lunes, 10 de agosto de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XXVII

 -¿Connor? ¿Lana? Pensábamos que estaríais en tu casa.

-En un principio fuimos allí pero luego vinimos aquí.-Respondió Connor.
Yo miraba a la pareja que se encontraba delante de nosotros, seria y sin decir nada, al igual que la chica me miraba a mí de la misma forma.
-¿Podéis dejar a un lado vuestro orgullo y abrazaros?-Preguntó Roy.
Di un paso al frente dispuesta a dar mi brazo a torcer pero mi amiga seguía en el sitio.
Ambos chicos suspiraron, nos abrazaron a la cintura y nos juntaron como si fuéramos dos muñecas.
Escuché una risita de mi mejor amiga que se me contagió y dejando la rigidez que tenían mis brazos la abracé con fuerza.
-Lo siento muchísimo pequeña, sé que no eres una egoísta y que tú tenías razón.
-Yo también lo siento por haberme ido de esa forma.
Entre lágrimas nos dimos las paces y sonreímos al fin.
-¡Roy!-Exclamé pegándole un pequeño susto.- Te necesitamos para averiguar qué es lo que trama tu hermana.
-Tranquila, ya sabemos toda la verdad. Venimos de hablar con ella.-Confesó Vega.
Abrí bien los ojos y mandé callar a todos para escuchar lo que me tenían que contar.
-Blake y ella están empezando a salir, y tu hermano simplemente estaba haciendo de celestina.
Los miré atónitos.
¡Me esperaba todo menos esa respuesta!
Negué con la cabeza haciendo resoplar a los tres.
-No me lo creo, hay algo que no me cuadra aquí. 
-¿Por qué?
-No lo sé, pero esa respuesta no me convence, no creo que os haya dicho la verdad porque tú estabas allí.-Señalé a mi morena.-Tendrás que hablar con ella a solas, al igual que haré yo con mi hermano.-Me dirigí esta vez a Roy.
-Lana...yo creo a mi hermana pues ha recibido la misma educación que Noel y yo, y sabemos que no hay que engañar a nuestra pareja.
-¡Os digo que miente! Por favor, ayudadme a averiguarlo, no quiero que ni Joel ni Blake salgan dañados...
-Pero cariño, si fuera así, ¿entonces por qué cuando nos encontramos a tu hermano estaba con Blake y no con Miranda como tu madre dijo?
-No sé, quizá Blake lo llamó y se deshizo rápidamente de ella.
Tres pares de ojos no paraban de mirarme en silencio y con una expresión completamente serios.
¡No me creían!
Las personas en las que más confiaba pensaban que estaba loca o algo por el estilo.
¡Pero yo iba a averiguar la verdad! Con o sin su ayuda.
Furiosa fui hacia la entrada, recogí mi mochila y decidida abrí la puerta para irme lejos de esos traidores.
-¡Lana espera!-Vino Connor detrás de mí.-Para, por favor.-Me agarró del brazo.
-¿Qué quieres? Me has dejado claro en qué lado estás.
-Cielo, no estoy de ningún lado. Solo que creo que...
-¿Qué estoy loca? ¿Qué soy yo la que miente? ¡Te juro por lo que más quiero que ocultan algo más! 
-Ey, tranquila mi niña.-Me abrazó.
Me descontrolé en un llanto.
Cuando me calmé algo me quitó la mochila de nuevo y me llevó con nuestros amigos y entre los tres terminaron convenciéndome de que debía creer en lo que les había dicho Miranda.
Para distraernos decidimos poner una película y llamar al Burguer King para que nos trajeran la cena a casa de los Wilson-Wayne.
Y así entre risas pasamos el resto del día antes de que los chicos nos acompañaran a nuestras casas.
(***)
La semana siguiente me dediqué a ensayar para la beca de baile mientras cuidaba de mis hermanos pequeños con ayuda de mi novio y mis amigos, que me habían ido a visitar.
El tema de la nueva pareja seguía rondando en mi mente dejándome aún con la duda de si realmente era como la chica dijo, o si ocultaba algo, pero no quise mencionárselo a nadie.
Eliot también vino una tarde a ver como progresaba y por fin decidió que era hora de preparar la coreografía que mostraría unas semanas después para adentrarme en la academia de baile.
Y mi madre cada vez estaba más contenta con el cambio de trabajo, pues a pesar de que cuando estaba de tarde no nos veía a penas, disfrutaba al máximo las otras semanas y los fines de semana.
De esta forma sentía como los pequeños de la casa crecían ahora aún más felices pues por fin tenían una figura materna que les guiaría y educaría de la mejor forma posible.
Gus Wilson empezó también a formar parte de nuestras vidas, sobre todo los fines de semana que, o bien venía a nuestra casa o bien nos invitaba a la suya.
Él estaba haciendo feliz a mi madre como hacía años que no la veía y presentía que de un momento a otro podría convertirse en nuestro padrastro.
¡Seguro que ya tenía elegido el anillo para pedirle matrimonio a Viviana!
Sin embargo, ese día no llegaba y me apenaba un poco pues yo comenzaba a cogerle cariño y se comportaba como un padre de verdad con todos nosotros.
Mi amistad con Vega seguía igual o mucho mejor que siempre, sin importar aquella pelea que llegamos a tener, e incluso me uní más aún a Roy, quién siempre había sido mi amigo pero con los años nos distanciamos un poco.
Mi relación con Connor cada vez iba mejor y se hacía más notable.
Es más todos lo sabían a pesar de que se hacían los locos.
Ya no era un secreto que había florecido un amor entre mi jardinero y yo, al igual que las semillas que habíamos plantado semanas atrás empezaban a crecer.
Y eso hacía muy felices a todos, incluso a mi mellizo, a pesar de que lo amenazaba con dejarle sin herencia si me hacía daño.
Sin embargo, las veces que Blake y Miranda habían aparecido por casa se habían mostrado algo más fríos y serios al vernos a Connor y a mí, sembrando más dudas en mi mente, aunque intentara dejarlo de lado.


EL SECRETO DE MI JARDÍN XXVI

 Por un momento pensaba que mi novio se había convertido en un fantasma o un papel por lo pálido que se había quedado, pero cuando vi que se movía me relajé un poco.

-Entiendo que le quiera proteger, pero no tiene la razón ni mucho menos. Blake debe saber la verdad, pero tampoco lo sabemos a ciencia cierta lo que de verdad ocurre entre tu hermano y ella, ¿y si hablas con Joel? Seguro que puede aclararte las cosas...
-Pero...¿Y si mi hermano está al corriente y no es como todos pensamos? Lo quiero mucho pero no deja de ser un chico y...
-¿Y qué? Por esa idea entonces yo podría ponerte los cuernos como tú dices, ¿no?

¡Genial, lo que me faltaba! Que ahora mi novio pensara así...
Resoplé y recordé lo que hablé unas semanas antes con mi madre.
¡Ya bastaba de enfadarme con todo el mundo!
-Perdón por decir eso, amor, no pienso así solo que...
-Lo sé, tu pasado hace que sientas esas inseguridades.-Dijo serio pero a la vez más relajado.
-Exacto...y quiero cambiarlo, de verdad que quiero pero no puedo evitarlo.
-Yo te ayudaré a hacer que te sientas más segura de ti misma.-Sonrió por fin.
-Gracias, de verdad. ¡Eres el mejor!-Sonreí y lo besé.
-¡Y tú la mejor!-Me abrazó.- Y ahora vamos a tu casa y hablemos con tu hermano, ¿vale?
Asentí con la cabeza dispuesta a descubrir la verdad.
Pero cuando llegamos a mi casa mi mellizo no estaba y según mi madre había ido con una amiga.
-¿Sabes cómo se llama esa amiga?
-Estuvo en la fiesta de cumpleaños de Vega, pero no me acuerdo de su nombre.
-¿Miranda?-Pregunté en un hilo de voz.
-¡Sí, eso!
-¿Estás segura, mamá? 
-Sí, y ahora que lo pienso es la hija de Gus, estoy segurísima que sí.
Cuando mi madre me dijo eso mi temor aumentó por un momento, ¡Miranda era nuestra "hermanastra"! Así que si tuviera algo con Joel estarían metidos en problemas... ¡Aún más graves!
-¿Y sabes dónde han ido?
-No, ¿por qué tanta insistencia?
-Es que...
-Quería prestarle un disco de nuestra banda.-Habló mi novio.-Dijo que le gustaría escucharlo.
Mi madre asintió sonriendo.
-Pues dáselo a tu novia y ella se lo dará.
-Prefiero dejárselo a él directamente.
-¿Por qué?
-Mamá, deja de ser tan cotilla.-Interrumpí.
Justo en ese momento como por arte de magia el ruido de un motor sonó en frente de nuestra casa.
Miré a mi novio y sin decirle nada a mi madre salimos disparados a fuera.
Allí estaban Blake y Joel.
¿Y Miranda? ¿Qué hacía mi amigo con él? 
¡No entendía nada!
Suspiré.
-¡Hola parejita!-Saludó un Blake sonriente.
-Ho...hola.-Le devolví la sonrisa.
-Siento no haberme despedido antes en la piscina de vosotros, pero Miranda tenía un compromiso y llegaba ya tarde.
Asentí.
Nos quedamos en silencio.
-¿Queríais algo?-Preguntó mi hermano.
-No, nosotros nos íbamos ya.-Contestó Connor.
-¡Cuídamela, ¿eh?!
Mi chico asintió y empezamos a caminar tras despedirnos de ellos.

(***)
Connor y yo nos pasamos el resto de la tarde dando vueltas por las calles de Bristol hasta que empecé a sentir que mis piernas iban a fallar.
-Vamos a mi casa y así descansas, estás muy cansada y lo necesitas.
-¿Y si Roy y Vega están allí? ¡No quiero verla!
-Cielo...sois mejores amigas, ¿de verdad vas a dejar que tu orgullo impida que hables con ella? Sé que se ha pasado, pero también sé que te quiere mucho y que estará dispuesta a pedirte perdón. Entre las dos podéis buscar una solución.
Además Roy es el hermano de Miranda, y aunque no sepa mucho, puede ayudaros a averiguar la verdad.
-Quizá tengas razón.
-Por supuesto que la tengo, así que vamos a ver qué pasa.
Asentí con una pequeña sonrisa en los labios y me dejé guiar por él hasta su casa.
Sin embargo cuando llegamos no había nadie.
-Mejor así podré cuidarte y mimarte como lo mereces.-Me sonrió.-Pasamos poco tiempo a solas y hay que aprovechar.
-¡Ay, te como!-Le di un beso pequeño en los labios antes de que él me quitara la mochila y la dejara junto a la suya en la entrada.
Me cogió como un bebé en brazos y mientras me sujetaba del culo me besaba con pasión.
Así fuimos avanzando hasta el sofá blanco que estaba en el medio de la sala de estar.
Me tumbó en este quedando él encima mío sin parar de besarme y acariciar todo mi cuerpo.
Cuando no me quedaba más aire me separé y sonreí a un milímetro de sus labios.
-¿Me das un vaso de agua?
-¡Por supuesto! ¿Algo más desea la señorita?-Dijo levantándose.
-Pues...-Medité la pregunta durante unos segundos.-Deseo que me llenes de besos, abrazos y caricias cuando regreses.
Él asintió regalándome una bonita sonrisa, esa que tantas veces me dejaba embobada y me enamoraba cada día más.
Cuando regresó con un vaso grande lleno de agua y me lo bebí ataqué su boca con ansias provocando una pequeña risa en él.
-¡Sí que tenías ganas de besarme!
-Muchas.-Me sonrojé.
Los besos cada vez fueron menos lentos y más salvajes, a la vez que nuestras caricias ya no solo rondaban por los brazos o espaldas, sino que viajaban a nuestros traseros, e incluso a mis pechos.
Él abandonó mis labios para bajar a mi cuello provocando en mí mil cosquilleos que iban aumentando al igual que la temperatura de mi cuerpo.
Nuestras camisetas desparecieron de un momento a otro en aquel rincón de la casa mientras seguíamos dejándonos llevar por la pasión del momento.
Los besos pasaron a mordiscos y lametazos, y el silencio se llenó de pequeños gemidos.
Sin embargo, no era el momento ni el lugar adecuados porque el sonido de la puerta nos asustó y rápidamente buscamos nuestras prendas de arriba.
¡No sé cómo no nos pillaron!
Unos pasos se acercaban mientras nosotros seguíamos en busca de las camisetas.
¿Dónde se podían haber escondido si el salón estaba perfectamente recogido?


EL SECRETO DE MI JARDÍN XXV

 Llegó el sábado y como mi mejor amiga nos había dicho dos días antes, Roy y ella nos esperaban a Connor y a mí para ir a dar una vuelta.

Sin embargo, cambiaron los planes, íbamos a ir a una piscina.

Por una parte me pareció buena idea pues me encantaba pasarme las horas nadando y aunque el verano había empezado hacia una semana aún no habíamos ido, pero por otra parte me daba vergüenza pues mi novio me iba a ver en bikini.

-¡Qué tonta eres! Si el otro día en tu casa ya te vio.-Decía mi amiga entre carcajadas mientras entrábamos por los vestuarios femeninos.

-Ya, pero...

-Mira, tú estás muy buena y seguro que se le caerá la baba en cuanto te vea en paños menores.-Sonrió.-Además, ¿no fue así como te vio el primer día?

-Así no, tenía una camiseta aunque pantalones no...-Me sonrojé al recordar el día que nos conocimos.

-Pues eso, que ya te ha visto casi desnuda, no va a pasar nada.

Suspiré e intenté dejar de pensarlo.

Total ya no tenía otra salida.

Cuando salimos hacia la explanada de la piscina esperamos a que nuestros novios salieran por los vestuarios masculinos.

Decidimos entre los cuatro en que zona ponernos y pusimos nuestras cosas antes de ir al agua.

La tarde estaba siendo divertida entre carreras, salpicarnos y jugar, pero cuando volvimos a las toallas mi amiga y yo nos quedamos perplejas.

¡Al lado nuestro estaban Blake y Miranda!

Nos saludaron alegremente mientras que nosotras no salíamos de nuestro asombro y más cuando la parejita se dieron un pico.

-Hermanita, ¡qué callado te lo tenías!-Dijo Roy con una sonrisa.

-Es que ya sabes como soy de discreta.-Contestó ella.

-¿Te pasa algo?-Susurró mi novio sacándome del trance.

-Eh...no.-Sonreí y le di la mano por instinto.

Noté como Miranda nos fulminaba con la mirada y Blake se puso serio.

<<¿Qué es lo que estaba pasando?>>

Decidí dejar el mundo de mis pensamientos y actuar como si no pasara nada.

-¿Podemos hablar un momento?-Preguntó Vega a su hermano.-A solas.

-Claro.

Se alejaron de nosotros mientras Roy charlaba con su hermana.

¿A caso mi amiga le estaba contando lo que pasó en mi casa? 

No quería que mi amigo sufriera, pero mejor que lo supiera cuanto antes.

-¿Quieres ir a por un helado?-Me sonrió mi novio.

-Vale.-Sonreí.

Cogió su cartera y fuimos hacia el bar de la piscina.

-¿Te pasa algo?

-No, tranquilo.

-¿Estás segura? Desde que nos hemos encontrado con Miranda parece que estás tensa. ¿Ha ocurrido algo que yo no sepa?

-Tranquilo amor, solo que no me lo esperaba.

-Has...dicho...amor...-Sonrió sonrojado.

Me ruboricé yo también.

¡Hacía mucho que esa palabra no salía de mi boca hacia un chico!

Mi novio me dio un pico, pero no me fue suficiente así que puse mis brazos al rededor de su cuello y lo besé.

-Lana yo...-Empezó a decir.

-¿Qué desean?-Preguntó la camarera mirando con una sonrisa a Connor.

La fulminé con la mirada al ver que no le quitaba ojo.

-Dos calipos de limón.-Respondí con una sonrisa falsa.

Cuando pagamos volvimos con los demás y por suerte Blake y Miranda ya no estaban.

-¿Y los demás?

-Se han tenido que ir.-Respondió Roy.

-Ah.

Miré a mi amiga y noté que andaba algo preocupada pero al preguntarla si le pasaba algo me evadía con un 'estoy bien'.

¿De qué habrían hablado los hermanos Scott? 

En cuanto estuviera a solas con ella le sonsacaría la información.

¡Quería saber lo que estaba pasando!

Pero en toda la tarde nuestros novios no se separaron de nosotras así que tuve que ser paciente.
Sin embargo, cuando fuimos a los vestuarios para cambiarnos aproveché para preguntarle lo que tanto deseaba saber.
-Están...juntos.
-¿QUÉ? Pero si el otro día...
-Lo sé, Lana, yo también lo vi. Y no entiendo nada...
-¿Le has contado que los viste?
-No, él parecía feliz y no quería confesarle algo que no sé qué es del todo cierto.
-¿Cómo que no sabes que es? ¡Vega Scott lo viste con tus propios ojos! ¡Incluso se escuchaban sus gemidos! 
-Pero...no quiero que mi hermano sufra otra vez...¡Bastante le costó superarte!
La miré incrédula.
-¿Crees que yo estoy feliz con la idea de que su novia le está engañando con su mejor amigo?
-Sé que no, pero...quiero que sea feliz, y lo es. ¡No seas egoísta!
-¿EGOÍSTA YO? ¡PERO, ¿TE ESTÁS ESCUCHANDO?-Grité alterada.-Mira, será mejor que me vaya.-Dije recogiendo mis cosas y cambiándome a toda velocidad y salir de allí.
-Espera...
No me di la vuelta y seguí hasta el exterior de todo el recinto de la piscina.
Allí se encontraban los dos chicos, sonreí falsamente y le dije a Connor que me marchaba sola a casa.
-Espera, voy contigo cariño.-Dijo alcanzándome.-¿Qué ha pasado?
-No quiero hablar, necesito estar sola.
-Pero...
-Por favor.-Supliqué.
-Lo siento pero sola no te voy a dejar, si no quieres hablar está bien, iré a tu lado en silencio y te acompañaré a casa.
Asentí con la cabeza y seguí caminando a su lado.
Minutos después me calmé algo.
-Gracias.-Musité.
-¿Por qué?-Preguntó mi hermoso novio poniéndose en mi camino y parándome.
-Por haberte quedado conmigo aún queriendo estar sola.-Me lancé a sus brazos y comencé a llorar.
Él me acariciaba la cabeza y dejaba de vez en cuando algún beso mientras recitaba palabras bonitas para consolarme.
-Hemos discutido Vega y yo...creo que es la primera vez que me enfado tanto con ella...parecía que me echaba la culpa a mí.
-¿De qué?-Me miró preocupado.
-Me ha llamado egoísta por querer decirle a Blake la verdad.
-¿Blake? ¿Verdad? ¿De qué estás hablando?
-Sobre Miranda.
Connor levantó una ceja y me miró con expresión de no entender nada así que decidí contarle lo que días antes habíamos visto, no sin antes asegurarme de que no se lo diría a nadie.


EL SECRETO DE MI JARDÍN XXIV

 El jueves de aquella semana mi mejor amiga decidió pasar la tarde con mis hermanos y conmigo, ya que hoy no tenía que trabajar en la tienda de ropa. 

Estábamos todos tranquilos jugando a mímica cuando entró Joel junto a una chica.

Él tenía su tarde libre y decidió interrumpirnos con su presencia.

Lo fulminé con la mirada desde la distancia y él me sonrió.

Sin embargo cambié mi expresión por una anonadada al descubrir quien era su acompañante.

-¿Has visto lo mismo que yo?-Preguntó Vega.

Asentí sin dejar de mirar donde segundos antes había estado aquella rubia.

-Pe...pero...¿no estaba conociendo a tu hermano?

-¿A mi hermano?-Abrió bien los ojos.

-S...sí...en tu cumpleaños Blake me dijo que conoció a Miranda.

-¿Cómo es posible entonces que hoy esté con tu hermano? ¡Si ellos dos son amigos! No se quitarían a una chica por nada del mundo...¿verdad?

Me encogí de hombros sin entender nada.

La morena tenía razón, ellos eran amigos y no creo que compartieran la misma tía aunque fuera un simple lío.

Había algo que no me cuadraba...

-¿Qué pasa?-Preguntó Hera sacándonos del trance en el que nos habíamos metido.

-Nada, cariño. Sigamos jugando.-Respondió Vega con una sonrisa.

(***)

Después de los juegos de mesa decidimos salir un rato a tomar el sol pues el jardín ya estaba bastante arreglado y podíamos sacar unas tumbonas.

Mis hermanos podían disfrutar de su primer verano en el jardín de nuestra casa.

Cuando mi amiga y yo salimos en bikini noté como Connor no paraba de mirarme sin dejar de trabajar.

-Amiga, ¿has visto como te mira?

-¿Quién?

-Tus hermanos, ¿quién va a ser?

-¿Connor? ¡Bah, tonterías!-Me hice la loca aunque notaba como me sonrojaba.

-Espera...¿te habías dado cuenta y no me dices nada? ¿A caso hay algo que no sepa?

Iba a responder cuando el llanto de Axel nos interrumpió la conversación.

Me levanté de la tumbona rápidamente y fui hacia donde mi hermano se encontraba.

-¿Qué ha pasado?

-Se ha caído.-Respondió Hera.-Estábamos jugando al pilla-pilla y se cayó.

-¿Dónde te duele?

Pero mi hermano no respondía así que le pregunté varias zonas hasta que asintió.

Se había hecho una pequeña herida en la mano derecha.

-Ven, vamos a curarte.

Lo llevé al baño, saqué del botiquín lo necesario y le limpié y curé la herida antes de volver al jardín.

Cuando volví me sorprendí al ver que la loca de mi amiga estaba hablando sonriente con mi novio.

Axel se puso a jugar con Hera otra vez tan feliz y yo me acerqué hasta Connor y Vega.

-Hola guapa.-Me sonrió mi amiga de una manera extraña.-¿Ya has curado a Axel?

Asentí con la cabeza.

-¿Vosotros qué hacíais?

-Hablar.-Respondió mi chico.-Vega me estaba proponiendo salir a dar una vuelta con Roy, con ella y contigo.

-¿Y cuándo me lo ibas a contar a mí?-Miré a mi amiga.

-Ahora, aunque te iba a obligar si decías que no, al igual que a ti.-Ella miró esta vez al jardinero.

-¿Por qué?

-Porque a Roy y a mí nos gustaría pasar un día con nuestros mejores amigos.

-Yo...

-¡Tú nada Lana! Vienes y punto.-Volvió a sonreír al finalizar la frase y se fue hasta la tumbona.

Negué con la cabeza y tras sonreír al chico volví con mi mejor amiga.

-¿Desde cuándo?-Me preguntó cuando llegué a su vez.

-¿Desde cuándo qué?

-Te gusta y no me lo has dicho.

-¿Qué?-Me volví a sonrojar y metí mi pelo entre mis orejas.

-¡No me mientas! Se nota que te gusta mucho, ¿por qué no me lo has dicho?

-Yo...eh...es que...

Miraba a todos lados esperando que alguien me ayudara a escaparme, pero no había forma.

Debía afrontar y decirle la verdad completa.

Suspiré y abrí la boca para hablar pero en seguida me interrumpió.

-¿Estáis saliendo? No sé para que pregunto si ya sé la verdad. ¿Por qué no me lo has contado antes?-Me preguntó enfadada.

-¿Co...como...lo...sabes?

-Así que es verdad...¡No me lo esperaba de ti! Pensé que eramos mejores amigas, que nos lo contábamos todos.-Dijo levantándose.

-¡Vega espera!-La detuve.-Yo no quería que nada lo estropeara...ya sabes que he sufrido mucho con Adam y me ha costado dar el paso...pero lo hice y tenía miedo de que al contárselo se convirtiera solo en un sueño, que Connor desapareciera y...

Se quedó quieta mirándome de arriba a abajo, en silencio.

-Quería contártelo pero no sabía qué iba a pasar y...

-¿Y a tu hermana sí se lo cuentas?

-¿Qué?-Abrí los ojos y miré a Hera que estaba en ese momento abrazando a Axel.

Sonreí ante la escena hasta que recordé lo que me dijo días antes.

-No se lo dije...simplemente estábamos abrazados y nos pilló...le expliqué que eramos amigos y ella nos creyó. O eso pensaba.

Ella empezó a reír como una loca.

-¡No hacía falta que me dijeras tantos detalles! Pero gracias.-Me miró sonriente.-La verdad que me alegro de que al fin te hayas decidido a ser feliz.

-No se lo digas a nadie por fa...

-No lo haré pero...

-¿Pero?

-Tendrás que hacerlo tú, he visto como os miráis y sé que se siente muy afortunado de ser tu novio y el mundo debería saberlo. Porque sino alguna lagarta va a venir y te lo va a quitar.-Dijo mirando a lo alto.

Me giré para mirar lo que ella estaba viendo.

Miranda se encontraba asomada a la ventana de mi hermano sonriendo mientras miraba al jardinero.

-¡Corre y demuéstrale que es tuyo!-Me guiñó un ojo.

Asentí con una sonrisa y me acerqué a Connor que en ese momento estaba de espaldas arreglando las vallas.

Le di un toque en el hombro y cuando se giró le planté un buen beso.

-¡Alaaa!-Exclamaron mis hermanos desde lejos.

-¿Y esto?-Se sonrojó mi novio.

-Me apetecía besarte, no aguantaba más.-Sonreí.

-¿Y Vega?

-Ya lo sabe, ¿te acuerdas de lo que nos preguntó Hera el otro día?

Él asintió.

-Pues se ha chivado.

Reímos, él me agarró de la cintura y me besó de nuevo.

(***)

-¡Tenías que haberle visto la cara!-Reía mi amiga mientras comía su porción de pizza carbonara.-¡Salió echa una furia de la casa!

-¿En serio?

-¡Sí! Le has dado su merecido a mi cuñada.-Rió.

-Lo que no entiendo entonces es porque estaba con mi hermano y el otro día con el tuyo.

-Sé que es la hermana de mi novio y no debería decirlo pero...todo pinta de que quiere conseguirse a todos los chicos.

Reímos.

-¿Qué os hace gracia?-Apareció Connor sudando la gota gorda.

-Un chiste.-Respondí rápidamente.-¿Ya has terminado?

-¡Sí! Solo falta terminar un par de cosas mañana y habré acabado mi trabajo ya.

-¿Ya?-Le miré con ojos tristes.

-Sí, luego ya os encargaréis vosotros de regar las plantas, yo ya hice todo mi trabajo.

-Jooo...Entonces, ¿no te veré ya todas las tardes?
-En un principio no.

-Pero podréis quedar igualmente.-Se entrometió Vega.-Sois novios y tenéis que disfrutar de vuestro amor.

-Eso es verdad, aunque ya no trabaje aquí podré venir a visitarte igualmente.-Me abrazó por la espalda.

-¡Bien!-Sonreí.


martes, 21 de julio de 2020

EL SECRETO DE MI JARDÍN XXIII

Mi madre palideció al escuchar esas palabras.
-No...no hace falta que contestes...perdón por preguntar es que...
-Sí hace falta.-Me interrumpió de imprevisto.-Siento que es necesario que sepas la verdad.
<<¿Eso quería decir lo que estaba pensando? ¿Gus era el padre biológico de mi hermano menor?>>
-El padre de Axel como bien sabías no es el mismo que el tuyo.-Comenzó a relatar.-Hace tres años o incluso algo más tu padre empezó a ausentarse más en casa, a penas nos veíamos y yo empecé a cansarme, sin embargo lo seguía amando con locura y por eso intenté esperar a que la situación cambiara.
>> Un fin de semana en el que Joel y tú os habíais ido de excursión con vuestros amigos decidí llevar a Hera con Olivia, sabía que se pondría contenta y que a Samantha no le importaría. Necesitaba un tiempo para mí sola, para cuidarme y mimarme. Así que cuando estaba sola me pegué un baño largo con música de fondo, mi favorita.-Sonrió.-Iba todo bien, conseguí olvidarme de todos los males durante un par de horas hasta que me dio por mirar nuestro álbum de fotos y al llegar a ver las de la boda empecé a llorar. Sentía rabia y empecé a tirar cosas al suelo, poco después alguien llamó a la puerta. Abrí y me encontré al vecino pelirrojo y me pidió que dejara de hacer ruido. Me derrumbé en cuanto lo vi, él me consoló y sin darnos cuenta acabamos en la cama. Me sentí bien, feliz, hasta que la imagen de tu padre volvió a mi mente, lo eché y no quise saber nada más de aquel hombre.-Empezó a sollozar.
-Entonces...-empecé a decir pero sin saber como continuar.-¿No es Gus?
-¿Qué?-Se sorprendió.-Claro que no, cariño.-Rió.
Reí aliviada al saber que no era él, aunque una parte de mí quería que lo fuera, no sé por qué.
-¿Entonces cómo ocurrió todo con...Gus?
-Estas últimas semanas, el tenerlo cada tarde trabajando a sol y a sombra ha ayudado mucho.-Sonrió.-Vamos a dormir ya, que es tarde, deja de preguntar.
Reí y subimos cada una a su habitación.
(***)
El domingo lo pasamos como últimamente hacíamos ese día de la semana: la familia Sullivan al completo; feliz y disfrutando de cada uno de nosotros.
Cuando la nueva semana comenzó me sentía más contenta aún porque podría disfrutar de más tiempo al lado de mi novio.
¡Connor era mi novio! Y aún seguía sin creérmelo aún.
Mientras mis hermanos dormían la siesta mi chico y yo pasábamos el rato en el nuevo cobertizo llenándonos de amor y después salíamos a sembrar las tierras para que en un tiempo empezarán a crecer nuevos árboles y flores.
Hera apareció en el jardín sola justo cuando el castaño me estaba abrazando por detrás y diciéndome al oído lo guapa que me veía de jardinera.
-¿Qué hacéis? ¿Sois novios?-Preguntó con una sonrisilla.
Rápidamente me separé de mi pareja y me acerqué a ella.
-No...-Dije ruborizada.-¿Y Axel?
-Durmiendo todavía.-Se encogió de hombros.-¡No cambies de tema!-Se cruzó de brazos.
<<¡Qué lista era mi hermana! ¿Cómo crecía tan rápido?>>
-¿Sois novios?-Volvió a preguntar, pero esta vez mirando a Connor.
-Eh...yo...
-No.-Respondí de nuevo.
-No estaba hablando contigo.
-Pero yo sí contigo.-Dije poniéndome a su altura.-Connor y yo solo somos amigos.
-¡Mentira! ¡Os he visto muy juntos y los amigos no están tan juntos!
-Claro que sí, ¿o acaso tú no te das abrazos con Olivia?
-Sí...pero es distinto.
-No, princesa, un chico y una chica pueden ser amigos y abrazarse igualmente, al igual que haces tú con Axel o con Joel.
Se quedó mirándonos un rato en silencio hasta que sonrió y asintió.
<<¡Uf...de la que me había salvado!>>
-¿Puedo ayudaros?
-Claro, pequeña.-Dije ofreciéndole mi mano.
Unió la suya con la mía y nos acercamos a donde estaban todo lo necesario, le di una pequeña pala y le expliqué que tenía que hacer.
-Voy a ver como está Axel, ahora vengo.
Ambos me sonrieron y siguieron trabajando.
Cuando llegué a la habitación amarilla limón observé como el pelirrojo seguía durmiendo plácidamente.
Me acerqué para comprobar que estaba bien pero cuando le di un beso en la mejilla noté que estaba ardiendo.
Asustada fui al servicio en busca del termómetro y volví junto a mi hermanito.
Sus ojos ya estaban abiertos y brillaban por la alta temperatura que tenía su cuerpo.
Lo destapé y le pedí que levantara un poco el brazo.
-Tranquilo mi niño, te pondrás bien.
Tosió y asintió un poco con la cabeza.
-¿No puedes hablar?
-N...n...o...
-No pasa nada, háblame por señas, ¿vale?
Asintió de nuevo.
-¿Te duele la cabeza? Si es que sí parpadea.
-Eso es porque tienes fiebre. ¿Te duele algo más? 
Negó con la cabeza y suspiré algo aliviada.
-Voy a por un paño húmedo, quédate tranquilo.
Me levanté rápido y antes de nada avisé al jardinero de que se quedara cuidando de Hera mientras yo atendía y cuidaba a Axel.
-¿Qué le pasa?-Se preocupó su hermana.
-Tiene un poco de fiebre, pero se pondrá bien. Mientras ayuda a Connor, ¿vale?
-Vale.-Sonrió.
-Gracias.-Me dirigí al jardinero.
-De nada.-Me sonrió.-Ve tranquila.
Asentí y regresé junto al pequeño.
-¿Ha pitado?
Hizo un ademán para quitarse el termómetro.
Tenía 37'6 º, no era mucho pero sí lo suficiente para que se encontrara mal.
Le puse el paño húmedo en su frente y me quedé con él intentando distraerlo contándole cosas sobre diferentes animales (su tema favorito.)
Después de un buen rato empezó a reír y eso era una buena señal.
Le puse el aparato de nuevo y vi que efectivamente le había bajado la temperatura.
-¿Te encuentras mejor?
-¡Sí! 
-Me alegro mucho mi niño.-Le sonreí.-¿Quieres que te acerque algún juguete? 
-Sí.
-Pero no te muevas todavía de la cama, ¿eh?
-Vae.
Sonreí y le acerqué un dinosaurio que rugía cuando le apretabas la mano derecha.
Cogí otro muñeco y empecé a jugar con él.
(***)
A las 19.45 Axel ya estaba completamente recuperado así que le dejé que bajara a jugar con su hermana en el salón, mientras yo los vigilaba desde el jardín.
-¿Qué tal se ha portado Hera?
-Muy bien, me ha ayudado a poner varias semillas.-Sonrió.
-¿Sí? ¿No se ha quejado ni ha sido borde?
-Al contrario, ha sido muy dulce.
-¡Qué raro! Si siempre es muy borde con alguien que no sea de la familia.
-Me habrá cogido cariño en este mes.
-¿Mes?-Abrí bien los ojos.
-Sí, ya hace un mes que empecé a trabajar para vosotros.
-¡Qué rápido se ha pasado!
-Eso quiere decir que has estado muy a gusto conmigo.-Se acercó a mí.
-No te acerques tanto...nos pueden ver.-Me sonrojé.
-¿Te avergüenzas de mí?
-¡No, claro que no! Pero...ya sabes no quiero que...
-Se estropee tan rápido.-Continuó él.-Tranquila, solo era una broma.-Rió.
-¡Tonto!-Lo golpeé en el pecho.
-Tu tonto.-Subió y bajó las cejas.
Negué con la cabeza riendo.