viernes, 17 de julio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XXI

A la tarde siguiente Eliot me llevó a la academia donde trabajaba y me quedé asombrada al ver lo alta y bonita que era su fachada.
Entramos por la puerta doble de cristal encontrándonos con un recibidor donde una señora morena, baja y delgada nos sonrió.
-Buenas tardes Claire, ella es mi amiga Lana.
-Encantada Lana.
-Igualmente.-Le devolví la sonrisa.
-¿Está Abby en su despacho?
-Sí, está ocupada así que llama antes de entrar.
El chico asintió y empezó a caminar por el largo pasillo.
Subimos unas escaleras de madera que se encontraban al fondo a la izquierda y entramos en la primera puerta a la derecha que daba a un pequeño recibidor cuadrado con otras tres puertas.
Eliot llamó a la puerta de enfrente.
Esperamos unos segundos hasta que una voz dulce nos dio permiso para entrar.
-Buenas tardes señorita Abby.
-Buenas tardes querido.-Le sonrió.
Abby era más joven de lo que creía; tendría unos diez años más que yo a lo máximo. Su cabello era de un rubio dorado, largo y ondulado y sus ojos eran del mismo color que los míos.
-Veo que vienes acompañado, ¿quién es esta chica tan guapa?
-Soy Lana.-Dije colorada sin perder mi gran sonrisa.
-Fue mi compañera de clase en el grado de educación infantil, es una gran amiga y su pasión es el baile.
-Vaya, vaya...¿desde cuándo bailas?
-Desde pequeña...-Sonreí.-En el colegio me apunté a danza jazz y luego durante mi etapa del instituto asistí a clases de baile Fitness.
-Interesante.
-Le dije que se pasara un día para enseñarle la academia y se está preparando para la beca.
Abby me observó de arriba a abajo seriamente mientras estaba callada.
Después de acabar de analizarme sonrió.
-Bien, pues enseñemos el centro a esta bella bailarina.
Asentí con la cabeza y salí detrás de mi amigo.
Sin salirnos del recibidor donde minutos antes habíamos esperado a la dueña, me enseñaron lo que había tras esas dos otras puertas.
La primera puerta daba a un pequeño almacén compuesto por muchas estanterías llenas de archivos y un ordenador de mesa, mientras que la segunda era una sala de reuniones donde había una larga mesa blanca con muchas sillas a su al rededor, una máquina de café, una papelera y una pequeña ventana.
Salimos de allí sin bajar, y vi las diferentes aulas.
Algunas no tenían más que un espejo y  ciertos materiales útiles para bailar, en cambio otras tenían pupitres y una pizarra para dar la teoría.
En la planta baja había una sala de baile más grande que el resto más otras cuatro algo más pequeñas, así como una sala de descanso donde podían comer los usuarios o simplemente relajarse, además de una habitación donde se hacían y guardaban las vestimentas.
-¿Qué te ha parecido?-Me preguntó mi amigo una vez terminamos de ver todas las instalaciones.
-¡Es muy grande este sitio y muy bonito!-Sonreí.-Me gustaría mucho poder participar en las clases del próximo curso.
-Sería un placer contar contigo...aunque aún no te he visto en acción.-Me guiñó un ojo la directora.-Así que deberás prepararte muy bien y en menos de un mes me demostrarás de que pasta estás hecha.
-Así será.
Abby asintió y me dedicó una última sonrisa antes de despedirse de nosotros y volver a sus cosas.
Eliot y yo nos despedimos también de Claire y salimos de la academia.
¡Estaba deseando pertenecer a esta escuela!
(***)
Cuando regresé a casa después de haber tomado un refresco con mi amigo, Connor ya se había ido.
Ya he llegado a casa, ¡jo...qué pena que no estuvieras! Me hubiera gustado pasar un rato contigo.
Le escribí nada más sentarme en el sofá después de saludar a mi familia.
Esperé a que me contestara mientras miraba el resto de mis redes sociales.
Tranquila...eso lo podemos arreglar con una cena en un restaurante, ¿qué te parece? ;)
Yo: ¿EN SERIO? ¡ME ENCANTARÍA!
Connor: Pues prepárate que en menos de media hora estoy en tu casa.
Le mandé un sticker de aprobación y fui a mi cuarto a prepararme.
-¿A dónde vas?
-Con Vega, mamá. Vamos a cenar por ahí.
-Pásalo bien entonces.
-Gracias mami.-Le di un beso en la mejilla.
Terminé de vestirme, me calcé y cogí mi bolso.
Decidí salir de casa antes de que mi madre me pillara la mentira y esperé en un banco cercano a mi... ¿Amigo? ¿Novio? 
No sabía que eramos, pero tampoco tenía prisa por definir nuestra nueva relación.
Poco después el coche negro del jardinero apareció.
Iba a abrir la puerta pero me hizo esperar.
Se bajó del coche y me dio un pequeño beso en los labios antes de abrirme la puerta del copiloto.
-Sube preciosa.
-Gracias.-Me sonrojé.
-De nada mi lady.
Rodeó el coche y se subió a su asiento, me dedicó una mirada dulce, quitó el freno de mano, puso la primera marcha y aceleró.
Estuvimos una hora y pico cenando, entre que nos decidíamos por el menú, nos lo traían y demás...
Mientras charlábamos de como nos había ido el día y nos contábamos alguna anécdota de nuestra infancia.
Después de la cena me llevó a casa y nos despedimos en el coche por si acaso mi madre nos espiaba desde la ventana.
(***)
Los días fueron pasando cada vez más rápido a su lado.
Connor y yo aprovechábamos cada minuto que estábamos a solas para comernos a besos y después disimulábamos actuando como simples amigos.
Nadie sospechaba de lo nuestro y eso me ponía contenta, aunque a la vez me ponía nerviosa pues siempre estaba alerta por si se notaba.
Mi mejor amiga seguía intentando emparejarme con todo el mundo y como siempre yo me negaba.
El trabajo de Roy y Gus fue terminado esa misma semana y eso significaba que no pasarían ya por casa y así el jardinero y yo tendríamos más tiempo para disfrutar junto al otro.
Mis hermanos estaban muy contentos con Gus, incluso quisieron empezar a pasar más tiempo junto a él así que mi madre invitó a su nueva pareja y su familia.
El sábado celebramos que Viviana empezaba a ser feliz después de varios años de la mejor forma posible.
¡Hicimos una barbacoa en casa de los Wilson!
A las 10 pm vi como mis hermanos bostezaban así que le dije a mi madre que me los llevaría a casa.
Joel también se apuntó y Connor se ofreció a llevarnos en su coche, mientras que mi madre se quedó un rato más con Gus.

lunes, 13 de julio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XIX

La fiesta terminó entre las 19.30-20.45 cuando el último invitado había abandonado la casa de los Scott.
Ya solo quedábamos la familia Wilson y mi familia, obviamente contamos también a la de los Scott.
Decidimos hacer una pequeña barbacoa para terminar de celebrar el cumpleaños de mi amiga, aunque los jóvenes todavía aún seguiríamos la fiesta yéndonos a discotecas.
Cuando terminamos de cenar cada uno volvió a su casa para darse una ducha y prepararse, excepto yo que me quedé junto a Vega tras tanto insistir.
¡No me dejaba ni a sol ni a sombra! Al igual que sucedió en mi cumpleaños.
-Oye...¿Cómo es que se llevan tan bien Gus y Viviana?-Me preguntó la morena mientras se quitaba su vestido y se ponía algo más cómodo.
-¿También te has dado cuenta? Joel y yo lo estuvimos hablando antes, pero no entendemos la situación.
-¿No estarán liados no?
-¿Qué?-Abrí los ojos como platos.-Eso es imposible.
-¿Por qué?
-Porque mi madre aún no ha superado lo de mi padre...
-¿Y si...?-Empezó a decir pero se quedó callada de repente.
-¿Y si qué?
-Nada, olvídalo.
-Ahora me lo dices.-La miré de manera acusatoria.
-Es una tontería.
-Me da igual, dímelo.
Justo en ese momento llamaron a la puerta de su habitación.
Ashley apareció con una gran sonrisa.
-Cariño, tu querido novio ya ha llegado.
-¡Ahora bajo!
Volvimos a estar solas e intenté averiguar lo que había pasado por su cabeza minutos antes, pero no había manera de sonsacarle la información.
Ella insistía en que me diera prisa pues no tardarían en llegar los demás.
Suspiré y mientras mi amiga se iba a ver a su novio me cambié el mono por unos vaqueros y un top de brillantes que me había prestado Vega.
Ella se había vestido con una falda de tubo negra y una blusa de leopardo.
Salí en busca de mis amigos y me los encontré enrollándose en el sofá.
Negué con la cabeza y decidí ir al servicio mientras.
¡No quería estar de sujetavelas!
Cuando volví al salón Connor ya había llegado.
-Hola de nuevo, Lana.-Me sonrió.
-Hola Connor.-Le devolví la sonrisa.
Nos quedamos mirándonos hasta que el timbre sonó y mi amiga fue a abrir.
Blake, Joel y Miranda también estaban listos así que nos despedimos de los padres de Vega y fuimos hacia los coches.
Como eramos muchos nos dividimos en Roy, Vega, Connor y yo que montamos en el coche del primero y el resto montaron en el de Miranda.
Llegamos a la discoteca en la que estuvimos la otra vez, pedimos cervezas para todos y empezamos a bailar, bueno más bien solo las chicas pues ya sabéis...estos chicos eran demasiado sosos.
(***)
-Vega, mi amor, lo siento pero ya estoy muerta...creo que me voy a ir a casa ya.
-¡Nooo! Por favor...un poquito más...-Me puso pucheros.
Negué con la cabeza y ella dejó de insistir pues sabía que me podía llegar a enfadar con ella si lo hacía.
-¿Cómo vas a volver a casa?
-Cogeré un taxi.
-¿Qué pasa?-Me preguntó Connor al oído.
-Me voy ya.
-¿Sola?
-Sí, cogeré un taxi.
-Te acompaño entonces, yo también me quiero ir.
-No hace falta.
-Sí hace falta.-Me sonrió.
Terminé aceptando así que nos despedimos de todos y vi como Miranda se nos quedaba mirando.
<<¿Qué la pasaba conmigo? Si luego era bien maja cuando estábamos a solas...>>
Salimos del local y el jardinero llamó a un taxi.
-Tardará diez minutos o así me han dicho.
Asentí con la cabeza.
Nos quedamos en silencio, bueno, mejor dicho se oía solo el bullicio de los grupos que estaban a fuera hablando, fumando y riendo.
-¿Qué tal te lo has pasado?
-Muy bien, ¿y tú?
-Muy bien también.
-Me alegro.
-Y yo.-Me sonrió.
-Gracias por querer acompañarme.
-Gracias las que tú tienes.-Me guiñó un ojo.
Reí.
-Sois muy buenos.-Admití con las mejillas rojas.
-¿Quiénes?
-Tú y tu banda.
-Gracias.-No dejaba de sonreír.-¿Te gusta el rock?
-Bueno...no es que me encante, pero para un rato sí.
Él rió.
-Hacía mucho que no tocábamos con público.
-Ya, ya me lo dijo Roy que vuestros compañeros andan ajetreados.
-Sí, Laia y Max son esposos y tienen un hijo del que cuidar, a parte de que con sus trabajos apenas tienen tiempo...
-¡Vaya!-Me sorprendí.-¿Cuántos años tiene su hijo?
-Tiene 8 meses y llevan casados un año, fue inesperado.
-Pero...son muy jóvenes, ¿no?
-Sí, pero son muy felices y se nota que están muy enamorados.
-Ya, bueno.
-Aunque yo estuviera enamorado de una persona no me casaría tan pronto...querría disfrutar primero, pero nunca digas nunca.
-Eso es verdad.
Hablamos un rato más sobre la banda hasta que el taxi apareció.
Connor abrió la puerta y me dejó pasar tal y como el caballero que parecía ser.
Le di las gracias con una sonrisa y dije mi dirección al conductor.
Veinte minutos después llegamos a mi casa.
-Gracias de nuevo.
-No hay de que, ya te lo he dicho.-Me sonrió.
-Sí hay de qué, hay que ser agradecidos.
-En ese caso gracias a ti.
-¿Por qué?
-Por ser tan increíble.
Me ruboricé al instante e intenté esconderme entre mi pelo.
-¡No te escondas!-Dijo apartándome el pelo y levantando mi cara.-Eres preciosa.
Sentí más calor aún.
-Gr...gracias...
Nuestros ojos se conectaron y en silencio me perdí en su mirada.
Me moría por probar sus labios y parecía que él tenía el mismo pensamiento pues empezaba a acercarse a mí mientras llevaba sus manos a mi cintura.
Sentí cosquillitas recorrer mi cuerpo ante su contacto y sin dejar de perderme en el café de sus ojos me iba acercando.
Después cerramos los ojos y por fin sentí sus labios contra los míos.
¡Me estaba besando! ¡El chico que me empezaba a gustar me estaba besando!
Quise disfrutar del beso que duró ¿un minuto? ¿dos? ¿más?
No lo sé, pero me encantaba sentir como nuestras lenguas jugaban juntas.
Me quedaba ya sin aire por lo que me separé y nos miramos de nuevo a los ojos mientras sonreíamos como bobos.
-¡Wow!-Exclamé en un hilo de voz.
-Ha sido alucinante.
Asentí.
-Me moría de ganas por besarte.-Me confesó con una sonrisa más grande aún.
-Yo...también.-Admití roja como un tomate.
-Pero si me dijiste que...
-Lo sé...olvídalo.
-¿Quieres que olvide nuestro beso?-Abrió los ojos.
-¡NOO! Me refiero a lo que te dije.
-Ah,¡qué susto!-Rió.
-¿Sabes? Sufrí mucho cuando...
-Shh.-Me interrumpió.-No estropees el momento.-Me acarició la cara antes de volverme a besar.
Continuamos besándonos durante unos minutos más hasta que vi la hora y decidí irme a casa.
-Buenas noches princesa.-Me sonrió.-Que descanses y sueñes conmigo.
-Buenas noches jardinero.-Reí.-Tú también.
Él no se fue hasta que se aseguró de que estaba sana y salva en casa.
Feliz me fui a mi dormitorio donde intenté dormir, pero no podía evitar pensar en todo lo que acababa de suceder.
¡Había besado a mi jardinero! 
No me lo podía creer aún.

martes, 7 de julio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XVIII

-¡Ven, vamos a cantar una canción!-Dijo Vega agarrándome del brazo para llevarme con ella al escenario.
La música empezó a sonar y cantamos a pleno pulmón nuestra canción: 'Un año' de Sebastián Yatra.
Aunque esa canción hablaba de amor entre una pareja en un principio nos representaba mucho pues no solíamos vernos mucho y pasase el tiempo que pasara nuestra amistad seguía cada vez más fuerte.
-Puede que el tiempo nos aleje otra vez sin saber donde estés, pero el amor es más fuerte.-Cantaba mi morena.
-Oh, oh, oh.-Seguí cantando a coro con ella mientras sonreíamos cuando nuestros ojos se cruzaban.
Al acabar la canción todo el mundo aplaudía con fuerza.
-¡Muchas gracias a todooos!-Habló mi amiga por el micrófono antes de que nos bajaramos de la tarima.
Detrás de allí se encontraba Roy que me hizo la señal para que la distrajera un rato.
-¿Me acompañas al baño, por favor?
-Claro.
Entramos dentro de la casa mientras Roy y su banda se preparaban para regalarle una canción compuesta por su novio.
-¿Has hablado con Connor?
-Sí, un ratillo.
-¿Y qué tal?-Me sonrió pícaramente.
-¿En serio? ¿Ya estás?
-¿Ya estoy cómo?
-No te hagas la loca ahora...¡Nos conocemos desde enanas!
Ella rió y me pidió perdón antes de que entrase al servicio.
-Entra tú también.
-¿Por qué? ¿A caso no sabes mear sola y te tengo que sostener como cuándo eramos pequeñas?
-¡Claro que no! Pero...em...-Intentaba pensar alguna excusa.-¡Necesito un tampón! Se me olvidaron en casa.
-Pero si sabes donde están perfectamente.
-Se me ha olvidado.
Mi amiga se me quedó mirando con una expresión rara.
-¿Qué estás tramando?
-¿Yo? Nada.-Me concentré en no mover mis manos hacia mi pelo.
Ella no apartaba la mirada de mis manos y mi pelo en silencio.
-¿Entonces para qué quieres que entre contigo?
-¡Por favor! Que me estoy meando.
-Vale.-Resopló y cerró la puerta después de entrar.
<<¡Bien! Lo había conseguido!>>
-Ya que estoy voy a mear yo también.
-Vale.
Cuando estuvimos listas salimos de allí y sin que se diera cuenta miré hacia el exterior para comprobar que estaba todo listo.
Sin embargo, aún quedaban por poner algunos cables.
-Eh...¡Espera!-La detuve antes de que saliera al jardín.
-¿Qué pasa?
-Quiero darte mi regalo...a solas.
-¿No pueden verlo los demás?
-Sí, pero...no me aguanto las ganas y quiero dártelo ya.
-Pero mis invitados me están esperando.-Se quejó.
-Por favor...-Le puse pucheros.
-¡Está bien!
Aplaudí mentalmente y fuimos a la habitación de invitados donde horas antes había escondido mi regalo.
Ella cerró los ojos como la pedí y la llevé hasta la cama donde se sentó, le puse mi obsequio en sus piernas y le mandé abrir los ojos.
Empezó a abrir rápidamente el envoltorio rojo con corazones y se encontró con una caja negra decorada con un gran lazo azul de brillantes, quitó el lazo y la tapa y las paredes de la caja se abrieron dejando ver algunas fotos nuestras y frases.
En el medio de la caja había otra caja más pequeña, cuyas paredes también se abrían.
Estas contenían esta vez chocolatinas y en el medio había un osito de peluche con una camiseta donde aparecía una foto nuestra.
-¡Wow, me encanta! ¡Gracias, mil gracias!-Dijo con lágrimas en los ojos.
-¡No hay de qué!-La abracé.
-Es el mejor regalo.-Sonrió.
-El mejor regalo para la mejor chica del mundo.
-¡Calla que se me va a correr el rímel con tanta lágrima!
Reímos.
-Pues eso lo arreglo de un momento, quédate aquí.-La mandé.
Así a lo tonto había ganado el suficiente tiempo para que a fuera estuviera todo preparado cuando saliéramos.
La quité el maquillaje destrozado y le volví a maquillar en menos de cinco minutos.
-¿Ya podemos salir al jardín o tienes que entretenerme más tiempo?
-¿De qué me hablas?
-¡Sé que algo tramáis todos! Me has pedido que haga todo esto para que preparen algo fuera, ¿verdad?
Negué con la cabeza.
Pero cuando me quise dar cuenta Vega ya estaba saliendo al jardín.
-¡Espera!-Grité.
Seguro que la había fastidiado y todavía no estaba todo listo.
Me equivoqué.
En el escenario Roy, Connor, una chica con mechas rojas y otro chico estaban ya con sus instrumentos esperando a que la cumpleañera apareciera.
-¿Qué...? ¿Qué está pasando?-Me preguntó cuando llegué a su lado.-¿Quiénes son ellos?
-Tú calla y escucha.-Levanté mi dedo pulgar para decirle a la banda que ya podían empezar.
-¡Vega, quería hacerte algo especial por tu cumpleaños así que te hice esta preciosa canción! Espero que te guste.-Habló su novio.-¡Ven aquí!-Señaló una silla que se encontraba en el centro del escenario.
En seguida mi amiga subió y yo me acerqué algo más.
El batería dio tres toques a sus baquetas y la música empezó a sonar.
Se me hacía raro escuchar a esa banda cantar una balada y no una canción de rock. 
¿O era una mezcla de ambas?
Había escuchado alguna canción de ellos a través del móvil de mi amigo Roy y sabía que eran muy buenos.
¡Ojalá algún día se hicieran famosos!
Sonreí viendo como mi amiga intentaba contener las lágrimas y sonreía mientras su novio le cantaba de cerca la canción que le había compuesto durante estos meses atrás.
Os preguntaréis que desde cuando sabía que Connor pertenecía a la banda, pues bien...lo supe unos días antes del cumpleaños cuando Roy me había contado el plan.
Me sentía muy feliz por mi amiga pues ella había encontrado un gran chico y se veían muy enamorados.
En ese momento sentí cierta melancolía al pensar en el amor... En parte echaba de menos tener a alguien con el que compartir mi día a día.
Suspiré e intenté borrar esos pensamientos de la cabeza pero cuando Connor me miró y sonrió mientras me guiñaba un ojo me di cuenta de que empezaba a sentir algo más por él que simple atracción.
Negué mentalmente, ¡no quería que me rompieran el corazón!
<<¡Tengo que hacer algo para dejar de sentir esto! No es posible...>>
-¡Qué felices se les ve juntos!-Interrumpió mis pensamientos una voz masculina.
-Sí.
-Si dejaras de pensar en el pasado quizá podrías verte así tú también.
-¿Ah sí? ¿Contigo?-Levanté una ceja.
Él rió.
-No tranquila, ya he aceptado que tú no me ves más que como un amigo.-Suspiró el castaño de ojos verdes.
-Gracias, Blake.-Le sonreí aliviada.
-Además ahora estoy conociendo a una chica.-Me sonrió.
-¿Ah sí? ¿Quién?
-Miranda Wilson.-Dirigió su mirada hacia ella.
Abrí bien los ojos.
¡Esa respuesta no me la esperaba! ¿Entonces por qué me fulminaba con la mirada cada vez que me veía hablando con Connor? 
Esperaba que hubieran sido imaginaciones mías pues no quería que rompieran el corazón a mi amigo.
Yo lo hice sin querer y me sentía mal por ello, y ya era hora de que alguien le diera su amor y lo cuidara como se merecía.

domingo, 5 de julio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XVII

La luz natural entró por mi ventana después de que mi madre hubiera abierto las persianas y retirado las cortinas.
-¡Venga arriba cariño! Tu amiga y su familia nos espera.
Viviana lucía una gran sonrisa, una que hacía años que no veía.
<<¿Qué es lo que la había puesto tan contenta? >>
Me encogí de hombros mentalmente y me desperecé lo antes posible.
Salí de mi cama y tras dar un beso de buenos días a mi madre abrí mi armario, busqué algo cómodo y fui a darme una ducha antes de desayunar.
-Joel recuerda que a las 12 tenéis que estar los tres allí vestidos y todo. ¡No tardes en despertar a los pequeños o no comerán después!-Dijo mi madre una vez listas para ir a ayudar a la familia Scott.
-¡Sí mamá! Tranquila que seremos puntuales.
-Eso espero hijo.-Le dio un beso en la mejilla a modo de despedida mientras que yo le hice el  típico gesto con la mano.
(***)
-¡Felicidadeeeees!-Grité despertando a la loca de Vega.
-Cinco min...-Empezó a decir antes de reaccionar.-Espera...¡Hoy es mi cumpleaños!-Abrió bien los ojos.-¿Lana? ¡LANA!-Se lanzó a mis brazos.
-¡Felices veintiuno, pequeñaja!-La estrujé y llené de besos.
-¡Muchas gracias nena!-Me sonrió.-¿Qué me vas a regalar?
-¡Una cachaba! Estás muy mayor ya, ¿eh?-Reí.
-¡Oye!-Me lanzó un cojín.
-Sí oigo, no como tú.
Me asesinó con la mirada antes de ver mis "pintas".
-¡No, así no puedes estar en mi cumpleaños!
-Tranquila...Sabes que esto me lo he puesto para preparar la decoración pero lo que me pondré para la fiesta lo traje ayer, ¿recuerdas?
-¡Es verdad! Está en la habitación de invitados junto a mi vestido.-Sonrió.-¡Va a ser una fiesta genial!
-Desde luego.-Sonreí.
-¿Vamos a desayunar y luego ayudamos con los preparativos?
-No hace falta que bajemos.-Señalé la bandeja que había en su escritorio.
-¡Me has traído el desayuno! ¡Eres la mejooor!-Me abrazó de nuevo.
-Lo sé.-Tiré mi pelo hacia atrás haciendo un gesto de chulería.
Las dos reímos y empezamos a zampar los bollos de chocolate, tostadas y el zumo que le había preparado unos minutos antes de despertarla.
Una vez que se puso ropa cómoda bajamos al jardín y ayudamos con todos los preparativos.
Después de una hora y media fuimos a ponernos guapas pues a las 12.30 ya iban a llegar los familiares y amigos de Vega, aunque mis hermanos iban a llegar media hora antes como bien recordó mi madre a mi mellizo antes de marcharnos de casa.
Al final yo me puse un mono del mismo color que el vestido de mi mejor amiga tras que ella insistiera en ir a juego.
Justo cuando terminamos de maquillarnos Roy llegó junto a su familia, incluidos Connor que lucía tan bello con su camisa blanca y esos vaqueros negros.
Mientras felicitaban a mi mejor amiga no pude evitar fijarme en como Miranda me fulminaba con los ojos cuando le sonreía a Connor.
En ese momento me recordó las miraditas de aquella noche de fiesta y volvió aquella pregunta que me hice ese día. 
<<¿A caso a Miranda le gustaba mi jardinero?>>
Intenté no darle muchas vueltas pues él a mí no me gustaba, no tenía porque importarme si la hermana de Roy estaba detrás de él.
Sin embargo sentía algo extraño en mi cuerpo.
Los saludé a todos una vez tiraron de las orejas a la cumpleañera y me disculpé para ir a ver si mi madre necesitaba ayuda.
Pero una mano me detuvo, era Connor que me miraba con una gran sonrisa.
-¿A caso estás huyendo de mí?
-¿Qué? Yo...no.-Dije metiendo mi pelo detrás de la oreja.-Solo iba...a ayudar a mi madre.
-¿A tu madre? ¿A beberse el agua?-Dijo mirando en su dirección.
Me encogí de hombros sin decir nada.
-¿Estás bien conmigo? A penas hemos hablado mucho estas semanas...
-Sí, solo que he estado ocupada preparándome para la beca de baile.
-¿Beca de baile? ¿Y eso? No me lo habías contado.
-Es que aún no lo sabe casi nadie, solo Vega.-Me encogí de hombros.-Bueno y mi amigo Eliot que fue quien me lo propuso.
-¿Eliot?-Me pareció notar cierto tono de celos en su voz.
-Sí, fuimos compañeros en el grado de infantil, él trabaja dando clases en una academia y hace poco me contó que podría optar por una beca si quisiera.
-¡Eso es genial!-Me sonrió.
Aunque no sé si la sonrisa era del todo cierta.
-¡Sí! Ojalá me la dieran porque yo no podría permitirme pagar ese pastizal que cuesta cada curso.
-Seguro que lo conseguirás.
-Eso espero.-Sonreí.
(***)
Una vez que todos los invitados llegaron la fiesta comenzó.
En un escenario improvisado donde se situaba una pantalla blanca y un proyector empezaron a salir imágenes de Vega desde bebé hasta ahora mientras de fondo sonaban ciertas canciones que habían marcado la vida de mi amiga.
Ella lloraba de la emoción y cuando el vídeo comenzó nos abrazó uno por uno a sus padres, su novio y a mí, al resto les lanzó besos imaginarios pues eran bastantes invitados como para ir uno por uno otra vez.
A continuación ella nos agradeció el haber asistido a su cumpleaños y dio comienzo a la comida que sus padres habían encargado a un servicio de catering.
Nos sentamos todos en dos mesas blancas alargadas que estaban en el centro del jardín; en una se sentaron todos los familiares junto a Vega y en otra nos sentamos los amigos.
Yo estaba situada entre Axel y Hera mientras que en frente tenía a mi madre, que estaba a la derecha de Joel y a su otro lado estaba situado Gus, el padre de Roy, quien no paraba de hacerla reír lo cual pasé por alto al principio, pero con el tiempo me empezó a extrañar.
Cuando todos terminamos de comer empezó la hora del karaoke.
Aproveché aquel momento para preguntarle algo a mi mellizo.
-¿Has notado tú también lo feliz que lleva todo el día?
-No solo hoy, sino que desde el lunes lleva así.
-¿Desde el lunes?
Intenté recordar aquel día y si pasó algo especial para que se sintiera así pero no encontraba nada.
-¿Y has visto lo bien que se llevaba con ese señor que estaba a su lado?-Comentó Joel.
-¡Pensé que me estaba volviendo loca! 
-¿Se conocían de algo antes de que empezara a trabajar en el cobertizo?
-Sí, de cuando me llevaba a los cumpleaños de Roy cuando era pequeña, pero creo que no han vuelto a tener contacto desde que dejé de asistir.
-Entonces, ¿cómo es que estaban así?
-No lo sé...