aceptando la propuesta ya que la verdad lo necesitaba.
Cuando salí con la ropa puesta que me había prestado Samantha fui a ver a mis hermanos.
-Si queréis podéis quedaros a cenar.
-No quiero molestar.
-¡Sí! Porfiiiiii...-Me miró mi hermana con cara de no haber roto un plato en su vida.
Y como no...terminé aceptando.
La velada fue mejor de lo que pensaba pues temía un poco del carácter de la tía de Eliot, pero con el trascurso de los minutos fue más amable de lo que pensaba.
-¿Y de qué os conocéis vosotros dos?
-Si ya lo sabes, tía.
-Pues no me acuerdo.
-Íbamos juntos al curso de educación infantil.
-Así que te gustan los niños.
-¡Sí, me encantan! Por eso cada vez que me quedo con mis hermanos estoy en mi salsa y nunca me importa quedarme en casa.
-Eso está muy bien, aunque a veces pueden acabar con nuestra paciencia.
-Ni tanto...pero lo demás lo recompensa.
Ella asintió.
Después de algo más de media hora nos despedimos de todos menos de Eliot, quien se encargó de llevarnos a casa.
Cuando nos despedimos le agradecí su hospitalidad y le di un beso en la mejilla.
-¿Sabes? Me alegro mucho de haber vuelto a hablar contigo.
-Y a mí.-Le sonreí.-Eres un gran amigo.
-Y tú una gran amiga.
Nos dedicamos una última sonrisa y entré en casa junto a mis hermanos.
Joel ya había llegado y estaba cenando mientras veía un partido de baloncesto.
-¿Dónde estabais?
-En casa de Olivia.-Contestó Hera yendo a sus brazos.
-¿Hasta tan tarde?
-Sí, nos invitaron a cenar.-Respondí yo.
Tras zafarse de los pequeños Joel siguió comiendo sus huevos fritos con patatas.
-Voy a acostar a los pequeños, ahora vengo.
Él asintió con la cabeza.
Cuando volví me senté a su lado.
-¿Qué tal todo hermano? Ya apenas nos vemos.
-Pues bien, como siempre, trabajando y eso.
-¿Estás deseando volver a la uni? Ya falta poco para que vuelvas a las clases.
-La verdad que sí, echo de menos aprender medicina...Aunque ahora con el trabajo no paro y no me da tiempo a pensar en mucho más.
-Pero si estás mejor trabajando, al menos no tienes exámenes.
-Ya, eso es lo único que no echo de menos de la uni.
-¿Y qué, alguna chica hay por ahí?
-¡Eso no te importa!
-¿Cómo que no? ¡Soy tu hermana! Tengo derecho a saberlo.
-¿Y tú tienes algún chico?
No respondí.
-¿Ves? Tú tampoco quieres hablar de ello, así que no sé para que preguntas.
Negué con la cabeza y reí.